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Domingo, Noviembre 29, 2020

El tremendo acuerdo

IVÁN TORRES LA TORRE

Es increíble como ahora se firman acuerdos donde, a pesar de que nos robaron y generaron daños irreparables a la historia republicana de nuestro país, el corrupto y el ladrón pone condiciones para devolvernos, de alguna manera, el dinero de todos los peruanos.

Parafraseando la letra del famoso tango “Cambalache” que dice: “¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!”, resumimos el contenido del infame acuerdo suscrito entre el Estado Peruano y la corrupta transnacional de la construcción, Odebrecht, en la medida que, simplemente, el ladrón pone condiciones al estado nacional.

Odebrecht se ha comprometido a devolver al Estado peruano S/ 600 millones de soles fraccionados en quince años, ¡ja,ja,ja! en otras palabras “fracciona tu robo” es la moda que impone la justicia peruana para solucionar tremenda crisis. Odebrecht fracciona su robo y, como si fuera poco, pone condiciones, como por ejemplo: Odebrecht podrá seguir contratando con el Estado, no se podrán usar las pruebas obtenidas en contra de sus funcionarios, no se podrán facilitar las pruebas a otras entidades ajenas al ministerio público.

Entonces, por más que existan pruebas nuevas, se acabó el pleito para Barata, para Odebrecht y para los demás involucrados. El Congreso o la Contraloría, nunca podrán tener acceso a la información, porque así lo dice Odebrecht. Estamos obligados a permitir que Odebrecht siga trabajando en cualquier obra pública, cobrando por terminar las obras que quedaron inconclusas.

¿Esto es normal? ¿Así negocia un estado frente a uno de los más grandes robos de la historia del país? Definitivamente, el país no puede aceptar esta infamia. Es una vergüenza histórica. Nos hemos doblegado al poder de una transnacional, sacrificando el orgullo y la dignidad nacional.

Los cándidos defensores del acuerdo dirán que es lo mejor que se pudo obtener de la constructora, que sólo así conoceremos más casos de corrupción, que es imposible procesar a los brasileños que se encuentran en su país, que hoy en día así se solucionan los negocios internacionales y otros tontos argumentos que son un insulto al sentido común nacional.

Considero que el Estado Peruano no perdía nada embargando los activos de esta compañía corrupta, bloqueando sus cuentas bancarias en el Perú, avanzando con mayor celeridad en las investigaciones, con la misma agilidad que lo hizo el ministerio público a inicios del año dos mil, por actos de corrupción de menor envergadura; sin embargo, nada de esto se ha hecho.

Finalmente, un engaño más a la nación. Odebrecht pagará al Estado con nuestro propio dinero, exigiendo seguir trabajando en el Perú. En otras palabras “del mismo cuero sacarán la correa”, haciéndonos creer que están devolviendo lo robado. Hasta la próxima semana.

IVÁN TORRES LA TORRE

Es increíble como ahora se firman acuerdos donde, a pesar de que nos robaron y generaron daños irreparables a la historia republicana de nuestro país, el corrupto y el ladrón pone condiciones para devolvernos, de alguna manera, el dinero de todos los peruanos.

Parafraseando la letra del famoso tango “Cambalache” que dice: “¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!”, resumimos el contenido del infame acuerdo suscrito entre el Estado Peruano y la corrupta transnacional de la construcción, Odebrecht, en la medida que, simplemente, el ladrón pone condiciones al estado nacional.

Odebrecht se ha comprometido a devolver al Estado peruano S/ 600 millones de soles fraccionados en quince años, ¡ja,ja,ja! en otras palabras “fracciona tu robo” es la moda que impone la justicia peruana para solucionar tremenda crisis. Odebrecht fracciona su robo y, como si fuera poco, pone condiciones, como por ejemplo: Odebrecht podrá seguir contratando con el Estado, no se podrán usar las pruebas obtenidas en contra de sus funcionarios, no se podrán facilitar las pruebas a otras entidades ajenas al ministerio público.

Entonces, por más que existan pruebas nuevas, se acabó el pleito para Barata, para Odebrecht y para los demás involucrados. El Congreso o la Contraloría, nunca podrán tener acceso a la información, porque así lo dice Odebrecht. Estamos obligados a permitir que Odebrecht siga trabajando en cualquier obra pública, cobrando por terminar las obras que quedaron inconclusas.

¿Esto es normal? ¿Así negocia un estado frente a uno de los más grandes robos de la historia del país? Definitivamente, el país no puede aceptar esta infamia. Es una vergüenza histórica. Nos hemos doblegado al poder de una transnacional, sacrificando el orgullo y la dignidad nacional.

Los cándidos defensores del acuerdo dirán que es lo mejor que se pudo obtener de la constructora, que sólo así conoceremos más casos de corrupción, que es imposible procesar a los brasileños que se encuentran en su país, que hoy en día así se solucionan los negocios internacionales y otros tontos argumentos que son un insulto al sentido común nacional.

Considero que el Estado Peruano no perdía nada embargando los activos de esta compañía corrupta, bloqueando sus cuentas bancarias en el Perú, avanzando con mayor celeridad en las investigaciones, con la misma agilidad que lo hizo el ministerio público a inicios del año dos mil, por actos de corrupción de menor envergadura; sin embargo, nada de esto se ha hecho.

Finalmente, un engaño más a la nación. Odebrecht pagará al Estado con nuestro propio dinero, exigiendo seguir trabajando en el Perú. En otras palabras “del mismo cuero sacarán la correa”, haciéndonos creer que están devolviendo lo robado. Hasta la próxima semana.

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