El nuncio Paolo Gualtieri elogió su calidad humana y su fructífera labor diplomática
Ricardo Sánchez Serra
En los distinguidos salones de la Nunciatura Apostólica en el Perú, el cuerpo diplomático acreditado en Lima se reunió en una ceremonia de particular significación, que trascendió el marco protocolar para convertirse en una genuina expresión de amistad y reconocimiento entre naciones. En ese escenario se rindió un emotivo homenaje al embajador de Chile, Óscar Fuentes Lira, quien concluye una destacada misión diplomática de casi cuatro años en el país, caracterizada por su notable profesionalismo, su afabilidad personal y su permanente empeño en fortalecer los lazos de cooperación, entendimiento y confianza entre Chile y el Perú.

El cuerpo diplomático despide con afecto al embajador Óscar Fuentes Lira
La ceremonia, presidida por el nuncio apostólico monseñor Paolo Gualtieri, reunió a embajadores y diplomáticos en un ambiente de sincera camaradería. La presencia del cuerpo diplomático prácticamente en pleno reflejó el aprecio ganado por el embajador chileno durante su gestión.
Acompañado por su esposa, Isabel Hurtado, visiblemente emocionada, Fuentes Lira recibió un plato recordatorio entregado por el nuncio apostólico en nombre personal y del conjunto de embajadores. Fue un gesto cargado de simbolismo y gratitud hacia quien deja una huella profunda en la comunidad diplomática.

Emotivas palabras de monseñor Gualtieri
ELOGIO A DIPLOMACIA
En un discurso de gran profundidad humana y diplomática, monseñor Paolo Gualtieri destacó el valor de la amistad entre representantes de los países en tiempos complejos para el mundo.
“Estamos viviendo un momento en el que el mundo atraviesa situaciones de ansiedad y preocupación”, señaló el nuncio, para luego subrayar la importancia de encuentros como este: “Estas reuniones en las que podemos compartir la calidez de la amistad y la estima recíproca nos hacen bien; hacen bien a nuestro corazón”.
El nuncio apostólico recordó que el encuentro tenía un significado especial: despedir a “un querido amigo”, el embajador de Chile, a quien agradeció su presencia siempre cercana y disponible dentro del cuerpo diplomático.
En palabras particularmente elogiosas, Gualtieri resaltó el estilo personal del diplomático chileno, caracterizado por la sobriedad y la profundidad. “Es una de esas personas que son todo sustancia, sin buscar llamar la atención ni hacer espectáculo”, afirmó.

Óscar Fuentes Lira durante su discurso de despedida
El representante del Papa en el Perú evocó además la reciente distinción otorgada al embajador chileno por el Estado peruano: la Orden El Sol del Perú en el grado de Gran Cruz, concedida por su destacada labor diplomática. Recordó también que el canciller peruano había subrayado la creatividad y visión con la que Fuentes Lira condujo su misión, proyectando la relación bilateral hacia las nuevas generaciones y superando los esquemas tradicionales de la diplomacia.
Uno de los momentos más emotivos del discurso del nuncio estuvo dedicado a Isabel Hurtado, esposa del embajador, cuya silenciosa pero intensa labor social en Lima fue especialmente destacada, al revelar que muchos quizá desconocían el intenso trabajo que ella realizó en favor de los más necesitados durante estos años.
Además, recordó un dato profundamente simbólico: Isabel Hurtado es pariente de San Alberto Hurtado, el gran santo chileno de la justicia social. Al evocar al santo jesuita, el nuncio citó una de sus frases más célebres, que resonó con especial fuerza en el auditorio: “Dar hasta que duela”.
Y añadió que esa enseñanza constituye también una inspiración para quienes representan a sus países y trabajan por el bien de los pueblos.
MISIÓN
Tras estas palabras, el nuncio apostólico entregó a Fuentes Lira la bandeja conmemorativa en reconocimiento a la “fructífera misión diplomática desempeñada en el Perú”. El gesto fue acompañado por prolongados aplausos y un clima de profunda emoción entre los asistentes.
Al tomar la palabra, el embajador Óscar Fuentes Lira respondió con un discurso de sincera gratitud hacia el país que lo acogió durante estos años.
Visiblemente conmovido, agradeció al nuncio apostólico y a todos los miembros del cuerpo diplomático por acompañarlo en este momento de despedida.
Recordó que tanto él como su esposa ya conocían el Perú antes de su misión y que durante estos años pudieron profundizar ese vínculo con un país que describió como hermano: “Ha sido un gran honor poder representar a Chile en este país vecino y amigo”, expresó.
El diplomático destacó también el aprendizaje y las experiencias vividas en Lima, así como el afecto recibido desde el primer momento. “Nuestro compromiso con el Perú queda para siempre”, afirmó y con tono cálido y cercano señaló que la relación con el país no termina con su misión diplomática: “Nos vamos, pero seguiremos conectados con este maravilloso país que nos acogió desde el primer minuto”.
Antes de concluir, agradeció profundamente la amistad y colaboración de sus colegas diplomáticos: “Quiero agradecerles el privilegio de haberlos conocido y haber podido trabajar junto a ustedes”, indicó.
Tras la ceremonia, monseñor Gualtieri invitó a los asistentes a un ágape en los jardines de la Nunciatura Apostólica, donde continuaron las conversaciones, los abrazos y las muestras de afecto hacia el embajador chileno y su esposa.
La despedida de Óscar Fuentes Lira dejó una certeza compartida entre los presentes: más que el final de una misión diplomática, fue el reconocimiento a un hombre que supo ejercer la diplomacia con inteligencia, discreción y una profunda calidad humana.




