Ricardo Sánchez Serra
Con música, emoción y un discurso que combinó solemnidad y cercanía, la Embajada de la República de Panamá en el Perú celebró el 122.º aniversario de la separación de Panamá de Colombia y la consolidación de su República. El evento, realizado en la nueva sede diplomática, fue presidido por el embajador panameño, Dante Pescetto, quien no solo ofreció un mensaje vibrante y lleno de gratitud, sino que también compartió con los asistentes en un ambiente de alegría, incluso bailando con entusiasmo, como símbolo de cercanía y celebración.
La ceremonia contó con la presencia del ministro de Relaciones Exteriores del Perú, embajador Hugo de Zela Martínez, así como de congresistas, miembros del Cuerpo Diplomático, autoridades estatales, representantes de la comunidad panameña y amigos del país istmeño. Fue una noche de reconocimiento mutuo, donde la diplomacia se vivió con calidez, respeto y espíritu festivo.

Saludo cordial del nuncio apostólico, monseñor Paolo Gualtieri al embajador Dante Pescetto
Un discurso que honró la historia y proyectó el futuro
El embajador panameño inició su intervención transmitiendo los saludos del presidente José Raúl Molino Quintero y del canciller Javier Martínez Hacha, destacando el significado profundo de esta fecha: “Hoy conmemoramos con orgullo el inicio de nuestra historia de libertad, soberanía y apertura al mundo.” Subrayó que celebrar en el Perú tiene un valor especial, por tratarse de un país hermano, con el que Panamá mantiene una relación sólida, respetuosa y orientada a resultados concretos.
Durante su primer año de gestión, Pescetto destacó como hito fundamental la visita oficial del presidente José Raúl Molino al Perú, que incluyó encuentros políticos, académicos y culturales, y fue realzada por gestos simbólicos de alto valor: la condecoración del Parlamento Latinoamericano, el doctorado honoris causa otorgado por San Marcos y la inauguración de un parque en Magdalena del Mar con el nombre del Istmo de Panamá. Uno de los momentos más emotivos fue el obsequio de un caballo peruano de paso al mandatario panameño, ofrecido por la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Caballos Peruanos de Paso, “un gesto que se traduce en el espíritu de amistad que caracteriza nuestra relación bilateral”, expresó el embajador.
Una relación económica y cultural en expansión
El embajador resaltó que la relación Panamá-Perú vive un momento de consolidación. El Tratado de Libre Comercio entre ambos países sustenta un intercambio que supera los 600 millones de dólares anuales. En 2024, Perú se posicionó como el sexto usuario del Canal de Panamá, con más de 15 millones de toneladas transportadas, representando más del 30 % de sus importaciones.
También se mencionaron avances en inversión recíproca, habilitación de exportaciones agrícolas, acuerdos bilaterales en competitividad aérea y cooperación estratégica en el sector marítimo y portuario. “La voluntad compartida genera resultados sensibles”, afirmó el embajador, destacando la pronta firma de nuevos acuerdos en materia naval.
En el ámbito cultural, Panamá ha estado presente en ferias y exposiciones de alta visibilidad en Lima, Miraflores, San Isidro, Ica y San Luis, acercando al público peruano a su historia, arte y tradición. En el plano académico, se ha fortalecido el intercambio de estudiantes y especialistas, promoviendo el conocimiento compartido como base de desarrollo.
Uno de los gestos más simbólicos fue la participación de cadetes panameños en el desfile por el Día Nacional del Perú, como designación extranjera. “Fue acogida como símbolo del respeto y la hermandad que nos unen”, expresó con orgullo el embajador, recibiendo un cálido aplauso de los presentes.
Una embajada que se siente como casa
Pescetto también celebró el traslado de la sede diplomática a un espacio moderno, funcional y digno, reflejo de la política del gobierno panameño de fortalecer su presencia en el Perú. “Muchos colegas me han dicho con risa: ‘Embajador, esta Embajada tiene mucha presencia, pero al mismo tiempo es como estar en casa’. Y tienen razón. Queremos que sea un punto de encuentro, donde la información crezca con la amistad… y por qué no, con un buen café panameño bien servido.”
Con emoción, agradeció el trabajo conjunto realizado con el sector público, privado, instituciones y la comunidad panameña en el Perú. “La diplomacia, al final, son los protocolos, sí, pero también la escucha y la construcción colectiva.”
Perú saluda a Panamá con afecto y compromiso
El ministro de Relaciones Exteriores, embajador Hugo de Zela, ofreció un mensaje de felicitación en nombre del gobierno peruano, recordando que Perú fue uno de los primeros países en reconocer a la naciente República de Panamá en diciembre de 1903. “Nuestros países han forjado vínculos profundos y fraternales. Hoy, Panamá es un aliado estratégico del Perú, con importantes lazos económicos y un privilegiado nivel de diálogo político.”
El canciller destacó la visita del presidente Molino como muestra del interés compartido por profundizar las relaciones bilaterales, y reafirmó el compromiso del Perú para continuar ese camino. “Que la República de Panamá continúe transitando con éxito la senda del progreso, el bienestar y la unidad nacional”.
Una fiesta con alma panameña
La celebración culminó con un brindis, música típica y momentos de alegría compartida. El embajador, en un gesto espontáneo y festivo, se unió al baile, provocando sonrisas y aplausos entre los asistentes. Fue una noche que combinó diplomacia y cercanía, historia y futuro, solemnidad y alegría.
La residencia diplomática, decorada con esmero y elegancia, ofreció un marco visual espectacular para la celebración. La presencia de mimos musicales itinerantes, con trajes vibrantes y máscaras expresivas, añadió un toque artístico y festivo, con su arte gestual y ritmo contagioso, recordaron que la diplomacia también puede bailar.
Panamá celebró en Lima con el corazón abierto, y el Perú respondió con afecto y admiración. Porque cuando dos pueblos se reconocen en su historia y se proyectan juntos hacia el porvenir, la fiesta es también un acto de hermandad.
(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”




