La administración de Donald Trump evalúa ampliar su ofensiva contra las principales estructuras del crimen organizado ecuatoriano.
Estados Unidos avanza en una nueva etapa de su estrategia contra el crimen organizado en Ecuador. Luego de haber designado a Los Choneros y Los Lobos como organizaciones terroristas, Washington se encamina a incorporar a Los Tiguerones dentro de esta categoría, una decisión que permitiría profundizar las acciones de cooperación y presión contra una de las principales bandas criminales que operan en territorio ecuatoriano.
La medida se produce en un contexto de creciente violencia en Ecuador y de estrechamiento de la alianza entre el gobierno del presidente Daniel Noboa y la administración de Donald Trump. La situación de seguridad se ha deteriorado especialmente en zonas de la costa, donde distintas organizaciones se disputan territorios vinculados al narcotráfico, las extorsiones y otras actividades ilícitas.
Los Tiguerones tienen una fuerte presencia en la provincia de Esmeraldas y también han extendido sus operaciones hacia otras ciudades, entre ellas Guayaquil. El grupo ha sido relacionado por las autoridades ecuatorianas con actividades como el tráfico de drogas, secuestros, extorsiones y asesinatos. Su expansión forma parte de la fragmentación que sufrió el crimen organizado ecuatoriano después de la ruptura de varias facciones vinculadas originalmente a Los Choneros.
Washington endurece su postura contra las bandas ecuatorianas
La eventual designación de Los Tiguerones se sumaría a las acciones adoptadas previamente por Estados Unidos contra otras estructuras criminales de Ecuador. Los Choneros y Los Lobos fueron designados como organizaciones terroristas por Washington en septiembre de 2025, convirtiéndose en objetivos prioritarios dentro de la cooperación de seguridad entre ambos países.
Para Estados Unidos, estas organizaciones representan una amenaza que trasciende las fronteras ecuatorianas debido a sus conexiones con redes internacionales de narcotráfico. Los Tiguerones, en particular, han sido vinculados con operaciones relacionadas con el traslado de cocaína y con organizaciones criminales mexicanas.
La preocupación también se explica por la dimensión que ha alcanzado la violencia en Ecuador. Un reciente reporte de Reuters señala que la disputa entre facciones criminales, entre ellas sectores vinculados a Los Tiguerones, ha provocado asesinatos, extorsiones, reclutamiento forzado y desplazamiento de miles de personas.
Ecuador busca respaldo internacional
El gobierno de Daniel Noboa ha convertido la lucha contra las bandas criminales en una de sus principales prioridades. Ecuador declaró en 2024 un conflicto armado interno y calificó como terroristas a varias organizaciones criminales, entre ellas Los Tiguerones.
En este escenario, Quito ha buscado ampliar la cooperación internacional para enfrentar a las estructuras dedicadas al narcotráfico y recuperar el control de territorios considerados estratégicos. La incorporación de Ecuador a iniciativas regionales impulsadas por Washington ha reforzado esta estrategia.
El llamado Escudo de las Américas busca articular esfuerzos de distintos países del continente frente al crimen organizado transnacional y el tráfico de drogas. Ecuador ha asumido un papel relevante dentro de este esquema de cooperación, mientras Estados Unidos busca consolidar una red regional de aliados para enfrentar a los grupos criminales.
Una ofensiva con alcance regional
La posible designación de Los Tiguerones no tendría únicamente un impacto simbólico. La inclusión de una organización dentro de las listas estadounidenses de grupos terroristas puede incrementar las herramientas de Washington para perseguir sus redes financieras y logísticas y reforzar la cooperación con los países afectados.
El anuncio también ocurre mientras Estados Unidos profundiza su relación con los gobiernos latinoamericanos en materia de seguridad. El secretario de Estado Marco Rubio ha colocado la lucha contra el narcotráfico y el crimen transnacional entre las prioridades de su actual gira por la región, que incluye Colombia, Ecuador y Perú.
La situación ecuatoriana, por tanto, se ha convertido en uno de los principales escenarios de la nueva estrategia estadounidense contra las organizaciones criminales en América Latina. Para el gobierno de Noboa, el respaldo de Washington representa una oportunidad para incrementar sus capacidades frente a bandas que han adquirido una creciente capacidad de fuego y control territorial.
Con la eventual inclusión de Los Tiguerones, Estados Unidos daría otro paso en su política de presión contra las principales organizaciones criminales de Ecuador, mientras Quito busca contener una ola de violencia que continúa afectando a ciudades, comunidades y sectores económicos del país.




