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Miércoles, Diciembre 2, 2020

Crónicas de un Juicio Penal: “El Caso de Villarán y su Entorno” (XIV)

“Los Intocables”

Por: Edgardo Palomino Martínez

Desde este espacio en el Diario “La Razón”, nuestro respaldo y solidaridad para con la señora Paola Ugaz Cruz y Pedro Salinas Chacaltana como consecuencia de la “amenaza de muerte” que recibieron a través de la cuenta Instagram de la primera y que denunciaron a través de la plataforma digital de “La Mula”, el 9 de octubre pasado, en compañía de su abogado Carlos Rivera Paz.

Sin perjuicio de lo expresado, nos reservamos el derecho de dudar de la veracidad de dicha amenaza, así como que estos periodistas estén siendo objeto de marcaje y reglaje –salvo que estos actos provengan de sus propias conciencias que buscarían aliviar las cargas morales que pesan en sus interiores por los daños que habrían causado a terceros y persistirían en causar–, por los fundamentos de hecho que más adelante exponemos en la presente crónica.

Resulta poco creíble una amenaza de muerte –al estilo propio de una facción fundamentalista islámica, que proclama y practica la yihad contra todos aquellos que ofendan a Alá y a Mahoma, su profeta– como la descrita por Paola Ugaz, Pedro Salinas y Carlos Rivera Paz. Este tipo de actos criminales y cobardes no se advierten, simplemente se llevan a cabo, se ejecutan.

Publicitar una amenaza de esta naturaleza realizada por un “troll” es consecuente con el “histrionismo” con afán protagónico que es una constante en el proceder de Ugaz y Salinas; y, que consiste en la negación de los “errores” en los que incurren y/o de los “embrollos” en los que “terminan” involucrados, para luego victimizarse y, finalmente, responsabilizar a terceros cada vez que son cuestionados por ellos; a no ser que “les valga madre”.

Desde que Paola Ugaz fue “tocada” por “Expreso” hace casi seis semanas atrás, el “ecosistema” periodístico de su entono no ha cesado de “clamar a los cuatro vientos” que toda investigación relacionada con ella está dirigida a impedir la publicación de su nuevo libro.

Sólo ella habría realizado entre cuatro y seis apariciones en vivo, en medios y redes, para, victimizándose, hacerle publicidad al dichoso libro; debiendo a ello sumar otro tanto de notas publicadas a modo de noticias o columnas de opinión que le hacen propaganda, escritas todas por allegados a ella.

Si Paola Ugaz considera que ha sido difamada que proceda conforme a Ley; que presente su denuncia y venza en juicio a quienes le han faltado. ¿Por qué no lo hace? Bien dice el refrán: “muerto el perro, se acabó la rabia”. Pero no. El circo sigue… ¿A qué le teme, si dice tener la razón? ¿Es un psicosocial “a lo Montesinos”; o, se trata de un plan de marketing de su persona y de su libro?

Examinemos ahora los hechos que nos conducen a presumir que la supuesta amenaza recibida por Paola Ugaz en su cuenta de Instagram sería falsa y que se trataría de un ardid “teatral” más; del tipo al que ella y Pedro Salinas nos tienen ya acostumbrados:

  • 2018 a la fecha: Paola Ugaz “llora miserias” y realiza fiestas en discotecas y otros eventos para financiar (i) su defensa legal y la de Pedro Salinas por la querella que el Arzobispo de Piura les ha interpuesto por difamación; y, (ii) su defensa legal por otras querellas que terceros le han interpuesto por otras supuestas difamaciones que se le imputan. Asimismo, de un tiempo a esta parte, permanentemente hace hincapié que los abogados que la asisten en estos casos lo hacen a título “pro-bono”, dando a entender la fragilidad de sus economías y finanzas.
  • 31 de agosto de 2020: El diario “Expreso” publica la noticia que imputa a Paola Ugaz la presunta dirección de una organización criminal dedicada a la supuesta comisión del delito de lavado de activos. Normalmente la investigación de estos delitos conlleva, también, la investigación del patrimonio, las economías y finanzas de la imputada –en este caso, de Paola Ugaz y la de su sociedad conyugal–.
  • 4 de septiembre de 2020: Pedro Salinas, en su programa digital “Apocalisis Now”, evocando el caso de la masacre de los dibujantes y director del semanario francés Charlie Hebdo, otorga su total respaldo y solidaridad a Paola Ugaz por el ataque que ella ha sufrido proveniente de “Expreso”, y emulando a dicha revista, con relación al caso Sodalicio, refiere que ellos [Ugaz y él] “Nunca nos arrodillaremos. Nunca renunciaremos”. (https://www.youtube.com/watch?v=FJHqe2AnLnM)
  • 9 de septiembre de 2020: (i) “Expreso” publica un nuevo artículo sobre Paola Ugaz y señala que probablemente ella esté en Mala, organizando su defensa legal con relación al cargo de presunto lavado de activos a través de una organización criminal bajo su mando; (ii) Salinas habría leído dicha noticia; (iii) Personas extrañas a Mala realizan allá indagaciones sobre Salinas y Ugaz; (iv) Salinas publica en Twitter el post merodeadores en Mala (https://twitter.com/chapatucombi/status/1303825192712536065?s=20); (v) Carlos Rivera Paz, abogado de Ugaz y de Salinas, responde al Twitter diciendo: “Mucho ojo con esto. Es una advertencia?”
  • 10 de septiembre de 2020: Pedro Salinas, presumimos por consejo legal de Rivera Paz, formula denuncia policial en la Comisaría de Mala contra los supuestos “merodeadores” que el día anterior indagaban por Paola Ugaz y por él. Salinas debe haber estado muy ofuscado cuando sentó la denuncia, pues él mismo revela que: “…HABÍAN ESTADO PREGUNTANDO POR EL RECURRENTE [Pedro Salinas Chacaltana] Y LA PERSONA DE PAOLA UGAZ CRUZ LA CUAL TIENE UN TERRENO COLINDANTE CON EL RECURRENTE” (¿Cómo? ¿No era que la economía y las finanzas de Paola Ugaz eran paupérrimas y “lloraba miserias” por no tener recursos para su defensa legal en las diversas denuncias legales y/o querellas que han interpuesto en su contra por la supuesta comisión de múltiples delitos de difamación? ¿De dónde, entonces, los recursos para adquirir el terreno colindante al de Pedro Salinas? ¿Son acaso sus llantos “lágrimas de cocodrilo”?)

  • 11 – 12 de septiembre de 2020: Presumimos que, cuando Pedro Salinas habría remitido copia certificada de la denuncia policial a Paola Ugaz y a Carlos Rivera Paz, todos habrían caído en cuenta de “la metida de pata” del primero de los mencionados, al haberse “ido de boca” y señalar a la policía que la segunda “…TIENE UN TERRENO COLINDANTE CON EL SUYO…”, y que tal afirmación abriría “un nuevo frente” a Ugaz Cruz, esta vez para ser investigada por presunto incremento patrimonial no justificado.
  • 13 de septiembre de 2020: Pedro Salinas, presuntamente a los fines de crear una cortina de humo para encubrir la propiedad de Paola Ugaz en Mala y, supuestamente, así prevenir una investigación por incremento patrimonial no justificado que abonaría a favor de la hipótesis de “Expreso” sobre la presunta comisión del delito de lavado de activos a través de una organización criminal, escribe el artículo titulado “¿Quién es Iván Barrios Arteaga?” (https://larepublica.pe/politica/2020/09/14/quien-es-ivan-barrios-arteaga/), nota que es publicada por “La República” al día siguiente, 14 de septiembre de 2020; con el objeto –suponemos– de crear la percepción de una persecución en contra de ellos [Paola Ugaz y él].
  • 9 de octubre de 2020: Carlos Rivera Paz dirige la conferencia de prensa en la que intervienen Paola Ugaz, Pedro Salinas y él, a los fines de informar que la primera ha recibido la siguiente “amenaza de muerte”: “Van a morir rojos se viene el Charlie Hebdo peruano los vamos a fumigar a plomo” (¡qué casualidad!!! Justamente el argumento que Salinas empleó para otorgar su respaldo y solidaridad a Paola Ugaz ante las publicaciones de “Expreso”); el segundo vuelve a reiterar que teme por su vida a consecuencia de un supuesto reglaje y marcaje en Mala; y, el abogado Rivera Paz advierte que se tomarán las medidas legales del caso (https://web.facebook.com/watch/live/?v=787641135406835&ref=search&_rdc=1&_rdr).

Vistos los hechos que preceden a la supuesta amenaza recibida por Paola Ugaz; analizadas todas sus posibles causas en igualdad de condiciones; la hipótesis más plausible y creíble sería que tal “amenaza de muerte” es una creación de Salinas Chacaltana, de Ugaz Cruz y del abogado Rivera Paz; la que tendría como finalidad que el público se distraiga con el “riesgo de vida” que supuestamente correrían estos periodistas y no presten atención a lo obvio: que Paola Ugaz es propietaria de un muy costoso terreno en una vecindad muy exclusiva dentro de la jurisdicción del distrito de Mala.

Y la posible estrategia detrás de la difusión de esta supuesta amenaza: ¡para qué!!!, hay que reconocer que en términos constitucionales y legales es más que imaginativa.

En efecto, siendo la defensa de la persona humana y el derecho fundamental a la vida uno de los fines supremos de la sociedad y del Estado; ante una “amenaza de muerte” como la que habrían recibido Paola Ugaz y Pedro Salinas; habida cuenta, como señala el constitucionalista Enrique Ghersi, “…de que en el Ministerio Publico y en el Poder Judicial existe presencia mayoritaria de magistrados de izquierda, donde la influencia de IDL es muy grande…”; que no nos resulte extraño que el abogado Rivera Paz, a través de una acción de garantía constitucional, obtenga una medida de protección que impida el acceso a la información de carácter público que obra en los diversos registros del Estado sobre Paola Ugaz y Pedro Salinas; y, con ello, “sacándole la vuelta” a los derechos y libertades fundamentales previstos en los incisos 4, 5 y 6 del Artículo 2° de la Constitución Política, en supuesta “salvaguarda de la vida de sus clientes”, impida que se realice toda y cualquier investigación, periodística o de otra índole, sobre sus clientes; y, asimismo, se detengan las que están en curso.

Así también, aunque jurídicamente suene “jalado de los pelos” –avasallándose nuestros derechos fundamentales a ser informados e informar, a la libertad de expresión, de opinión y de difusión–, no nos resulte extraño que todos aquellos que de alguna forma hayamos investigado, o estemos investigando a Paola Ugaz y a Pedro Salinas, seamos “cortésmente” invitados por la Policía y el Ministerio Público a rendir manifestaciones por la supuesta comisión de los delitos de marcaje y reglaje en agravio de estos dos periodistas.

En pocas palabras, los abogados que asisten a Paola Ugaz y a Pedro Salinas –y presumimos que con ayuda del IDL y de IDL-R– estarían convirtiendo en “LOS INTOCABLES” a estos “periodistas de oficio” (a decir de don Luis Miró Quesada de la Guerra).

Pero antes que ello pueda suceder, quiero compartir con ustedes ciertas fotografías satelitales que, sin necesidad de salir de casa, he obtenido en los registros del MINAGRI y que son de acceso público; mismas que corroboran el dicho de Pedro Salinas a la Policía de Mala, respecto a que Paola Ugaz tiene un terreno en dicha jurisdicción, que es colindante al suyo:

De acuerdo al Catastro Rural Público del MINAGRI, ésta es la propiedad registrada a nombre de Pedro Salinas en el distrito de Mala, Provincia Cañete, Departamento de Lima: la Unidad Catastral N° 13036, ubicada en el antiguo “Fundo Lumbreras”, misma que tiene un área de 10,692 metros cuadrados (http://georural.minagri.gob.pe/sicar/#)

En esta vista se aprecia, con meridiana claridad, que la unidad catastral registrada a nombre de Pedro Salinas ha sido dividida en dos sub-lotes de iguales, sino similares, dimensiones; tal como lo describe la siguiente foto.

El sub-lote oeste sería el “terreno colindante” al suyo, que Pedro Salinas ha declarado a la Policía de Mala que es de Paola Ugaz. Este terreno tendría un área aproximada de 5,346 metros cuadrados, cuyo precio estimado ascendería a la suma de US$400 Mil, a razón de US$75 metro cuadrado sin construir.

¿Puede Paola Ugaz explicar cómo ha hecho –o cómo está haciendo– para pagar el precio del terreno, si públicamente ha declarado estar en una situación económica tan frágil, que no tiene ni para pagar su defensa legal en las supuestamente injustas querellas que han interpuesto contra ella?

¿Quiere admitir Pedro Salinas que sus denuncias, acerca que el 9 de septiembre pasado hubo merodeadores en Mala para marcarlo y reglarlo, han sido realizadas para distraer la atención del público del hecho que Paola Ugaz tiene un terreno Mala?

A confesión de parte, relevo de pruebas. Gracias señor Salinas por confesar que Paola Ugaz tiene un terreno en Mala. El público decidirá sobre la veracidad de su denuncia sobre merodeadores que, según usted, lo están reglando y marcando.

Una vez más reitero: Paola Ugaz y Pedro Salinas son parte de mi investigación sobre la corrupción en la MML por razones distintas al ejercicio de su oficio de periodistas, relacionadas con hechos que se produjeron entre diciembre de 2012 y septiembre de 2014 durante el gobierno edil de Susana Villarán; y, espero que ésta sea la última crónica, no vinculada al trabajo que estoy desarrollando, que deba dedicar ellos.

Edgardo José Palomino Martínez
(*) Abogado
(*) La Dirección no se hace responsable
por los artículos firmados.

“Los Intocables”

Por: Edgardo Palomino Martínez

Desde este espacio en el Diario “La Razón”, nuestro respaldo y solidaridad para con la señora Paola Ugaz Cruz y Pedro Salinas Chacaltana como consecuencia de la “amenaza de muerte” que recibieron a través de la cuenta Instagram de la primera y que denunciaron a través de la plataforma digital de “La Mula”, el 9 de octubre pasado, en compañía de su abogado Carlos Rivera Paz.

Sin perjuicio de lo expresado, nos reservamos el derecho de dudar de la veracidad de dicha amenaza, así como que estos periodistas estén siendo objeto de marcaje y reglaje –salvo que estos actos provengan de sus propias conciencias que buscarían aliviar las cargas morales que pesan en sus interiores por los daños que habrían causado a terceros y persistirían en causar–, por los fundamentos de hecho que más adelante exponemos en la presente crónica.

Resulta poco creíble una amenaza de muerte –al estilo propio de una facción fundamentalista islámica, que proclama y practica la yihad contra todos aquellos que ofendan a Alá y a Mahoma, su profeta– como la descrita por Paola Ugaz, Pedro Salinas y Carlos Rivera Paz. Este tipo de actos criminales y cobardes no se advierten, simplemente se llevan a cabo, se ejecutan.

Publicitar una amenaza de esta naturaleza realizada por un “troll” es consecuente con el “histrionismo” con afán protagónico que es una constante en el proceder de Ugaz y Salinas; y, que consiste en la negación de los “errores” en los que incurren y/o de los “embrollos” en los que “terminan” involucrados, para luego victimizarse y, finalmente, responsabilizar a terceros cada vez que son cuestionados por ellos; a no ser que “les valga madre”.

Desde que Paola Ugaz fue “tocada” por “Expreso” hace casi seis semanas atrás, el “ecosistema” periodístico de su entono no ha cesado de “clamar a los cuatro vientos” que toda investigación relacionada con ella está dirigida a impedir la publicación de su nuevo libro.

Sólo ella habría realizado entre cuatro y seis apariciones en vivo, en medios y redes, para, victimizándose, hacerle publicidad al dichoso libro; debiendo a ello sumar otro tanto de notas publicadas a modo de noticias o columnas de opinión que le hacen propaganda, escritas todas por allegados a ella.

Si Paola Ugaz considera que ha sido difamada que proceda conforme a Ley; que presente su denuncia y venza en juicio a quienes le han faltado. ¿Por qué no lo hace? Bien dice el refrán: “muerto el perro, se acabó la rabia”. Pero no. El circo sigue… ¿A qué le teme, si dice tener la razón? ¿Es un psicosocial “a lo Montesinos”; o, se trata de un plan de marketing de su persona y de su libro?

Examinemos ahora los hechos que nos conducen a presumir que la supuesta amenaza recibida por Paola Ugaz en su cuenta de Instagram sería falsa y que se trataría de un ardid “teatral” más; del tipo al que ella y Pedro Salinas nos tienen ya acostumbrados:

  • 2018 a la fecha: Paola Ugaz “llora miserias” y realiza fiestas en discotecas y otros eventos para financiar (i) su defensa legal y la de Pedro Salinas por la querella que el Arzobispo de Piura les ha interpuesto por difamación; y, (ii) su defensa legal por otras querellas que terceros le han interpuesto por otras supuestas difamaciones que se le imputan. Asimismo, de un tiempo a esta parte, permanentemente hace hincapié que los abogados que la asisten en estos casos lo hacen a título “pro-bono”, dando a entender la fragilidad de sus economías y finanzas.
  • 31 de agosto de 2020: El diario “Expreso” publica la noticia que imputa a Paola Ugaz la presunta dirección de una organización criminal dedicada a la supuesta comisión del delito de lavado de activos. Normalmente la investigación de estos delitos conlleva, también, la investigación del patrimonio, las economías y finanzas de la imputada –en este caso, de Paola Ugaz y la de su sociedad conyugal–.
  • 4 de septiembre de 2020: Pedro Salinas, en su programa digital “Apocalisis Now”, evocando el caso de la masacre de los dibujantes y director del semanario francés Charlie Hebdo, otorga su total respaldo y solidaridad a Paola Ugaz por el ataque que ella ha sufrido proveniente de “Expreso”, y emulando a dicha revista, con relación al caso Sodalicio, refiere que ellos [Ugaz y él] “Nunca nos arrodillaremos. Nunca renunciaremos”. (https://www.youtube.com/watch?v=FJHqe2AnLnM)
  • 9 de septiembre de 2020: (i) “Expreso” publica un nuevo artículo sobre Paola Ugaz y señala que probablemente ella esté en Mala, organizando su defensa legal con relación al cargo de presunto lavado de activos a través de una organización criminal bajo su mando; (ii) Salinas habría leído dicha noticia; (iii) Personas extrañas a Mala realizan allá indagaciones sobre Salinas y Ugaz; (iv) Salinas publica en Twitter el post merodeadores en Mala (https://twitter.com/chapatucombi/status/1303825192712536065?s=20); (v) Carlos Rivera Paz, abogado de Ugaz y de Salinas, responde al Twitter diciendo: “Mucho ojo con esto. Es una advertencia?”
  • 10 de septiembre de 2020: Pedro Salinas, presumimos por consejo legal de Rivera Paz, formula denuncia policial en la Comisaría de Mala contra los supuestos “merodeadores” que el día anterior indagaban por Paola Ugaz y por él. Salinas debe haber estado muy ofuscado cuando sentó la denuncia, pues él mismo revela que: “…HABÍAN ESTADO PREGUNTANDO POR EL RECURRENTE [Pedro Salinas Chacaltana] Y LA PERSONA DE PAOLA UGAZ CRUZ LA CUAL TIENE UN TERRENO COLINDANTE CON EL RECURRENTE” (¿Cómo? ¿No era que la economía y las finanzas de Paola Ugaz eran paupérrimas y “lloraba miserias” por no tener recursos para su defensa legal en las diversas denuncias legales y/o querellas que han interpuesto en su contra por la supuesta comisión de múltiples delitos de difamación? ¿De dónde, entonces, los recursos para adquirir el terreno colindante al de Pedro Salinas? ¿Son acaso sus llantos “lágrimas de cocodrilo”?)

  • 11 – 12 de septiembre de 2020: Presumimos que, cuando Pedro Salinas habría remitido copia certificada de la denuncia policial a Paola Ugaz y a Carlos Rivera Paz, todos habrían caído en cuenta de “la metida de pata” del primero de los mencionados, al haberse “ido de boca” y señalar a la policía que la segunda “…TIENE UN TERRENO COLINDANTE CON EL SUYO…”, y que tal afirmación abriría “un nuevo frente” a Ugaz Cruz, esta vez para ser investigada por presunto incremento patrimonial no justificado.
  • 13 de septiembre de 2020: Pedro Salinas, presuntamente a los fines de crear una cortina de humo para encubrir la propiedad de Paola Ugaz en Mala y, supuestamente, así prevenir una investigación por incremento patrimonial no justificado que abonaría a favor de la hipótesis de “Expreso” sobre la presunta comisión del delito de lavado de activos a través de una organización criminal, escribe el artículo titulado “¿Quién es Iván Barrios Arteaga?” (https://larepublica.pe/politica/2020/09/14/quien-es-ivan-barrios-arteaga/), nota que es publicada por “La República” al día siguiente, 14 de septiembre de 2020; con el objeto –suponemos– de crear la percepción de una persecución en contra de ellos [Paola Ugaz y él].
  • 9 de octubre de 2020: Carlos Rivera Paz dirige la conferencia de prensa en la que intervienen Paola Ugaz, Pedro Salinas y él, a los fines de informar que la primera ha recibido la siguiente “amenaza de muerte”: “Van a morir rojos se viene el Charlie Hebdo peruano los vamos a fumigar a plomo” (¡qué casualidad!!! Justamente el argumento que Salinas empleó para otorgar su respaldo y solidaridad a Paola Ugaz ante las publicaciones de “Expreso”); el segundo vuelve a reiterar que teme por su vida a consecuencia de un supuesto reglaje y marcaje en Mala; y, el abogado Rivera Paz advierte que se tomarán las medidas legales del caso (https://web.facebook.com/watch/live/?v=787641135406835&ref=search&_rdc=1&_rdr).

Vistos los hechos que preceden a la supuesta amenaza recibida por Paola Ugaz; analizadas todas sus posibles causas en igualdad de condiciones; la hipótesis más plausible y creíble sería que tal “amenaza de muerte” es una creación de Salinas Chacaltana, de Ugaz Cruz y del abogado Rivera Paz; la que tendría como finalidad que el público se distraiga con el “riesgo de vida” que supuestamente correrían estos periodistas y no presten atención a lo obvio: que Paola Ugaz es propietaria de un muy costoso terreno en una vecindad muy exclusiva dentro de la jurisdicción del distrito de Mala.

Y la posible estrategia detrás de la difusión de esta supuesta amenaza: ¡para qué!!!, hay que reconocer que en términos constitucionales y legales es más que imaginativa.

En efecto, siendo la defensa de la persona humana y el derecho fundamental a la vida uno de los fines supremos de la sociedad y del Estado; ante una “amenaza de muerte” como la que habrían recibido Paola Ugaz y Pedro Salinas; habida cuenta, como señala el constitucionalista Enrique Ghersi, “…de que en el Ministerio Publico y en el Poder Judicial existe presencia mayoritaria de magistrados de izquierda, donde la influencia de IDL es muy grande…”; que no nos resulte extraño que el abogado Rivera Paz, a través de una acción de garantía constitucional, obtenga una medida de protección que impida el acceso a la información de carácter público que obra en los diversos registros del Estado sobre Paola Ugaz y Pedro Salinas; y, con ello, “sacándole la vuelta” a los derechos y libertades fundamentales previstos en los incisos 4, 5 y 6 del Artículo 2° de la Constitución Política, en supuesta “salvaguarda de la vida de sus clientes”, impida que se realice toda y cualquier investigación, periodística o de otra índole, sobre sus clientes; y, asimismo, se detengan las que están en curso.

Así también, aunque jurídicamente suene “jalado de los pelos” –avasallándose nuestros derechos fundamentales a ser informados e informar, a la libertad de expresión, de opinión y de difusión–, no nos resulte extraño que todos aquellos que de alguna forma hayamos investigado, o estemos investigando a Paola Ugaz y a Pedro Salinas, seamos “cortésmente” invitados por la Policía y el Ministerio Público a rendir manifestaciones por la supuesta comisión de los delitos de marcaje y reglaje en agravio de estos dos periodistas.

En pocas palabras, los abogados que asisten a Paola Ugaz y a Pedro Salinas –y presumimos que con ayuda del IDL y de IDL-R– estarían convirtiendo en “LOS INTOCABLES” a estos “periodistas de oficio” (a decir de don Luis Miró Quesada de la Guerra).

Pero antes que ello pueda suceder, quiero compartir con ustedes ciertas fotografías satelitales que, sin necesidad de salir de casa, he obtenido en los registros del MINAGRI y que son de acceso público; mismas que corroboran el dicho de Pedro Salinas a la Policía de Mala, respecto a que Paola Ugaz tiene un terreno en dicha jurisdicción, que es colindante al suyo:

De acuerdo al Catastro Rural Público del MINAGRI, ésta es la propiedad registrada a nombre de Pedro Salinas en el distrito de Mala, Provincia Cañete, Departamento de Lima: la Unidad Catastral N° 13036, ubicada en el antiguo “Fundo Lumbreras”, misma que tiene un área de 10,692 metros cuadrados (http://georural.minagri.gob.pe/sicar/#)

En esta vista se aprecia, con meridiana claridad, que la unidad catastral registrada a nombre de Pedro Salinas ha sido dividida en dos sub-lotes de iguales, sino similares, dimensiones; tal como lo describe la siguiente foto.

El sub-lote oeste sería el “terreno colindante” al suyo, que Pedro Salinas ha declarado a la Policía de Mala que es de Paola Ugaz. Este terreno tendría un área aproximada de 5,346 metros cuadrados, cuyo precio estimado ascendería a la suma de US$400 Mil, a razón de US$75 metro cuadrado sin construir.

¿Puede Paola Ugaz explicar cómo ha hecho –o cómo está haciendo– para pagar el precio del terreno, si públicamente ha declarado estar en una situación económica tan frágil, que no tiene ni para pagar su defensa legal en las supuestamente injustas querellas que han interpuesto contra ella?

¿Quiere admitir Pedro Salinas que sus denuncias, acerca que el 9 de septiembre pasado hubo merodeadores en Mala para marcarlo y reglarlo, han sido realizadas para distraer la atención del público del hecho que Paola Ugaz tiene un terreno Mala?

A confesión de parte, relevo de pruebas. Gracias señor Salinas por confesar que Paola Ugaz tiene un terreno en Mala. El público decidirá sobre la veracidad de su denuncia sobre merodeadores que, según usted, lo están reglando y marcando.

Una vez más reitero: Paola Ugaz y Pedro Salinas son parte de mi investigación sobre la corrupción en la MML por razones distintas al ejercicio de su oficio de periodistas, relacionadas con hechos que se produjeron entre diciembre de 2012 y septiembre de 2014 durante el gobierno edil de Susana Villarán; y, espero que ésta sea la última crónica, no vinculada al trabajo que estoy desarrollando, que deba dedicar ellos.

Edgardo José Palomino Martínez
(*) Abogado
(*) La Dirección no se hace responsable
por los artículos firmados.

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