18 C
Lima
Jueves, Noviembre 26, 2020

Tres papelones, dos escándalos y un Perú en llamas

Por: Phillip Butters / Todo parece que en el Perú nos hemos vuelto sádicos, orates, desesperados. Hay cosas que uno no termina de entender, cada día viene una sin razón peor que la otra.

Para comenzar, este nuevo papelón de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), en donde se ha suspendido para mañana el nombramiento del Sr. Falconí y la señora María Zavala, porque se les da la gana a los de IDL, de Transparencia, de Proética y de repente hasta al propio Martín Vizcarra.

Por supuesto, articula esto la señora Ledesma, o la Fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos.

Yo sigo pensando que hay poderes ocultos o visibles, porque el aparato jurídico del Perú está en manos de los caviares.

Los socialistas dicen qué se tiene que hacer y, cuando les sale mal, patean el tablero.

No me digan que después de meses se han dado cuenta que el señor Falconí y la señora María Zavala tenían problemas en su nombramiento, el cual han suspendido ante la inoperancia, por no decir cobardía, del defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez, una persona que se moría por tener ese cargo, para ser un Defensor que no defiende.

Lo mismo Nelson Shack, que también le debe su nombramiento a Keiko Fujimori, estuvo pintado en la pared, en la JNJ.

Ni hablar del señor Lecaros, que es presidente del Poder Judicial y le hace la comparsa a estas decisiones que no hacen mal en pensar que en el futuro a los jueces los van a nombrar como quiso en su momento Diego García Sayán en las ONGs más recalcitrantes de estos socialistas. Ese es el gran drama del Perú.

Pero vemos una vez más que un sentenciado como Gregorio Santos (comunista involucrado en actos de corrupción evidentes) condenado a 19 años de prisión con día fecha y hora para lectura de sentencia, actualmente está prófugo.

Recordemos que a la señora hermana del “Lunarejo”, Lupe Zeballos, en la lectura de sentencia se fue al baño y nunca más la encontramos.

Otro papelón más, el del vocal del Tribunal Constitucional, el señor Ramos, que todo indica, le va a dar la razón al presidente de la República en un golpe de Estado flagrante.

Evidentemente, esto responde a intereses ideológicos.

Esa barbaridad que hizo Vizcarra al cerrar el Parlamento no tiene, ni en forma ni en fondo, sentido jurídico. Ahí está, son tres papelones al hilo.

Si de escándalos se trata, fíjense lo que pasa con Cruz del Sur, 16 muertos y más de 50 heridos. Por enésima vez las pistas se tiñen de sangre y eso no tiene nunca acabar.

Mientras esto, el señor Edmer Trujillo, ministro de Transportes y Comunicaciones, bien gracias.

Por lo pronto, Forsyth hace una más de su pirotecnia y quiere cerrar Cruz del Sur acá en Lima, cuando el accidente fue a cientos de kilómetros de la capital.

Pero la cosa se pone peor cuando un miserable se masturba ante frente a una señorita, y hasta el momento de hacer este artículo no ubicamos al viejo depravado.

Pregunto, ¿Si hubiera sido un asesino, la policía tampoco lo puede ubicar en ocho horas?

Es decir, estamos en un país que está loco, que cada noticia es mala o peor, hora tras hora. Un país de gente desquiciada, de gente que está loca, un país de una clase política que lo último que tiene es clase.

 

 

 

 

Por: Phillip Butters / Todo parece que en el Perú nos hemos vuelto sádicos, orates, desesperados. Hay cosas que uno no termina de entender, cada día viene una sin razón peor que la otra.

Para comenzar, este nuevo papelón de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), en donde se ha suspendido para mañana el nombramiento del Sr. Falconí y la señora María Zavala, porque se les da la gana a los de IDL, de Transparencia, de Proética y de repente hasta al propio Martín Vizcarra.

Por supuesto, articula esto la señora Ledesma, o la Fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos.

Yo sigo pensando que hay poderes ocultos o visibles, porque el aparato jurídico del Perú está en manos de los caviares.

Los socialistas dicen qué se tiene que hacer y, cuando les sale mal, patean el tablero.

No me digan que después de meses se han dado cuenta que el señor Falconí y la señora María Zavala tenían problemas en su nombramiento, el cual han suspendido ante la inoperancia, por no decir cobardía, del defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez, una persona que se moría por tener ese cargo, para ser un Defensor que no defiende.

Lo mismo Nelson Shack, que también le debe su nombramiento a Keiko Fujimori, estuvo pintado en la pared, en la JNJ.

Ni hablar del señor Lecaros, que es presidente del Poder Judicial y le hace la comparsa a estas decisiones que no hacen mal en pensar que en el futuro a los jueces los van a nombrar como quiso en su momento Diego García Sayán en las ONGs más recalcitrantes de estos socialistas. Ese es el gran drama del Perú.

Pero vemos una vez más que un sentenciado como Gregorio Santos (comunista involucrado en actos de corrupción evidentes) condenado a 19 años de prisión con día fecha y hora para lectura de sentencia, actualmente está prófugo.

Recordemos que a la señora hermana del “Lunarejo”, Lupe Zeballos, en la lectura de sentencia se fue al baño y nunca más la encontramos.

Otro papelón más, el del vocal del Tribunal Constitucional, el señor Ramos, que todo indica, le va a dar la razón al presidente de la República en un golpe de Estado flagrante.

Evidentemente, esto responde a intereses ideológicos.

Esa barbaridad que hizo Vizcarra al cerrar el Parlamento no tiene, ni en forma ni en fondo, sentido jurídico. Ahí está, son tres papelones al hilo.

Si de escándalos se trata, fíjense lo que pasa con Cruz del Sur, 16 muertos y más de 50 heridos. Por enésima vez las pistas se tiñen de sangre y eso no tiene nunca acabar.

Mientras esto, el señor Edmer Trujillo, ministro de Transportes y Comunicaciones, bien gracias.

Por lo pronto, Forsyth hace una más de su pirotecnia y quiere cerrar Cruz del Sur acá en Lima, cuando el accidente fue a cientos de kilómetros de la capital.

Pero la cosa se pone peor cuando un miserable se masturba ante frente a una señorita, y hasta el momento de hacer este artículo no ubicamos al viejo depravado.

Pregunto, ¿Si hubiera sido un asesino, la policía tampoco lo puede ubicar en ocho horas?

Es decir, estamos en un país que está loco, que cada noticia es mala o peor, hora tras hora. Un país de gente desquiciada, de gente que está loca, un país de una clase política que lo último que tiene es clase.

 

 

 

 

Más recientes