El viaje de Prado / Por: Javier Valle Riestra

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Por: Javier Valler Riestra/El general Juan Francisco Vidal La Hoz (1801-1863)
Por: Javier Valler Riestra

Por: Javier Valle Riestra

El viaje que el general-presidente, Mariano Ignacio Prado, hizo en plena guerra con Chile (1879) ha sido calificado de deserción, pero no de traición. Los Chirinos, Guido y Enrique, lo exoneran del cargo y dicen lo siguiente: 1) el Congreso había autorizado expresamente el viaje de Prado. 2) También había sido autorizado por el Consejo de Ministros, con el solitario voto en contra de Jose María Quimpe

Y 4) las alhajas entregadas por las señoras de Lima a la Junta Administradora de Donativos fueron rematadas en Londres por Augusto Espinoza, agente de la dictadura de Piérola. Por lo demás, en el decreto de 3 de junio de 1880, mediante el cual Piérola priva a Prado de la ciudadanía peruana, no se imputa a éste traición ni se le acusa de apropiación ni robo de dinero ni de joyas.

Todo ello, no obstante, resulta evidente que Prado comete muy grave error político al soltar, en tan difíciles circunstancias, el timón de la nave del Estado, y dejar ésta al garete. Basadre, a su turno, dice que la versión de que Prado se llevó consigo el dinero destinado a la compra de nuevos barcos es inexacta.

Hacía tiempo que funcionaba en el Perú el sistema de los bancos y las traslaciones de fondos en gran cantidad del país al exterior o viceversa se hacían por cheques y no movilizando los billetes o monedas en el equipaje de los viajeros.

Los encargados de adquirir los elementos navales en Europa tenían a su disposición en esos momentos las cantidades que se habían reunido por suscripción popular o por decisión del Estado.

Mariano Prado, pese a los dicterios que la dictadura pierolista le había lanzado pretendió volver al Perú y disciplinadamente someterse a las órdenes de Piérola, el Jefe de Estado de facto.

Pero éste se lo negó y más bien en mayo de 1880 lo privó de la ciudadanía peruana. Prado defendió vehementemente su conducta por medio de un manifiesto que expidió desde Nueva York el 26 de junio de 1880.

Alegó que el propósito de Piérola al acusarlo fue “satisfacer innobles y mezquinas pasiones e impedir de todos mi ingreso a la patria” por cuanto empieza ya la indignación pública a manifestarse contra él. Sépalo Vizcarra.