24 de setiembre de 2026

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¿Cómo elegir una zapatilla urbana?: horma, suela y para qué la vas a usar

¿Cuántas horas vas a pasar con las zapatillas puestas? Parece una pregunta demasiado simple para elegir un calzado, pero probablemente sea una de las más útiles. No se necesita la misma zapatilla para caminar durante una hora que para pasar todo el día de pie, desplazarse por la ciudad o combinar trabajo y actividades cotidianas. Antes de mirar colores, marcas o tendencias, conviene empezar por el uso real que tendrá el par.

Elegir una zapatilla urbana no consiste en encontrar el modelo universalmente mejor. Se trata de encontrar uno que encaje con las actividades que realmente se realizan durante el día. Para eso hay tres elementos que conviene observar con atención: la forma del calzado, los materiales y la suela.

El día empieza por el tiempo de uso

La primera pregunta es sencilla. ¿Cuántas horas al día estarán puestas?

Si el uso será ocasional, las prioridades pueden ser diferentes a las de alguien que camina o permanece de pie durante muchas horas. En ese segundo caso, adquieren mayor importancia aspectos básicos como el ajuste, el peso del calzado, la ventilación y la sensación general al caminar.

También conviene pensar en el tipo de recorrido. No es lo mismo desplazarse principalmente en automóvil que caminar varias cuadras, utilizar transporte público o recorrer distintos espacios durante una jornada laboral.

El mismo número no siempre significa el mismo ajuste

Uno de los errores más habituales es pensar que conocer el número de calzado alcanza para saber cómo quedará un modelo. No necesariamente es así.

La horma determina la forma interna de la zapatilla y puede cambiar considerablemente de un modelo a otro. Dos pares con el mismo número pueden tener diferencias en el ancho de la zona delantera, el espacio sobre los dedos, la altura del empeine o la forma del talón.

Por eso conviene prestar atención a cómo se distribuye el espacio dentro del calzado. Los dedos deberían tener espacio suficiente para quedar cómodos sin sentirse comprimidos, mientras que el talón debe mantenerse razonablemente estable al caminar.

La mejor referencia no es solamente la cifra que aparece en la caja, sino cómo se adapta el modelo concreto al pie. Siempre que sea posible, probar ambos zapatos y caminar unos minutos permite detectar diferencias que no aparecen al observarlos.

La capellada también cuenta cuando llueve

La parte superior de la zapatilla, conocida como capellada, puede estar fabricada con distintos materiales y cada uno tiene características diferentes.

Las mallas textiles suelen favorecer la circulación de aire y pueden resultar agradables en ambientes cálidos. A cambio, ofrecen una barrera limitada frente al agua. Si llueve, el líquido puede atravesarlas con mayor facilidad dependiendo de su construcción.

El cuero y algunos materiales sintéticos suelen ofrecer una superficie más cerrada. Eso puede facilitar la limpieza y, en determinados diseños, dificultar la entrada inmediata de agua. Sin embargo, que un material sea menos abierto no significa automáticamente que la zapatilla sea impermeable.

En climas húmedos, además, hay que considerar el tiempo de secado. Una zapatilla que retiene humedad puede tardar bastante en estar nuevamente lista para utilizarse.

La suela dice mucho sobre el uso

La parte que entra en contacto con el suelo merece una atención especial. En una zapatilla urbana, la suela debe responder al tipo de superficies que se encuentran habitualmente en la ciudad.

Para caminar sobre pisos mojados, no alcanza con observar si el dibujo de la suela parece profundo. También importan el compuesto de goma, el diseño de los canales y la distribución de las zonas de contacto.

Una suela completamente lisa puede tener menos capacidad para evacuar agua en determinadas superficies, mientras que un patrón con canales y diferentes zonas de contacto puede ofrecer una respuesta más adecuada. Aun así, ningún diseño garantiza que no habrá resbalones. El tipo de piso, la cantidad de agua que haya y el estado de la superficie influyen también.

¿Por qué las siluetas bajas funcionan tan bien?

Las zapatillas de silueta baja se convirtieron en uno de los formatos más fáciles de combinar porque ocupan poco espacio visual alrededor del tobillo y funcionan con una gran variedad de prendas.

Modelos clásicos de tenis y diseños inspirados en ellos ayudaron a consolidar esta estética. Las Adidas Grand Court, por ejemplo, utilizan una silueta baja y un lenguaje visual relacionado con las zapatillas de cancha, pero orientado al uso cotidiano.

Ese formato funciona como comodín precisamente porque no exige construir todo el conjunto alrededor del calzado. Puede acompañar pantalones de diferentes cortes, jeans, prendas informales o conjuntos más sencillos.

Eso no significa que una silueta baja sea mejor que una alta. Simplemente responde a una necesidad diferente. Si lo que se busca es un par versátil para utilizar en distintas situaciones urbanas, su diseño sencillo puede facilitar las combinaciones.

El desgaste termina dando la respuesta

Incluso una buena elección tiene una vida útil. El momento de reemplazar una zapatilla no debería depender solamente de que deje de verse nueva.

Hay señales bastante claras de desgaste. La suela puede presentar zonas considerablemente más lisas que otras, perder parte de su dibujo o mostrar un deterioro visible. También pueden aparecer separaciones entre componentes, costuras deterioradas, agujeros en la capellada o deformaciones importantes de la estructura.

Otra señal es que el calzado haya perdido las características por las que fue elegido originalmente. Si la suela ya no ofrece el mismo agarre o los materiales están deteriorados, continuar utilizándolo puede dejar de tener sentido, aunque todavía conserve una apariencia aceptable.

Al final, elegir bien la zapatilla es bastante menos complicado de lo que parece. Primero hay que definir cuánto tiempo se utilizará y en qué situaciones. Después, observar la horma y el ancho, revisar los materiales según el clima y prestar atención al diseño de la suela. Si además se busca un modelo versátil, una silueta baja puede resolver buena parte del guardarropa sin exigir demasiadas combinaciones.

La recomendación concreta es sencilla: antes de comprar, piensa en un día real de uso y no en la zapatilla ideal. Si el modelo funciona para las horas, superficies y condiciones que realmente enfrentarás, la elección probablemente tenga mucho más sentido que cualquier decisión basada únicamente en la apariencia.

 

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