El asesinato obligó a cerrar temporalmente el aeropuerto de Guayaquil mientras se realizaban las diligencias policiales.
Un presunto cabecilla criminal fue asesinado a balazos frente al aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo, en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, en un ataque que generó conmoción por haberse producido a plena luz del día y en una de las zonas con mayor vigilancia del país.
El crimen ocurrió alrededor de las 6:00 de la tarde del miércoles en la puerta de llegadas internacionales de la terminal aérea. Según las autoridades, dos adolescentes se acercaron a la víctima y le dispararon a corta distancia delante de decenas de personas que transitaban por el lugar. El ataque también dejó al menos dos heridos.
La víctima fue identificada como Carlos Alberto Suástegui Villanueva, señalado por las autoridades como presunto cabecilla de la organización criminal Los Águilas, una facción vinculada a la banda Los Choneros. De acuerdo con el Ministerio del Interior, registraba antecedentes por delitos como asociación ilícita, asesinato y tenencia ilegal de armas.
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Las investigaciones preliminares indican que los atacantes fingían esperar la llegada de un familiar. Para evitar sospechas, llevaban un peluche del personaje Sonic y un ramo de flores, objetos que utilizaron para ocultar las armas de fuego. Una vez que identificaron a su objetivo, abrieron fuego a quemarropa. Imágenes de las cámaras de seguridad captaron el momento del ataque.
Tras el crimen, los dos adolescentes intentaron huir, pero fueron detenidos por personal de seguridad en el área de estacionamiento del aeropuerto. Posteriormente, un juez ordenó su internamiento en un centro para menores mientras continúan las investigaciones por el delito de asesinato.
El atentado obligó a suspender temporalmente las operaciones de ingreso y salida del aeropuerto durante aproximadamente dos horas, mientras la Policía verificaba la situación y garantizaba la seguridad en la zona.
Las autoridades consideran que el homicidio podría estar relacionado con disputas entre organizaciones criminales. El caso también vuelve a evidenciar la participación de menores de edad en acciones vinculadas al crimen organizado, una práctica que las fuerzas de seguridad ecuatorianas han advertido con frecuencia en los últimos años.



