“El Tratado de paz árabe- israelí” (III)

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La corrupción, la epidemia de América Latina (XXVI)
Por: Alter B. Himelfarb W. 

Por: Alter B. Himelfarb W. / “El Tratado de paz árabe- israelí” (III) / Desde la expulsión de los judíos de Israel, gran cantidad se estableció en España. Descendientes de esos judíos, le sirvieron de entretenimiento a la Reina Isabel La Católica: Algunos para distracción, torturándolos y quemándolos vivos en su “Show” de la Inquisición y a otros que deseaban continuar con su fe judía, los despojó (suena más elegante, que *les robó*) de todos sus bienes, expulsándolos de la España antisemita, después que descendientes, de esos judíos, llevaban en España más de 500 años.

 (“Mientras”, Israel aún no le ha pasado cuenta de cobro a España por todo el saqueo que cometió su Corona, la de Isabel La Católica, contra el pueblo judío).

Gran cantidad de judíos expulsados de España en 1492, pasaron a Portugal, a Holanda, a otros países de Europa y a Turquía y en últimas,  salieron con Colón.  Gran cantidad de poblaciones del Nuevo Mundo, comenzaron a ser habitadas por judíos expulsados  por la Reina Isabel La Católica. La lista es inmensa.

(De paso, ya que estamos en el tema, los latinoamericanos que quieran saber si tienen alguna ascendencia judía, pueden buscar por internet, si su apellido figura en el listado elaborado por el Gobierno Español.  Lo anterior para aquellos que quisieran adoptar la ciudadanía española, descendientes de los judíos que fueron expulsados por la Reina Isabel La Católica).

Retrocedemos en la Historia Universal, ubicándonos en los años 600 a.d.e.,  cuando Mahoma buscaba convencer a los judíos de convertirse al Islam.  Los judíos en la Península Arábiga eran comerciantes.  Algunos establecidos y otros nómadas (“camelleros”), “conservaban y se  mantenían firmemente sujetos a las leyes referentes a las comidas, observaban rigurosamente el (no trabajar en) Shabbat y celebraban las festividades de su pueblo” (Historia del Pueblo Judío, Tomo I, WERNER KELLER, Pág.222 / Sarpe,1985, España).

Los judíos sabían leer y escribir.  Los habitantes de la Península Arábiga, paganos, muy pocos sabían leer y escribir.  Los judíos “doctos”, les enseñaron a los árabes, calcular el calendario anual, en base a los meses lunares. “La Comunidad judía estaba tan bien apreciada en la Península Arábiga, que algunas tribus se convirtieron al judaísmo. A principios del siglo VI incluso, se formó un pequeño reino judío en la Arabia Meridional”. (Ídem, Pág. 222).

“Abu Kariba, uno de los Príncipes del Yemen,  atacando a la Comunidad judía de Yatreb,(Medina)  suspende sus ataques y termina convirtiéndose él y sus súbditos, al judaísmo”. (Ídem, Pag. 223).

“En La Meca, desde tiempo antiguos, los árabes peregrinos, adoraban una piedra negra que era guardada dentro de un edificio, la Kaaba”. (Ídem, Pág.224).

“Lo que quedó grabado en Mahoma, con huella imborrable y tanto contribuyó en su pensamiento, fue lo que aprendió del judaísmo. La creencia en el Dios único, universal y la creencia en Abraham, en los Patriarcas y en los famosos profetas del pueblo judío”. (Ídem 225).

Mahoma se vio perseguido en La Meca y se traslada a Yatreb, ciudad que tomó después el nombre de “Al-Medina”. Allí trata de convertir a los judíos. Para “echárselos al bolsillo”, fija un día de ayuno, para el mismo día del Yom Kipur Judío o “Día del Perdón”, que él llama *Aschura* y correspondiendo al día 10 del mes judío de Tishrei.  Dentro de sus propósitos de grandeza, resuelve que la Kiblá, el prosternarse, se haga mirando hacia Jerusalém. “La cosa” no le funcionó.