30 de marzo de 2026

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Trump envía una flota masiva hacia Irán y lanza ultimátum: “El tiempo se acaba”

Donald Trump

El presidente de Estados Unidos anunció el despliegue de una poderosa armada naval hacia la región de Oriente Medio, liderada por el portaaviones USS Abraham Lincoln

El presidente Donald Trump intensificó este 28 de enero de 2026 la presión sobre Irán al anunciar el despliegue de una “armada masiva” de Estados Unidos hacia las cercanías del país persa, con el objetivo declarado de forzar un nuevo acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán.

Trump afirmó que esta flota, compuesta por un grupo de combate naval liderado por el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln, es más grande que la anteriormente enviada hacia Venezuela y está “lista para cumplir su misión con rapidez y violencia si es necesario”. El presidente subrayó que espera que Irán se siente “a la mesa de negociaciones” para alcanzar un pacto “justo y equitativo” que excluya las armas nucleares.

“Ojalá Irán se siente rápidamente a la mesa y negocie un acuerdo justo y equitativo —sin armas nucleares— que beneficie a todas las partes. ¡El tiempo se acaba, es realmente esencial!” escribió Trump en su plataforma Truth Social, al evocar la posibilidad de que un nuevo ataque sea “mucho peor” que la llamada “Operación Martillo de Medianoche”.

El mandatario estadounidense recordó que, tras la retirada de Washington del acuerdo nuclear de 2015 y los recientes tensos episodios de confrontación —incluida la destrucción de instalaciones nucleares en 2025—, su administración busca detener la expansión del programa nuclear iraní sin llegar a un conflicto. Sin embargo, enfatizó que, si el régimen no accede a un acuerdo, Estados Unidos tiene la capacidad de una respuesta militar contundente.

Aunque no detalló qué acciones concretas se tomarían, Trump aseguró que la armada permanece “lista, dispuesta y capaz de actuar”, comparando la situación con operaciones precedentes que involucraron acciones militares contra objetivos considerados críticos para la seguridad.

Desde Teherán, las autoridades han desestimado la posibilidad de iniciar negociaciones bajo la sombra de amenazas militares, advirtiendo que consideran más probable un enfrentamiento armado que un diálogo bajo presión. El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Ghariabadi, señaló que el país se está preparando para “el peor escenario” y que su prioridad es defenderse ante cualquier agresión.

Pese a estas tensiones, el gobierno iraní ha expresado su disposición a evaluar conversaciones basadas en respeto mutuo e intereses compartidos, aunque sin condiciones de fuerza externa que, según su versión, socavan la confianza básica necesaria para una negociación.

La escalada se produce en un momento en que las tensiones entre Washington y Teherán ya estaban elevadas por temas relacionados con el programa nuclear, sanciones y conflictos en Oriente Medio. Países de la región y actores internacionales han estado observando con preocupación las señales de confrontación directa, mientras algunos gobiernos intentan mediar para evitar un conflicto mayor.

La postura de Trump refleja una combinación de presión militar y diplomática, con énfasis en que Irán debe renunciar a cualquier intención de desarrollar armas nucleares o enfrentar consecuencias más severas que en episodios anteriores. Las palabras del presidente destacan que “el tiempo se está agotando” para resolver la disputa mediante negociaciones antes de que se consideren medidas más agresivas.

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