¿Cediendo ante los corruptos?

0
571
Por: Martín Valdivia Rodríguez                                  

 Por: Martín Valdivia Rodríguez

¿Cediendo ante los corruptos? Para el común de los peruanos, que no entienden de acuerdos ni arreglos sobre o bajo la mesa, el sólo hecho de devolver a la corrupta Odebrecht 524 millones de soles es, de por sí, una afrenta a la dignidad nacional, pues no cabe en la cabeza de la gente que se le pueda devolver tanto dinero a una empresa extranjera que tanto daño le ha hecho al país. Una empresa que fomentó una forma de “hacer negocios” que le ha costado al Perú millones de soles en pérdidas económicas, poniendo al descubierto las miserias de nuestra clase política.

Como sabemos, la mafiosa constructora brasileña solicitó al Ministerio de Justicia – hace cuatro meses – un reembolso de 524 millones de soles como producto de la venta de la hidroeléctrica de Chaglla, ubicada en Huánuco, a un consorcio estatal chino. En total, la venta de la hidroeléctrica ascendió a 1,050 millones de soles, de los cuales el Estado se descontó 435 millones (Sunat), 12 millones para el pago de la reparación civil por la carretera Chacas y 80 millones destinados al pago de la primera cuota de la reparación civil.

¿Cuánto quedaba? Los 524 millones de soles reclamados por Odebrecht que, aunque parezca mentira, fue aceptada en primera instancia por la jueza María de los Ángeles Álvarez Camacho a través de una resolución emitida el pasado 28 de octubre. En el fondo del asunto y, para hacerlo más masticable para el común de los mortales, esa devolución no sólo fue avalada sino impulsada por el equipo de fiscales que ventila el caso Lava Jato con la finalidad que los coimeros gerentes de la constructora de marras abran la boca y colaboren “eficazmente” con la justicia peruana.

O sea, un dame que te doy; yo te devuelvo tu plata y tú abres la boca, así de simple para entenderlo. Nosotros somos de la opinión que ese dinero debe y tiene que quedarse en el Perú para que la empresa coimera pague todos sus “anticuchos” y la justicia peruana pueda, de alguna manera, resarcir el daño económico y moral que estos brasileños hicieron al país. En verdad hay que tener una buena “ostra”, por no decir otra cosa, para pedir dinero a un país que sufrió la peor catástrofe moral de su historia. No hipotequemos nuestra dignidad a cambio de ser prácticamente extorsionados por estos corruptos. Porque lo que digo y escribo siempre lo formo.