EL Perú requiere de una revolución industrial

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Jorge B. Hugo Álvarez 

Por: Jorge B. Hugo Álvarez 

El ideal de la industrialización es un imperativo material de la hora presente, porque es una forma para asegurar el futuro de las nuevas generaciones de peruanos. Por tanto, se hace necesaria una revolución industrial, pero ella no será posible sin planificación y el concurso real de los actores productivos del país, las Universidades, los Centros de Investigación e Innovación y el Estado a fin de afianzar una alianza más perfecta, en beneficio y bienestar del pueblo peruano. El soberano pueblo explica con realismo la conectividad esencial que debe existir entre Parques Industriales Tecno Ecológico (PITE), Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica (CITE) y, Parques Científicos y Tecnológicos, porque no concibe una revolución industrial sin ciencia, tecnología e innovación. Eso hace de nuestra canasta exportadora más atractiva ante los mercados mundiales tan exigentes.

¿Por qué industrializar? Los países que se industrializan crecen más rápido. En Perú no hubo fase de industrialización y se ha desarrollado con un motor ajeno a su economía. Pero, ¿es necesario tener un plan industrial? Sí, porque donde hay industria masiva, diversificada y de alto contenido tecnológico se genera prosperidad para todos. La industria en estas condiciones generaría empleos de calidad y reduciría la pobreza considerablemente. Cualquier economía estará lejos de ser próspera si no genera productos con valor agregado. Entonces, se hace necesario definir políticas promotoras a tal fin.

El crecimiento del PBI peruano, es pequeño, en relación a Brasil, Argentina y otros países porque carece de industrias desarrolladas, masificadas y de alto contenido o base tecnológica. La gran empresa y la mediana empresa no se han desarrollado ni masificado suficientemente y lo ideal es que los micros y pequeñas empresas se desarrollen para dar el gran salto hacia la mediana y gran empresa de base o contenido tecnológico.

El Perú basa su economía en exportaciones primarias (cobre, oro, etc.) cuyos precios fluctuantes depende del mercado internacional. Modernamente, los países que basan su economía en exportaciones primarias no garantizan un desarrollo sostenido sin productividad de valor agregado masificado y diversificado. A mayor contenido tecnológico en las exportaciones mayor beneficio se obtendrá de los mercados internacionales. Los T.L.C. constituyen potenciales mercados de grandes dimensiones que no pueden desaprovecharse.

Dadas las particularidades de crecimiento del Perú, como Nación requiere más oferta exportable y eso implica desarrollo industrial. Este es el punto de partida para transformar al país, se debe revolucionar la educación, tecnología, seguridad, infraestructura, transporte, comunicaciones, energía, sectoriales, instituciones y mercados competitivos. El plan industrial debe orientar los esfuerzos hacia el crecimiento de las actividades de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I).

Queda claro, que el proceso de industrialización de un país es un proyecto de largo aliento. Este proceso ha comenzado con la revisión de planes de diversos países, que han tomado varios años en consolidar a sus industrias. Un tiempo que el Perú no tiene y lo debería tener. Lo peor que le pasaría al Perú sería no poner como agenda prioritaria un plan de desarrollo industrial. Este proceso puede durar de 20 a 30 años pero, por algo tenemos que empezar, a corto, mediano y largo plazo. He aquí el imperativo de la hora presente.

(*) Abogado. Egresado de la Facultad de Derecho y Ciencia Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. <Jorgehugoalvarez1954@gmail.com>