Yacimiento de camisea se agotarán en menos de 10 0 15 años y no hay sustitutos, señala exministro de energía Carlos Herrera Descalzi
Valeria Ponce
El exministro de Energía y Minas Carlos Herrera Descalzi advierte que Petroperú carga una deuda impagable, que la refinería de Talara costó cuatro veces más de lo que debió costar, y que el gas de Camisea se agotará en menos de 10 o 15 años sin que el país haya preparado ningún sustituto. Sobre la gestión de la empresa y la política energética nacional, no tiene contemplaciones.
— ¿Qué diagnóstico le haría a Petroperú en este momento?
La situación de la empresa es que operativamente está en condiciones de dar utilidades. Petroperú compra crudo, lo procesa en la nueva refinería de Talara, que tiene una capacidad de 95,000 barriles por día. En condiciones normales del mercado, lo que puede ganar en cada barril es 10, en algunos casos 12 y hasta 15 dólares. El problema es que la deuda por esa refinería es tan grande que lo que le queda de utilidad operativa no alcanza para pagarla. Su deuda es impagable.
— La deuda total ya bordea los US$ 8,000 millones. ¿Cómo se llegó a este punto?
Esa refinería no debió costar más de 1,500 millones de dólares y se pagó por ella 6,000 millones de dólares, y financieramente se endeudaron en 8,000 millones de dólares. Ese daño ya está hecho. Cuando llega el nuevo gobierno en 2021, el daño ya estaba hecho. Ese gobierno lo agravó por la pésima administración. La gente que puso dinero en Petroperú se endeudaba porque el propietario de Petroperú es el Estado peruano, que sí tiene muy buenas cifras a nivel internacional.
— ¿La refinería de Talara fue un error, o el error fue la gestión posterior?
La refinería era un buen proyecto. Con 1,500 millones de dólares habría sido un proyecto muy exitoso. El problema fue que fue un proyecto mal llevado. Yo siempre propongo que se haga una auditoría forense. No que vayan contadores a sumar y restar, sino que vayan ingenieros con experiencia de una firma reputada, y que revisen todas las decisiones de ingeniería que se tomaron. Porque en las malas decisiones de ingeniería está el desastre económico. Hemos tenido directorio tras directorio. En los últimos tres meses, cuatro directorios. En los últimos 5 años, 14 directorios. Así no se puede conducir una empresa.
— ¿El nuevo aval de US$ 2,000 millones está justificado?
No es malo mientras esté ganando, en condiciones corrientes, 1 millón de dólares por día. Esa refinería por día puede producir 95,000 barriles. En condiciones normales gana 10 dólares por barril. Pero no los puede ganar porque no tiene dinero para comprar el crudo. El asunto es que ese dinero no se esfume y se vaya en otra cosa. Una cosa que sería muy chocante para la opinión pública es que las utilidades operativas se interpreten como ganancias a distribuir entre el personal, olvidándose de la deuda.
— ¿Hay alguna condición bajo la cual usted aprobaría un rescate?
El problema de Petroperú es que el Ejecutivo no ha tenido la capacidad de resolver el tema en dos años. Por un camino o por otro, la deuda la tienen que pagar. Lo que no se puede hacer es lo que se vio con el decreto del año pasado. Si el Estado quiere vender la empresa, no puede sacar un decreto de urgencia como ese. Porque con un decreto así es una declaración no solo de insolvencia, sino de incapacidad. El valor de Petroperú en estos momentos es negativo. Una privatización así sería: ¿quién me cobra menos por llevarse Petroperú en las condiciones en que está?
— En marzo una rotura en el ducto de Camisea paralizó al país 14 días. ¿Era previsible?
Lo que queda claro con ese accidente es lo dependiente que es el Perú del gas de Camisea. Y el riesgo mayor es que esos yacimientos se pueden estar agotando antes del año 2040, y no hay sustitutos. Lo que se conoce, lo que se tiene, es muy poco en comparación con esos yacimientos.
— ¿Por qué no se construyó un ducto alternativo?
El Perú nunca logró configurar una política energética. Nunca pudo decir: «Quiero esto, y voy en esa dirección». Ha ido zigzagueando y dejando las cosas casi al azar. Deberíamos haber crecido más en lo que son las centrales hidroeléctricas, en las cuales el Perú tiene un enorme potencial que no aprovecha. No hemos podido construir ni el gasoducto al sur ni el gasoducto al norte. Perdimos soga y cabra.
— Especialistas proponen construir un gasoducto alternativo. ¿Es viable?
No tendría ningún sentido construir otro ducto. En lugar de poner otro ducto que ya no serviría en el momento que se agote el gas, es preferible poner una planta regasificadora. Significa poner un almacenamiento de gas en estado líquido en una cantidad suficiente para cubrir la demanda por 15 días. Si la situación se torna en que ya no tenemos suficiente gas, ahí se pueden construir también las instalaciones marinas para recibir gas del exterior. Eso ya le ocurrió a Chile con Argentina. Chile decidió que el país no podía depender de los países vecinos y construyó la regasificadora. Esa es la solución más adecuada para el Perú.
— El exministro Mucho habló de 10 años de reservas de gas. ¿Coincide?
He escuchado de gente muy cercana al sector que lo que queda de gas sería para 12 años más o menos. Ya desde ahí el Perú pasaría a ser un importador de gas. Si el Perú no llega a satisfacer su demanda, primero las promesas de gasificación del Sur caen en saco roto. La producción de Camisea comienza a declinar. Ese gas puede ya no ser suficiente para el 2035. No vamos a necesitar llegar al 2040 para experimentarlo. Yo creo que en el 2030-2035 ya lo vamos a experimentar.
— ¿Cuáles son las tres prioridades energéticas que el próximo gobierno no puede ignorar?
La primera es una construcción masiva de hidroeléctricas para que el gas salga del sector eléctrico. Si el sector eléctrico consume el 70% de la demanda nacional de gas, podríamos reducirlo al 30% o incluso a un 10%. Al reducir la demanda, las reservas que quedan nos duran más tiempo. La segunda es explorar el gas, quitando todos los obstáculos que hoy existen. Y la tercera, que apunta a la seguridad energética, es construir la planta de regasificación. El problema se abordaría por tres lados: reduciendo la demanda, extendiendo las reservas al no exportar más gas una vez que venza el contrato en 2028, y construyendo la regasificadora.
— Si usted fuera ministro hoy, ¿qué haría con Petroperú en los próximos 90 días?
Primero hay que constituir un buen equipo humano. Ese equipo no puede ser uno donde los ministros duren seis meses ni donde las posiciones se busquen como interés de los partidos políticos. Tiene que ser gente técnica. Lo que tiene que haber es una decisión, una sola, clara y sostenida: o se rescata Petroperú y se hace bien, blindándola de la voracidad política, o se vende como un todo. Pero lo que ya no puede seguir ocurriendo es lo que hemos vivido estos años: un paso adelante, un paso atrás, y nunca avanzar.




