El origen fue su intento de reformar sistema electoral con fórmulas extranjeras, explica
– ¿Cómo se encuentra el Perú en el inicio de esta nueva campaña electoral para el 2026?
Bueno, ya sabemos que hay que tomarlo con mucha preocupación, no es un tema nuevo. Todo el sistema electoral ha sido perforado desde hace más de una década por sucesivas reformas muy mal planteadas, en las que se pretendía imponer modelos que no corresponden ni a la tradición partidaria peruana, ni en el que estaba segmentada básicamente por principios doctrinarios, ideológicos, y en segundo lugar, que ha establecido además una laxitud tremenda para el registro e inscripción de diversos movimientos políticos. Esto ha ocasionado la posibilidad de que tengamos cerca de 50 partidos políticos aptos para postular candidatos a la presidencia, vencido el plazo el próximo 12 de abril. Eso ya lo sabemos, pero hay que señalar de que no vamos a tener la llamada fiesta electoral, ni que el pueblo se encuentre con las urnas, esto va a ser un desbarajuste tan tremendo como han sido en los últimos años donde no se ha podido consolidar un gobierno con mayoría parlamentaria, y que al no tener mayoría parlamentaria, como ocurrió hace nueve años con la elección de Pedro Pablo Kuczynski, trae y acarrea muchas dificultades en las relaciones Ejecutivo y Legislativo. Por lo tanto, vamos a tener no más de lo mismo, vamos a desde mi punto de vista a algo peor todavía de lo que hemos vivido en los últimos años.
– Con tantos partidos políticos inscritos y mucha polarización, ¿cómo usted cree que se desarrolle la campaña electoral?
Primero, que va a ser una campaña electoral de pitufos, porque nadie va a alcanzar ni siquiera una significativa mayoría. No olvidemos que en la elección del 2021, el voto efectivo, no hablo del voto válido, sino el voto a favor de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta, fue de 18.92% para Pedro Castillo Terrones y de 13% para la señora Keiko Fujimori Higuchi. De tal manera que obligan al elector peruano a tener que definir en una segunda vuelta personas que tienen muy baja votación, que no adquieren mayoría parlamentaria y que, por lo tanto, a nivel del Congreso de la República, que también se han laxado mucho las normas, aparecen pues como nueve o diez agrupaciones políticas que, en segundo lugar, luego fomentan el transfuguismo. Porque esa es otra de las perversidades que existe en la actualidad, que la ley permite que, desde el primer día, alguien abandone el partido por el cual fue elegido y pase a formar parte de otras agrupaciones. Yo creo que las dos personas que, de todas maneras, por supuesto, por el número de candidaturas que van a haber, por más alianzas que se establezcan, pasarán a la segunda vuelta con no más del 10%. Y, eso le resta legitimidad al próximo presidente, al próximo Poder Ejecutivo e incluso al próximo Parlamento, que definitivamente va a estar compuesto por sectores muy fraccionados que dependen de partidos caudillistas, de personalidades y no de principios ni doctrinas, ni siquiera de ideologías de centro, de derecha o de izquierda.
– ¿Por qué se bajaron los requisitos para formar partidos políticos? ¿Quién o quiénes son los responsables?
Bueno, definitivamente la comisión reformadora, auspiciada por el señor Martín Vizcarra Cornejo durante su gobierno. Eso está clarísimo. Estos señores creyeron que el Perú era Suiza y que se necesitaba bajar la valla electoral para que pudieran existir diversas expresiones políticas, pero que supuestamente en unas primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, las famosas PASO, que se practica en la Argentina, pudieran ir depurando y con eso, si no se alcanzaba determinado número de participación política en la ciudadanía, pues simplemente estos partidos no iban a formar parte de la liga electoral. Pero eso es una ficción. Si hubieran existido las PASO ahora, ¿cuáles son los sectores más organizados en el Perú? Son los sectores fácticos, los sectores ilegales, la minería ilegal, la tala ilegal, el tráfico de personas. Esa gente hubiera ya fortalecido un partido, si hablamos solamente del universo electoral de la minería informal, aproximadamente de dos millones de personas. Por lo tanto, hubieran sepultado cualquier otro partido solamente por esos intereses. Esa es la forma en que se ha tratado de imponer un criterio ciudadano, que reitero, muy válido quizás para Suiza, para países que no tienen el alto nivel de informalidad y de ilegalidad con el que estamos viviendo nosotros. De tal manera que las PASO no eran una solución. Estas fueron eliminadas y ahora, pues, como fueron eliminadas y cada partido va a tener que elegir en unas primarias internas, en todo caso, que no van a eliminar la existencia de esos partidos, aunque vayan cuatro gatos a la votación, pues simplemente vamos a tener esta atomización de los 40 o 50 partidos que van a aparecer. Ahí es donde se ha fallado. El imponer modelos sin estudiar la sociología y la composición, en todo caso, social de los peruanos y el alto ingrediente, reitero, de informalidad y de ilegalidad que existe. De tal manera que ese modelo estaba visto que iba a fracasar y por más PASO que hubieran existido, no íbamos a lograr más que tener que dilucidar de repente al próximo presidente de la República entre un minero ilegal o alguien representante del narcotráfico. Eso es lo que iba a ocurrir.




