Reconocimiento a una vida al servicio de la democracia
Por: Ricardo Sánchez Serra
La sede del Parlamento Andino fue escenario de una ceremonia cargada de solemnidad, gratitud y emoción. En un acto que reunió a congresistas, ex primeros ministros, diplomáticos, juristas, académicos y numerosos amigos, el doctor Ántero Flores-Aráoz Esparza recibió la Medalla del Parlamento Andino en reconocimiento a más de cuatro décadas de ejemplar servicio público, defensa de la democracia y compromiso con el Perú.
La ceremonia se inició con la entonación de los himnos nacionales de los países andinos, evocando el espíritu de integración y fraternidad que inspira a la comunidad regional. Desde el primer momento quedó claro que no se trataba de un homenaje protocolar más, sino de un reconocimiento a una trayectoria excepcional, marcada por la coherencia, la honestidad y la vocación de servicio.
TRAYECTORIA CON PRINCIPIOS
El almirante Jorge Montoya abrió las intervenciones destacando la firmeza y el liderazgo de Ántero Flores-Aráoz durante su gestión como ministro de Defensa en años particularmente difíciles para el país. Resaltó su carácter decidido, su capacidad para asumir responsabilidades en momentos críticos y su permanente defensa del Estado de Derecho.
Por su parte, el embajador Gonzalo Gutiérrez, secretario general de la Comunidad Andina, evocó sus primeros años en la carrera diplomática y el impacto que le produjo conocer a quien describió como un verdadero “rockstar de la democracia”. Destacó dos virtudes que, a su juicio, definen la personalidad del homenajeado: su defensa irrestricta de las libertades democráticas y su extraordinaria bonomía, esa capacidad singular para transmitir optimismo, cercanía y confianza aun en las circunstancias más complejas.
El presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, expresó el reconocimiento del Parlamento nacional a uno de sus más destacados presidentes. Subrayó su integridad moral, su defensa de la economía social de mercado y su valentía para sostener sus convicciones sin caer jamás en la descalificación personal. Lo presentó como un ejemplo de político democrático, respetuoso de las diferencias y comprometido con los valores republicanos.
En la misma línea, el doctor Ángel Delgado Silva recordó los años compartidos en el Consejo Metropolitano de Lima junto a Jorge del Castillo, experiencia que calificó como una auténtica escuela de democracia. También evocó las recientes luchas institucionales frente a intentos de quebrantar el orden constitucional, destacando la firmeza y coherencia de Ántero Flores-Aráoz en la defensa de las instituciones republicanas.
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El ex presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, aportó dos anécdotas especialmente reveladoras. La primera ocurrió cuando Ántero asumió la presidencia del Congreso en 2005 y decidió dejar de lado cualquier consideración partidaria para representar a toda la institución. La segunda recordó su decidida intervención en defensa de un periodista peruano que atravesaba dificultades en el extranjero. Ambas historias reflejaron un rasgo constante de su personalidad: su compromiso con la libertad, la justicia y la democracia.
SERVIDOR PÚBLICO
La ex fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, realizó una detallada semblanza de la vida profesional del homenajeado. Recordó al joven abogado formado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, al docente universitario, al dirigente político, al congresista, al presidente del Congreso, al embajador ante la Organización de los Estados Americanos, al ministro de Defensa y al presidente del Consejo de Ministros.
Más allá de los cargos, destacó una constante en toda su trayectoria: cada vez que el país requirió de su experiencia y capacidad, Ántero Flores-Aráoz respondió con responsabilidad y sentido del deber.
Uno de los testimonios más entrañables fue el de la exministra Delia Muñoz. Recordó cómo conoció a Ántero en Washington cuando ejercía como embajador ante la OEA y cómo juntos enfrentaron el desafío de fortalecer la defensa jurídica internacional del Estado peruano.
Su intervención recorrió episodios fundamentales como la creación de la Procuraduría Supranacional, las reformas vinculadas al sistema interamericano y la defensa del Perú en el emblemático caso Chavín de Huántar. Pero más allá de los aspectos técnicos, resaltó valores profundamente humanos: la amistad, la confianza, la lealtad y la capacidad de liderazgo del homenajeado.
Un video institucional permitió recorrer las distintas etapas de su vida: sus años de formación en el Colegio La Salle y en San Marcos, su militancia en el Partido Popular Cristiano, sus diversos períodos parlamentarios, su presidencia del Congreso, su misión diplomática ante la OEA, su gestión en el Ministerio de Defensa y, finalmente, su paso por la Presidencia del Consejo de Ministros. La narración puso énfasis en una constante que atraviesa toda su biografía: la convicción de que la política es una herramienta para servir a los ciudadanos y fortalecer las instituciones democráticas.
HOMENAJE MERECIDO
El momento culminante llegó con la imposición de la Medalla del Parlamento Andino. Los asistentes se pusieron de pie en una prolongada ovación mientras Gustavo Pacheco Villar, presidente de la Unión de Parlamentos de América Latina y el Caribe, encabezaba el reconocimiento acompañado de autoridades, colegas y amigos.
Visiblemente emocionado, Ántero Flores-Aráoz tomó la palabra con la sencillez que lo caracteriza. Con una sonrisa confesó que, al escuchar tantos elogios, se preguntaba a quién se referían realmente, pues no se reconocía en esa imagen casi idealizada que describían los oradores.
Recordó entonces sus primeras responsabilidades vinculadas a la integración andina, evocó con gratitud a sus maestros y profesores y reiteró una enseñanza que ha guiado toda su vida pública: la función pública existe para servir a los demás y no para servirse de ella.
El instante más conmovedor de la jornada llegó cuando dirigió sus palabras a su esposa, Ana María. Con visible emoción agradeció más de sesenta años de compañía, apoyo incondicional y fortaleza compartida en los momentos más difíciles de su vida pública y personal. La emoción de su voz se trasladó al auditorio, convirtiendo el homenaje en un acto profundamente humano, donde la grandeza de la trayectoria pública se fundió con los afectos familiares y la gratitud personal.
El discurso final de Gustavo Pacheco añadió una dimensión particularmente íntima y significativa. Recordó que este homenaje había sido concebido desde 2021 como un acto de reconocimiento y desagravio en tiempos especialmente complejos. Compartió anécdotas personales y evocó una frase de su madre, quien solía aconsejarle ser “más diplomático, como el doctor Ántero Flores-Aráoz”.
Pacheco destacó que el homenajeado trasciende la figura del político tradicional. Lo definió como un auténtico estadista: un hombre preocupado por el Estado, las instituciones y el bien común, antes que por las conveniencias partidarias o personales.
La ceremonia concluyó entre prolongados aplausos y un ambiente de sincera fraternidad. Más que un reconocimiento a una brillante carrera jurídica y política, el homenaje constituyó un tributo a una forma de entender el servicio público basada en la coherencia, el respeto, la honestidad y el amor por el Perú.
En tiempos en que la ciudadanía suele mirar con escepticismo a la política, la vida de Ántero Flores-Aráoz recuerda que aún es posible ejercerla como una auténtica vocación de servicio. La Medalla del Parlamento Andino simbolizó no solo el reconocimiento a una persona, sino también el homenaje a una generación de peruanos que entendieron la democracia como un compromiso permanente con la libertad, la institucionalidad y el país.
Fue, en definitiva, el reconocimiento a una vida entera dedicada a servir.




