La mayoría de empresas ha sido extorsionada y los conductores temen denunciar por miedo a represalias.
En Trujillo, más de 10 mil colectiveros enfrentan violencia y extorsiones día a día sin protección efectiva del Estado. La inseguridad ha llegado a tal punto que salir a trabajar representa, para muchos, una sentencia de muerte.
Un dirigente del gremio, que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias, reveló que la situación es crítica. En solo una semana, dos conductores fueron asesinados en pleno día. Ambos casos estarían vinculados a extorsionadores que exigen pagos a cambio de no atentar contra sus vidas. “Dos compañeros ya fueron asesinados. Fueron casos de extorsión”, señaló con indignación.
El dirigente denuncia que los delincuentes actúan con total impunidad y sin temor a ser capturados. “Los delincuentes graban videos y los difunden sin temor, diciendo ¿me pagas o te mato?”, afirmó. Asegura que, pese a cumplir con los requisitos exigidos por las autoridades, como cursos de capacitación y permisos de circulación, los colectiveros no reciben respaldo cuando son víctimas de la delincuencia.
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Según datos del gremio, 27 de las 29 empresas de transporte informal en la provincia han sido extorsionadas. Zonas como Alto Trujillo, El Porvenir, La Esperanza y Río Seco son consideradas de alto riesgo debido a la casi nula presencia policial.
La situación ha generado miedo generalizado y desconfianza hacia el sistema de justicia. Muchos conductores prefieren no denunciar los hechos por temor a represalias y porque, en varias ocasiones, han sido desanimados desde las mismas comisarías.
El vocero exige acciones urgentes del Estado: presencia policial constante, protección real y mecanismos de compensación para quienes pierden sus vehículos o vidas por esta violencia. “No solo somos choferes. Somos padres, hijos, esposos. También merecemos vivir”, concluyó.




