Eduardo Arana asume la premierato y juan alcántara lo reemplaza en justicia, ambos con cuestionamientos.
Tras la salida del expremier Gustavo Adrianzén, Dina Boluarte optó por mantener la línea de su gestión y realizó dos cambios en su gabinete. Aunque la renuncia de Adrianzén generó la dimisión protocolar de todos los ministros, como dicta la Constitución, la jefa de Estado decidió no hacer una reestructuración profunda del gabinete.
En lugar de buscar nuevas figuras políticas, Boluarte eligió a Eduardo Arana —exministro de Justicia y Derechos Humanos— como nuevo presidente del Consejo de Ministros. En reemplazo de Arana, se nombró a Juan Alcántara Medrano al frente del Ministerio de Justicia. Esta decisión ha sido interpretada como un intento de mantener la estabilidad interna de su Gobierno, priorizando la continuidad antes que la renovación.
Eduardo Arana ha sido uno de los ministros más cercanos a la presidenta Dina Boluarte y ha defendido públicamente su gestión en diversas ocasiones. Durante su paso por el Ministerio de Justicia, causó polémica al proponer que los medios de comunicación difundieran de manera obligatoria las actividades del Ejecutivo durante los estados de emergencia. Además, medios periodísticos lo han vinculado a una red de asesores informales, mencionándolo como uno de los principales consejeros en la sombra de la mandataria.
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Por su parte, el nuevo titular de Justicia, Juan Alcántara, también llega al cargo en medio de cuestionamientos. Su proximidad con Nicanor Boluarte, hermano de la presidenta, ha sido motivo de críticas. Investigaciones periodísticas señalan que su ascenso como viceministro habría sido impulsado por dicha relación. Además, la Contraloría identificó posibles responsabilidades en su contra por irregularidades detectadas durante su paso por la Municipalidad de Breña, cuando ocupaba el cargo de secretario general.
Ante este escenario, el politólogo José Alejandro Godoy, de la PUCP, consideró que la mandataria no busca un cambio de rumbo, sino simplemente sostenerse en el poder hasta el final de su mandato. Según indicó, la falta de respaldo ciudadano y legitimidad política dificulta la convocatoria de nuevos cuadros externos.




