El fenómeno climático provoca temperaturas extremas en varias zonas de Colombia, mientras la reducción de lluvias afecta los embalses y aumenta la preocupación por el abastecimiento de agua y la generación eléctrica.
El fenómeno de El Niño continúa generando condiciones climáticas extremas en Colombia. En la región Caribe, las temperaturas han alcanzado valores cercanos a los 40 °C, mientras que la combinación de calor y humedad ha elevado considerablemente la sensación térmica, generando preocupación entre las autoridades y la población.
De acuerdo con información del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), las condiciones asociadas a El Niño se encuentran presentes tanto en el océano como en la atmósfera y muestran una tendencia al fortalecimiento. El organismo estima que la intensidad más probable del fenómeno durante el último trimestre de 2026 sea muy fuerte, con efectos que podrían extenderse hasta febrero de 2027.
La situación resulta especialmente compleja en el Caribe colombiano. Según EFE, el IDEAM estableció una alerta roja para toda la costa de esta región debido a las altas temperaturas y la elevada humedad, combinación que ha llevado la sensación térmica a superar los 55 °C en algunos sectores.
Ante estas condiciones, ciudades como Barranquilla han comenzado a implementar medidas para reducir el impacto del calor sobre la población. Entre ellas figuran puntos de hidratación y espacios públicos equipados con sistemas de aspersión, nebulizadores y otras alternativas para refrescar las zonas de mayor concentración de personas.
El impacto de El Niño no se limita a las temperaturas. La reducción de las precipitaciones está disminuyendo los aportes a embalses y fuentes hídricas, situación que genera preocupación tanto por el suministro de agua como por la generación de electricidad.
Colombia depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, por lo que la disminución de los niveles de agua puede incrementar la presión sobre el sistema energético. La situación ya ha generado dificultades en algunas ciudades, mientras las autoridades realizan seguimiento a la disponibilidad del recurso hídrico.
El IDEAM advierte que, históricamente, los episodios de El Niño pueden favorecer temperaturas superiores a lo normal, menores precipitaciones en determinados territorios, reducción de los recursos hídricos y un incremento del riesgo de incendios de cobertura vegetal. Sin embargo, el organismo precisa que los efectos no son iguales en todo el territorio colombiano y dependen de la región y la época del año.



