26 de marzo de 2026

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Bolivia y Perú: pueblos hermanos con una celebración compartida

Bolivia

Ricardo Sánchez Serra

En la residencia de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en Lima, se vivió una noche de fiesta, memoria y afecto. La encargada de negocios, Eva Gloria Chuquimia, junto al cónsul general Jorge Ledezma, ofrecieron una cálida recepción con motivo del bicentenario de la independencia de Bolivia, con la presencia de miembros de la comunidad boliviana, autoridades del Estado peruano, representantes del cuerpo diplomático y entrañables amigos del país altiplánico.

La celebración fue mucho más que un acto protocolar: fue una expresión viva de identidad, cultura y hermandad. Bailes típicos, gastronomía tradicional, bebidas bolivianas y una muestra fotográfica dieron color y sabor a una velada que culminó con un gesto profundamente simbólico: los asistentes recibieron artesanías elaboradas por manos de mujeres bolivianas, como ofrenda de gratitud y vínculo humano.

DISCURSO

En su emotivo mensaje, Chuquimia evocó con orgullo el 6 de agosto de 1825, fecha en que Bolivia nació como nación libre y soberana. Citando el acta de independencia, recordó que los pueblos del Alto Perú proclamaron su voluntad irrevocable de gobernarse por sí mismos, en paz y bajo sus propias leyes.

“Esta noche celebramos no solo una fecha histórica, sino también el legado de lucha, coraje y autodeterminación de un pueblo que ha sabido forjar su destino con valor, diversidad y esperanza”, dijo.

Rindió homenaje a los libertadores Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, así como a heroínas y héroes como Juana Azurduy, Pedro Domingo Murillo y Bartolina Sisa, cuyas luchas siguen inspirando la identidad plurinacional boliviana. “Como dijo el libertador: ¿qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado por la libertad,”, remarcó la diplomática.

Chuquimia destacó los avances sociales, económicos y culturales desde la refundación del Estado en 2006, bajo un modelo plurinacional que reconoce la diversidad de pueblos originarios y promueve la inclusión en los espacios de decisión. Subrayó los logros en reducción de pobreza, acceso a servicios básicos y fortalecimiento de una economía con participación estatal estratégica, siempre con respeto a la madre tierra.

“El bicentenario no es solo una mirada al pasado, es un compromiso renovado con el futuro, un llamado a la unidad, a la esperanza y a la fortaleza”, aseveró.

La relación con el Perú ocupó un lugar especial en su mensaje.

Enumeró los compromisos bilaterales recientes: la protección ambiental del Titicaca, la habilitación del paso fronterizo San Lorenzo–Extrema, la modernización del Desaguadero y el impulso al corredor oceánico y al puerto de Ilo, que no son solo obras de infraestructura, sino venas de integración continental. “La hermandad entre países vecinos se consolida día a día mediante un diálogo permanente y una visión compartida”, afirmó.

La noche se vistió de sabores ancestrales: salteñas, ají de lengua con chuño, sopa de maní, trucha del Titicaca y vinos de altura con denominación de origen. El ballet folclórico “Raíces de Bolivia” y una muestra fotográfica itinerante con obras de Marina Núñez del Prado completaron una velada inolvidable.

Por su parte, el viceministro (e) de Relaciones Exteriores del Perú, embajador Eric Anderson, recordó hitos históricos como el condominio del lago Titicaca, la fundación de la Comunidad Andina y la creación de la Autoridad Binacional Autónoma del Lago Titicaca. “A lo largo de nuestra historia, peruanos y bolivianos hemos tenido innumerables ejemplos de entendimiento, solidaridad y cooperación… Recordar estos logros nos permite valorar la justa dimensión del legado histórico y cultural que cimienta nuestra proyección bilateral.”

Destacó la cooperación en comercio exterior, el uso de puertos peruanos para la salida de productos bolivianos hacia Asia, y la gestión compartida de recursos hídricos: “Ambos países estamos comprometidos con el fortalecimiento de capacidades en los nuevos pasos de frontera.”

Con firmeza reafirmó la alta prioridad que Perú otorga a su relación con Bolivia, y saludó la alta participación peruana en los actos centrales del bicentenario en Sucre.

La noche del bicentenario boliviano en Lima fue más que una conmemoración: fue un canto a la hermandad, una reafirmación de valores compartidos y una promesa de integración. Bolivia y Perú, dos pueblos con raíces comunes y sueños entrelazados, celebraron juntos no solo una fecha, sino una visión de futuro.

A lo que añadiría con énfasis: “Dos Estados, una sola nación de historia compartida.”

(*) Premio Mundial de Periodismo “Visión Honesta 2023”

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