3 de abril de 2026

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El Gobierno peruano y la NASA deben de precisar el terreno del puerto espacial

El Gobierno peruano y la NASA deben de precisar el terreno del puerto espacial

Inversión millonaria en juego

 

Mientras el mundo avanza en su transición energética, en nuestro país se repite un patrón que preocupa: proyectos listos para ejecutarse permanecen congelados por indecisión estatal.

Es el caso del parque eólico José Quiñones, impulsado por TotalEnergies, un proyecto con más de 20 estudios técnicos, 12 de 14 licencias aprobadas, respaldo de 20 bancos nacionales e internacionales y conversaciones avanzadas para contratos de venta de energía de largo plazo, la inversión de US$250 millones podría abastecer electricidad a medio millón de peruanos y al futuro Puerto de Eten, además de generar 1.200 empleos directos.

A pesar de esto el proyecto permanece en pausa y la razón es que no está claro cuánto terreno y en qué ubicación se instalará el eventual puerto espacial.

Datos internacionales muestran que Cabo Kennedy, en Estados Unidos, ocupa 5.500 hectáreas, y la base de Kourou, en la Guayana Francesa, 10.000 hectáreas; en comparación, el Estado peruano administra más de 26.000 hectáreas en Lambayeque, lo que lleva a preguntarse si resulta necesario reservar un área que supera en más de cuatro veces la extensión de Cabo Kennedy, cuando el parque eólico ocuparía menos del 1% del terreno disponible.

Se generan muchas dudas ante la falta de un pronunciamiento oficial sobre la verdadera necesidad del proyecto espacial y su ubicación exacta que este tendrá y cada día sin decisión hace que se complique más la ejecución del parque eólico según el calendario que se tenía previsto además de aumentar el riesgo de que TotalEnergies recurra a tribunales internacionales como el CIADI, exponiendo al Perú a costos económicos que se pueden evitar.

Aquí hay un mensaje claro: el gobierno peruano debe definir con precisión cuánto terreno y en qué lugar se instalará el puerto espacial y permitir que la inversión privada que puede generar energía, empleo y desarrollo regional avance sin trabas.

La coexistencia entre estos proyectos no solo es posible, es urgente si el país no quiere seguir perdiendo oportunidades que otros aprovechan con decisión y planificación.

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