El resurgimiento del plan light de la deuda externa

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Jorge B. Hugo Álvarez
Jorge B. Hugo Álvarez

Por: Jorge B. Hugo  Álvarez / Todo parecería indicar que pasaremos de una deuda externa manejable a otra impagable. Todo podría ser posible en un escenario de economía de guerra, que este o el próximo Gobierno tendría que aplicar.

Las consecuencias de esta realidad nos hará recordar al Presidente García de 1985 en su intención de restringir dicho pago o en las antípodas del gobierno del exPresidente  A. Fujimori quien hizo del pago de la deuda externa, unos de los ejes centrales de su política económica, a costa del ajuste brutal del pueblo.

Los extremismos no siempre son buenas consejeras. No obstante, estas dificultades no pueden constituir un obstáculo serio para el desarrollo económico, social y financiero de nuestro país.  El dilema de triste recordación: no pago porque no quiero o pago aunque no pueda pagar, no es algo que pueda funcionar. Ya no son los tiempos, en que los programas del FMI eran negociados entre un equipo tecnocrático del gobierno y funcionarios del FMI en secreto.

Se trae a debate esta cuestión porque el Gobierno peruano ha solicitado al Fondo Monetario Internacional una línea de crédito flexible de dos años por la fabulosa suma de $11,000,000 (once mil millones de dólares). Crédito que  ya fue aprobado y que, en términos reales, implica volver a una situación que ya, creíamos haber superado: El problema de la deuda externa como forma de incentivar y/o financiar la economía.

Le sumamos la emisión de bonos soberano por un monto que superan los 8, 000,000 (ocho mil millones de dólares).  Claro, entendemos que esta fabulosa suma serviría para estimular nuestra economía que bordearía el 18% del producto bruto interno. Pero, no se trata de favorecer a las grandes empresas, como de hecho viene ocurriendo, sino a las micros, pequeñas y medianas empresas.

Tenemos que estar atentos, porque hubo razones históricas por el cual, la deuda externa alcanzó niveles de suma gravedad: El mal uso de estos fondos (corrupción) y el alza de las tasas de interés.

En un contexto complicado para el Perú,¿se justifica estos empréstitos? o acaso ,¿no era mejor cobrar, esas fabulosas deudas tributarias a las grandes empresas?.  Las proyecciones negativas de nuestra economía, van desde -4% del PBI o en porcentajes decreciente superiores al 6% y los mercados internacionales no resultan favorables al Perú.

Entonces, las medidas que se tenga que tomar tienen que ser audaces.  En todo caso, esos empréstitos sirvan para fomentar las bases del desarrollo industrial, vía diversificación productiva, con mayor valor agregado, tecnología e innovación.

De esa forma, el sacrificio de los peruanos valdría la pena. Pero para ello, necesitamos revalorar la participación del Estado en la economía, reducir la brecha en infraestructura, revisar las exoneraciones tributarias, reconvertir la informalidad, etc.

La fuerza dinámica está en los emergentes como futuros capitanes de nuestra industria nacional.  Hace falta liderazgo político. Visión de País y decisión política de enrumbar al País hacia la prosperidad con justicia social.

                                                                                (*) Abogado-Analista Político