El día que Abimael se salvó de ser reemplazado por Osmán Morote

No se produjo porque el “camarada remigio”, su potencial sucesor, fue capturado por la dincote, gracias a una delación

por | Sep 16, 2021 | Especiales

No se produjo porque el “camarada remigio”, su potencial sucesor, fue capturado por la dincote, gracias a una delación

 VÍCTOR ALVARADO

El fallecido líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán Reynoso, conocido como el “presidente Gonzalo”, estuvo a punto de ser reemplazado de 1988, por el número dos de su organización, Osmán Morote Barrionuevo, alias “Nicolás” o “Remigio”, lo que se produjo por su captura el 11 de junio de 1988, durante el primer gobierno de Alan García.

Su captura aparentemente no estuvo precedida por ningún seguimiento policial, al menos esto fue lo que aseguraron fuentes de la propia Dincote, que se remitieron a señalar que fue identificado por una vecina del departamento ubicado en el interior de la quinta del jirón Manuel Cuadros 438, a dos cuadras del Palacio de Justicia, que avisó a la policía luego de reconocerlo cuando tomó en arriendo la vivienda.

La versión precedente fue difundida por la policía, pero otras fuentes vinculadas a inteligencia de la Dirección Contra el Terrorismo, reportaron confidencialmente que “Remigio” fue delatado por determinados senderistas que no compartían sus posiciones de confrontación con el “presidente Gonzalo”, ambos aparentemente embarcados en una lucha interna ideológica, en la que este había perdido terreno y el segundo había conseguido mayor ascendencia entre las huestes combatientes.

Vida clandestina

Mientras el “presidente Gonzalo” dirigió la organización subversiva desde Lima, de la que según fuentes policiales nunca se movió, aunque cambiaba de refugio cada dos o tres meses, el “camarada Remigio” dirigía las operaciones militares de los combatientes en el campo, en los mismos escenarios andinos donde sostenían enfrentamientos inicialmente con la policía, más adelante con el Ejército y la Marina y en los tramos finales con las fuerzas de los ronderos, convertidos en unidades paramilitares.

El día que “Remigio” fue intervenido al llegar a  la vivienda del jirón Manuel Cuadros 438, acompañado por una guardia personal conformada por las militantes Margot Liendo Gil “Noemí” y Nina Alvarado Ruiz “Ana, jamás imaginó que adentro lo esperaban 7 policías del Delta N° 8 de la Dincote. Al ser intervenido, trató de convencer a sus captores que no era el que buscaban, identificándose como Manuel Gilberto López Saravia, con Libreta Electoral N° 196722945, que era falsa.

En este lugar debía esperar para ser recogido y llevado a otro lugar donde iba a reunirse con la plana mayor de la organización subversiva, mencionada en el argot policial como “La Sagrada Familia”, para ventilar sus discrepancias internas. En las horas siguientes, en la Dincote, los jefes de otros “Delta” criticaron la intervención, porque dijeron mejor hubiera sido caerle a toda la cúpula en la reunión a la que debía asistir “Remigio”.

Sendero Luminoso llevaba seis años de lucha armada casi sin oposición debido a las vacilaciones gubernamentales para salir a enfrentarlos. Recuérdese la cándida expresión del expresidente Belaunde de que se trataba de abigeos. En este año de la captura de Remigio en 1988, Sendero había hecho progresos inimaginables, se había diseminado por todas las provincias andinas y controlaban un poco más de la mitad del territorio nacional.

Contradicciones

El “presidente Gonzalo”  sostenía que por los avances de la lucha armada había llegado el momento de un equilibrio estratégico de fuerzas y era la hora de pasar del campo a la ciudad.  “Remigio” por su parte no compartía la conclusión de su jefe partidario e insistía en seguir en el campo hasta establecer verdaderas zonas liberadas, para luego, sin renunciar al campo, pasar a las ciudades de la costa.

La ausencia de “Remigio” en la “cumbre de La Sagrada Familia”, gracias al aparente soplo que facilitó su captura,  habría permitido a “Gonzalo” imponer su tesis, produciéndose desde aquella fecha el traslado de la mayoría de células militares senderistas a la costa, principalmente a la capital, donde se inició una cadena de atentados dinamiteros, en coincidencia con la aparición de grupos paramilitares como los comandos “Rodrigo Franco” y “Colina, de la PNP y el Ejército.

El gobierno de Alan García, aconsejado por los llamados “halcones” del Ejército y la Marina optaron por diseñar una respuesta igualmente militar, tal vez más violenta que la empleada por sus retadores, que incluyó ejecuciones extrajudiciales, en la que se excedieron, porque hicieron eliminaciones a fardo cerrado, en consonancia con la consigna del excomandante general del Ejército, Luis Cisneros Vizquerra, “si en una acción produce 10 o 20 muertos o más, y solo hay un senderista, es una operación bien hecha”.

Motín sangriento

Una de estas operaciones de eliminaciones masivas fue la intervención en el penal de Canto Grande, durante el gobierno de Fujimori, realizada cuatro años después, del 6 y el 9 de mayo de 1992, por fuerzas combinadas de la Policía y el Ejército, dispuesta para sofocar un motín senderista, que fue aprovechada para eliminar al mayor número de senderistas, contabilizándose 45 muertos, incluida la plana mayor de 12 altos dirigentes senderistas presos, menos Morote, que resultó el único sobreviviente, aunque herido de un balazo en uno de los glúteos.

La intervención policial  y militar fue duramente criticada en foros de derechos humanos nacionales e internacionales, porque había repetido las intervenciones de la antigua Guardia Republicana realizada en los penales de Canto Grande, Lurigancho y Santa Bárbara, en los días 18 y el 19 de junio de 1986, con un saldo cercano a los 300 reos por terrorismo abatidos.

Apresado de nuevo

Morote cumplía una sentencia de 15 años de prisión y fue objeto de un nuevo juicio por supuestamente por encabezar el motín senderista y condenado por un tribunal sin rostro a cadena perpetua, que lo cumpliría en el penal de Yanamayo, adonde fue trasladado. En 1998 fue retornado a Lima, su juicio anterior fue anulado y vuelto a condenar esta vez a 25 años de prisión efectiva.

El exnúmero dos’ de Sendero Luminoso cumplió su pena con exceso y fue liberado a fines de marzo del 2018, pero inmediatamente fue recapturado por la apertura de un nuevo juicio por el llamado caso Perseo, léase por ser el creador del Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), considerado por la Fiscalía una organización pantalla de Sendero Luminoso.


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