Desafío de una información monotemática

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Por: Federico Prieto Celi

Por: Federico Prieto Celi / Desafío de una información monotemática / ¿Qué está pasando en el Perú y en el mundo mientras estamos en casa recibiendo solamente noticias sobre el coronavirus? Sabemos que la economía ha entrado en recesión y que los gobiernos están gastando todo el dinero que tenían y otro tanto que han obtenido endeudándose, para paliar los efectos negativos de la pandemia. Sabemos también que hay personas que no tienen dinero para vivir y que esos hombres y mujeres anónimos no podrán soportar mucho una situación al borde de la hambruna.

En política, vemos que el presidente Martín Vizcarra vende todos los días su imagen a cualquier precio, inclusive tomando el solemne juramento de estilo al nuevo ministro de Salud vestido en ropa de trabajo de campo. Vemos un Congreso que se instala en la sede que le es propia, sin mayor sintonía con el público, ofreciendo mediante la declaración de su presidente, Manuel Merino de Lama, apoyar la gobernabilidad del país, cosa que no podía ser de otra manera en medio de una pandemia.

No sabemos cómo hará el presidente Vizcarra cuando no tenga una emergencia como esta para acaparar poder, incluyendo a las Fuerzas  Armadas, con una obediencia que se mueve por miedo al contagio. ¿Volveremos a la plena libertad democrática? ¿Los partidos se están preparando para la contienda electoral de 2021, importante para definir el rumbo de los próximos cinco años, 2021-2026? ¿Habrá una continuidad con el gobierno de Vizcarra, con todos sus inconvenientes, o un gobierno independiente?

Los programas electorales deberán centrarse en temas de bien común y de solidaridad ciudadana, de tal forma que la obligada reflexión cívica de estos días nos lleve a superar los egoísmos de partido y los odios sarracenos. Si conseguimos un clima positivo para la próxima campaña electoral de presidente y congresistas, habríamos aprovechado bien este retiro social al que ahora estamos sujetos.

Las personas que salen a la calle para prestar servicios esenciales, de otra parte, tienen la oportunidad de darse cuenta de la importancia de su trabajo. Médicos y policías, enfermeras y técnicos de salud, funcionarios de la banca y empleados de los mercados de abastos, miembros de las Fuerzas Armadas, trabajadores de baja policía y taxistas formales, periodistas y gobernantes, tienen el privilegio de abandonar sus viviendas para servir a los demás. Es una ocasión de fortalecer su solidaridad y proyectarla para cuando las aguas vuelan a sus cauces.

Tengo mis dudas sobre el cambio de ministro de Salud, porque no se cambia de capitán en medio de la tormenta y puede haber sido solamente un gesto presidencial hacia la galería. Porque se ha hecho con detrimento expreso a la ministra saliente. Y porque el ministro entrante tiene mucha yaya por su radical postura a favor de la ideología de género.

A los enfermos que sufren diversas enfermedades y especialmente a los que tienen coronavirus -la clase pasiva de esta aventura universal que estamos viviendo- mis palabas de cercanía, con mis deseos de una pronta recuperación.

                                                                              (*) Periodista y Analista político.