Kabul llora a sus muertos. El grupo yihadista Daesh perdió el califato que levantó en Siria e Irak, pero conserva su capacidad de generar terror como demostró en la noche del sábado en la capital afgana. Una operación suicida del brazo afgano del autodenominado Estado Islámico acabó con la vida de al menos a 63 personas que habían acudido a celebrar una boda al salón Dubai City, al oeste de Kabul, en un barrio de la minoría chií. Los talibanes, inmersos en un proceso de paz con Estados Unidos y que hace diez días atentaron contra una comisaría en la capital y mataron a 14 personas, condenaron de forma «rotunda» el atentado. Su portavoz, Zabiullah Mujaheed, envió un mensaje a los medios en el que aseguró que «no hay justificación para semejante carnicería de mujeres y niños.