La casa rusa celebra la diversidad lingüística con poesía y amistad
Por: Ricardo Sánchez Serra
El 6 de junio, Día de la Lengua Rusa, la Casa Rusa en Lima se convirtió en escenario de un acto entrañable: la presentación del primer diccionario trilingüe ruso-quechua-español, fruto del esfuerzo de la presidenta de la Asociación de Rusistas en el Perú, Oxana Kiyan de Silva, y de los profesores de quechua de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Oxana, emocionada y con humor, recordó que la idea nació como una broma y terminó convirtiéndose en un proyecto necesario: “Hoy presentamos algo más que un diccionario, presentamos el resultado de una amistad, de una colaboración sincera y de un profundo interés por las lenguas y las culturas”.
Los profesores de San Marcos aportaron con cariño y dedicación temas como saludos, frutas, ropa, objetos escolares, comidas, verbos y frases útiles. Cada sección refleja la vida cotidiana y la riqueza cultural de los Andes y Rusia.
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La profesora Elizabeth, orgullosa de su lengua materna, el quechua, afirmó: “Lo aprendí por tradición oral, por interacción con mis abuelos y padres. Este diccionario es un trabajo en equipo que hoy llega a sus manos”. Otro docente añadió: “El quechua ha sido discriminado por años, pero ahora estamos revirtiendo esa realidad. Este diccionario es una oportunidad para revitalizar nuestra lengua”.
UNE CULTURAS
El lema del diccionario resume su espíritu: “Un cuerpo de palabras que une culturas, corazones y pueblos”. Con 17 temas, ilustraciones y transcripciones, permite que tanto rusos como peruanos aprendan mutuamente. Incluye referencias culturales como la matryoshka y el samovar, junto con elementos andinos y frases familiares.
Los docentes resaltaron que detrás de cada palabra hay historias personales: recuerdos de abuelos, primeras clases de quechua, noches de trabajo sin dormir. “Este diccionario no es solo un libro, es identidad compartida”, dijeron.
El acto culminó con la recitación del poema “Yo te amé” de Aleksandr Pushkin en ruso, quechua y español. La sala se llenó de emoción: tres lenguas distintas resonaron como una sola música, recordando que la palabra es puente y que la diversidad cultural es motivo de orgullo.
Oxana cerró con gratitud: “Espero que este diccionario sea mucho más que un libro de palabras, que sea un pequeño puente entre personas, culturas y países”. Los asistentes recibieron como obsequio una hoja con palabras esenciales en los tres idiomas: “hola”, “gracias”, “amor”, “amistad”, “familia”.
La jornada concluyó con aplausos, fotografías y abrazos, en un ambiente de alegría compartida. El diccionario trilingüe no solo nació como herramienta académica, sino como símbolo de unión entre pueblos y generaciones.



