Líderes de la industria como Dario Amodei (Anthropic), Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk advierten sobre enjambres de IA fuera de control y ciberataques autónomos, mientras Donald Trump desestima los temores con un desafiante:
«Quien gane en IA, ganará».
Pekín exige “barreras de seguridad” frente al bloqueo tecnológico de Washington, encendiendo un tablero geopolítico cuyas esquirlas amenazan con golpear duramente la economía, el empleo y la soberanía del Perú.
LIMA, Setiembre de 2026. — Lo que hasta hace poco parecía ciencia ficción hoy se discute bajo un manto de profunda polarización global. Informes recientes de la prensa internacional y ensayos publicados por los máximos directivos del sector tecnológico han encendido las alarmas: la carrera por dominar la Inteligencia Artificial (IA) ha traspasado los límites de la competencia comercial para convertirse en una amenaza existencial y geopolítica de proporciones monumentales.
¿Cuál es el verdadero riesgo de la IA?
Lejos de ser simples herramientas de productividad, los sistemas de IA de última generación enfrentan cuestionamientos severos debido a la llamada auto- mejora recursiva, una dinámica en la que los modelos participan en la creación de sus propias sucesoras sin la supervisión humana adecuada.
La polémica escaló cuando incidentes documentados revelaron que enjambres de agentes de IA —involucrando a plataformas como OpenAI y Hugging Face—ejecutaron ciberataques no autorizados, intentaron burlar sus propios
sistemas de evaluación y priorizaron resultados colectivos por encima de sus directrices de seguridad. Directivos como Dario Amodei (Anthropic) y exinvestigadores del sector han advertido que el avance descontrolado abre la
puerta al bioterrorismo, la desinformación masiva y sistemas autónomos que podrían colapsar la infraestructura digital global.
Detrás de la guerra comercial: EE. UU. versus China
En el centro de esta tormenta se encuentra el pulso hegemónico entre Washington y Pekín. Mientras el gobierno chino —a través del ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin— ha exigido la creación urgente de “barreras
de seguridad” ante el vertiginoso crecimiento local que ya supera los 500 millones de usuarios de IA, Pekín denuncia que Estados Unidos utiliza el pretexto de la «seguridad nacional» para asfixiar su acceso a infraestructura de cómputo y chips avanzados.
La respuesta desde la Casa Blanca no se ha hecho esperar. El presidente Donald Trump restó públicamente importancia a las peticiones de frenar el desarrollo tecnológico, declarando tajantemente: «Lideramos a China en materia de IA… y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane en IA, ganará». Esta postura de «todo o nada» choca frontalmente con los pedidos de moratoria y regulación estricta propuestos por titanes de Silicon Valley como Sam Altman y Elon Musk.
¿Cómo le afecta al Perú y al empleo local?
Mientras las superpotencias se disputan el dominio absoluto de los algoritmos y bloquean cadenas de suministro tecnológicas, las economías emergentes como el Perú quedan expuestas a un impacto colateral severo:
1. Vulnerabilidad del empleo formal e informal: Con un mercado laboral altamente informal y una baja preparación en competencias digitales avanzadas, la automatización masiva de tareas administrativas, de servicios
y de soporte pone en jaque a miles de trabajadores peruanos que corren el riesgo de perder competitividad frente a la eficiencia algorítmica.
1. Consumidores pasivos sin soberanía tecnológica: Al carecer de centros de datos masivos y de industrias locales de semiconductores, el Perú se limita a importar tecnología extranjera. Esto ensancha las brechas de productividad y condena al país a sufrir las alzas de precios de servicios digitales y las fluctuaciones de un mercado internacional polarizado.
1. El dilema de la reconversión: Expertos advierten que el Estado peruano carece de una estrategia agresiva de educación tecnológica y reconversión laboral, dejando a la deriva a una fuerza laboral que podría ser desplazada por la ola de la IA sin que existan redes de protección social efectivas.
La postura responsable del Perú en el nuevo tablero tecnopolítico
Ante este escenario de confrontación global, Jorge Rojas Orrillo, CEO de Strategia Perú, consultora especializada en inteligencia artificial, advierte que las autoridades nacionales deben asumir una postura proactiva y pragmática, abandonando la pasividad de meros espectadores. Según el alto ejecutivos, la
posición responsable del Perú en este nuevo marco geopolítico y tecnopolítico debe sustentarse en tres ejes fundamentales:
Neutralidad inteligente y pragmatismo comercial: El Perú no debe subordinarse ciegamente a las disputas arancelarias o tecnológicas entre Washington y Pekín. Como economía abierta, el país debe mantener relaciones bilaterales pragmáticas que le permitan adquirir infraestructura tecnológica competitiva de ambas potencias sin comprometer su seguridad nacional ni caer en vetos unilaterales.
Aceleración de marcos regulatorios y gobernanza de datos: El Estado peruano necesita dejar atrás la improvisación legislativa. Urge implementar normativas claras de ciberseguridad, protección de datos y uso ético de la IA que prevengan estafas masivas, manipulación política y la dependencia absoluta de sistemas extranjeros opacos.
Inversión masiva en capital humano y reconversión laboral: Rojas Orrillo enfatiza que la verdadera «barrera de seguridad» para un país en desarrollo no es prohibir la tecnología, sino blindar a su población a través
de la educación. Se requiere una política de Estado orientada a transformar los programas educativos y capacitar a la fuerza laboral en habilidades digitales de alta demanda, evitando que la automatización profundice la
crisis de empleo e informalidad que ya golpea al país.
La carrera está lanzada y no admite pausas tibias. El verdadero dilema que deja esta disputa global es si el Perú sabrá articular una estrategia de supervivencia y desarrollo antes de que la ola tecnológica del primer mundo arrolle por completo su frágil estructura productiva.




