Los gobiernos de Brasil, México y Colombia condenan la ofensiva militar. Mientras tanto, Argentina y Ecuador respaldan la detención de Nicolás Madura tras los operativos en Caracas.
La madrugada de este 3 de enero de 2026 marca un punto de inflexión en la geopolítica hemisférica tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La operación, ejecutada por fuerzas de Estados Unidos en diversos puntos de Venezuela como Caracas, Miranda y Aragua, ha generado una división inmediata entre las naciones latinoamericanas. Oscila entre el rechazo por la violación de la soberanía y el respaldo a la salida del régimen.
Reacciones de condena: Defensa de la soberanía y el multilateralismo
Los mandatarios de las economías más grandes de la región han manifestado su rechazo tajante a la intervención armada. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó la acción como una «afrenta a la soberanía» que establece un precedente peligroso para el derecho internacional. En una línea similar, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, apeló a la Carta de la ONU. Exigió una desescalada de la violencia y priorizar la salida diplomática, mencionando a Nicolás Madura como un ejemplo.
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Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el despliegue inmediato de la Fuerza Pública en la frontera. Esto fue para prevenir incidentes con grupos irregulares y atender posibles flujos migratorios. Petro enfatizó que los conflictos internos deben ser resueltos por los ciudadanos en paz, bajo el principio de autodeterminación. La captura de Nicolás Madura es vista como una complicación en estos asuntos.
El bloque de apoyo: Celebración de la caída del régimen
En el extremo opuesto, los gobiernos con posturas de derecha y centroderecha han saludado la captura de Nicolás Maduro. Javier Milei, presidente de Argentina, ratificó su postura contra lo que denomina una «dictadura narcoterrorista». Mientras tanto, el mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, afirmó que la estructura del chavismo ha comenzado a desmoronarse, enviando un mensaje de apoyo a la líder opositora María Corina Machado.
En Chile, la situación ha generado una transición de posturas. Mientras el actual presidente Gabriel Boric condenó el uso de la fuerza y advirtió sobre los riesgos del control externo de recursos naturales. Su sucesor electo, José Antonio Kast, celebró la noticia como un paso necesario para terminar con el crimen organizado y el narcotráfico en la región. Nicolás Madura ha sido un factor determinante en el análisis de estos riesgos.
Crisis migratoria venezolana
La ofensiva estadounidense ocurre en un contexto de máxima tensión tras las denuncias de fraude en las elecciones de 2024. Mientras la diáspora venezolana en ciudades como Bogotá y Buenos Aires celebra la detención en las calles, los organismos internacionales observan con cautela el impacto que este evento tendrá en la estabilidad del continente. Países como Panamá y Perú han mostrado matices en sus posiciones sobre el contexto político de Nicolás Madura. Reconocen la legitimidad de la oposición pero instan al respeto de los marcos legales internacionales.





