Profesor Antonio Serrepe lanza tomo III de su monumental obra “El habla de los mochicas”
Por: Víctor Alvarado
El profesor Antonio Serrepe Ascencio, ferreñafano de nacimiento y residente en Chiclayo la mayoría de los 88 años de edad que cumplirá en los próximos días, y uno de los más lúcidos intelectuales de la región Lambayeque, acaba de concretar la proeza de publicar el tercer tomo de su monumental obra “El habla de los mochicas”, lo que lo sitúa entre los más importantes lingüistas peruanos del siglo XXI.
De formación autodidacta en materia lingüística, lidera en Chiclayo desde hace más de 40 años, un sólido grupo de estudiosos organizados en la Sociedad Ciencia y Cultura Muchik, convertidos en autores de la recuperación de esta lengua, que se habló en el norte peruano por espacio de 18 siglos, al decir del lingüista Alfredo Torero (1930- 2004), uno de los grandes estudiosos peruanos del muchik.
Ser autodidacta acrecienta su mérito en los estudios avanzados del muchik y lo sitúa entre los grandes intelectuales peruanos, que al igual que Serrepe, emprendieron exitosamente profundos y exitosos estudios de diversas especialidades del conocimiento sociológico y antropológico de la realidad nacional, a los que se les recuerda por la profunda impronta de sus obras.
Resulta oportuno resaltar la sobresaliente tradición peruana de figuras que, sin educación formal ni títulos académicos, se convirtieron en pilares de la cultura, la historia y la ciencia, entre los que destacan: José Carlos Mariátegui (1894 – 1930), Antenor Orrego (1892 – 1960), Enrique Brüning (1848 – 1928) y Pedro Paulet (1874 – 1945), entre otros.
Pilar de civilización andina
Los estudiosos del muchik, liderados por Serrepe, han confirmado que esta lengua, junto con el quechua y aymara, fueron los pilares de las civilizaciones nativas en los Andes Centrales, y sirvieron como herramientas de cohesión social, administración estatal e intercambio cultural.
Tras la conquista española, el quechua y aymara sobrevivieron, pero no el muchik que se habló hasta el siglo XX. El último hablante muchik fue Simón Quesquén, oriundo de Monsefú, localidad vecina de Eten, en Chiclayo, quién lo aprendió de su abuela, en la década de 1930 y su voz quedó inmortalizada en grabaciones realizadas en el año 1974, que se conservan en repositorios peruanos,
La conservación de los audios de sus hablantes, aunado a la existencia de abundantes textos de gramática y de diccionarios históricos ha permitido a los estudiosos liderados por Serrepe, desarrollar programas de recuperación y revitalización cultural del muchik en la región donde se habló, desde Tumbes a Paramonga (Lima) y por el este hasta las provincias colindantes de Amazonas y Cajamarca.
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Tomos I, II y III
Corresponder precisar que el Tomo I, publicado en el 2017, desarrolla la Historia de la Lengua Muchik y sustenta que se trata de una lengua de posible de recuperación, porque al igual que el quechua y aymara tiene una sólida gramática, requisito clave para su supervivencia.
El Tomo II, publicado en el 2018. desarrolla la gramática muchik, legada por estudiosos de esta lengua, de los cuáles citaremos los conocidos: Fernando de la Carrera (1644), Ernst Middendorf (1892), Alonso Nuñez de San Pedro de Jayanca (1575), cura Pedro de Prado y Escobar (1630), el sabio Federico Villarreal (1921), Heinrich Brüning (1917), Alfredo Torero (1997) y José Antonio Salas (2002).
El Tomo III titulado “Diccionario de Frases y Oraciones en Muchik”, según Serrape, busca facilitar el aprendizaje de hablar y escribir en lengua muchik, usando la estructura del castellano. Las frases y oraciones, sin excepciones, fueron usadas por los mochicas en su habla cotidiana en el norte del Perú.
Vocablos muchik
Serrepe, en los primeros capítulos del Tomo III, entrega más de 500 vocablos conectores, léase palabras o locuciones que establecen una conexión entre frases y palabras para facilitar la construcción gramatical, ordenados alfabéticamente en castellano, seguidos de sus equivalencias en muchik.
Debido a la tiranía del espacio citaremos algunos vocablos conectores muchik: a donde (lec), ahora (egna), allí (alin y cin), de allí (alin nich), de allí (cinici); antes (tutok), aquellos (aio), bien (ayen), cada uno (issak), compañía (len), compañía con la madre (engeio len), compañía con el padre (efeio len), cuando (exllec), mucho (tunituni), muy (irma). para (paen), para mi (maeicho paen), para ti (tzhaeicho paen).
Serrepe ha encuestado cerca de 700 verbos muchik, legada por los estudiosos de los siglos 16, 17, 18 y 19, lo que no significa que sea una cifra total, pues solo se trata de una primera búsqueda. Lógicamente, no corresponde hacer comparaciones con el español que exhibe más de 12,000 verbos, sino de reconocer que la lengua muchik cumple con el requisito de albergar verbos.
Frases y oraciones
De las 393 páginas del Tomo III, el diccionario de frases y oraciones muchik propiamente dichas ocupan 250, en las que Serrepe ha conseguido reunir más de 5,000 expresiones de frases y oraciones muchik.
En verdad, sumarían más de 6,000 expresiones, si añadimos las secciones finales de frases y oraciones referidas a la familia y al cuerpo humano, y los aportes de nuevos hallazgos de frases y oraciones, compiladas por el antropólogo alemán, Ernst Middendorf, que radicó en el Perú entre 1885y 1889, y por los estudiosos de la Sociedad Ciencia y Cultura Moche: Víctor Rodríguez Suy Suy, y Ana Ramos Cabrera.
El mérito de esta colección de frases y oraciones muchik, reunidas en el Tomo III, es mayor de lo imaginable, porque si bien es cierto que una parte se refiere a la vida cotidiana y a las costumbres muchik, otra parte guarda relación con una serie de disciplinas del conocimiento humano.
Historia mochica – chimú
Se trata de frases y oraciones vinculadas al arte, psicología, filosofía, educación, astronomía, gastronomía y agricultura, entre otras, lo que confirma que la cultura moche estuvo entre las más avanzadas civilizaciones andinas. Cabe recordar que el príncipe Túpac Yupanqui, el décimo inca, por órdenes de su padre, el Inca Pachacútec, conquistó a los mochica- chimú, alrededor del año 1470.
El historiador, Federico Kauffmann Doig, nos recuerda que el último rey mochica-chimú, Minchancamán, se rindió luego de la toma inca de la capital chimú Chan Chan. El inca, en lugar de destruir su cultura, trasladó los mejores artesanos y orfebres al Cusco, para enriquecer la capital inca y ofreció a Michancamán una de sus hijas, en premio a su valor y nobleza y lo incorporó a su corte de Orejones.
Otra colección monumental
Esta valiosa colección monumental de Serrepe sobre “El Habla Mochica”, Tomos I, II y III, bastaría para que su autor pase a la historia de Lambayeque, pero su vitalidad y longevidad mantienen una firme decisión de continuidad editorial.
Serrepe registra en su haber la edición de más de 20 libros sobre la historia, geografía, antropología y sociología lambayecana y es por lo tanto uno de los más proficuos escritores lambayecanos. Ha editado también, en fecha reciente, el Tomo I de su nueva colección igualmente monumental. “El Habla de mi Pueblo”, sobre vocablos, frases y oraciones del habla popular castellana en el Perú y alista pronto el Tomo II.
Este es un nuevo tema que abordaremos en próxima entrevista.




