27 de marzo de 2026

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Escolares en Ucayali inician clases entre carencias y olvido del Estado

Comunidad gestionó internet ante la falta de apoyo estatal.

El inicio del año escolar en el Perú volvió a poner en evidencia las precarias condiciones en las que estudian miles de niños. Mientras en Lima se reportan cientos de colegios en riesgo de colapso, en comunidades alejadas la situación es aún más crítica.

Un claro ejemplo es Santa Clara de Uchunya, una comunidad Shipibo-Konibo ubicada en Ucayali, a dos horas en mototaxi desde Pucallpa. Allí, más de 200 escolares regresaron a clases en una infraestructura deficiente, con mobiliario deteriorado y sin apoyo del Estado.

La institución educativa de la comunidad cuenta con solo cuatro aulas construidas con concreto y madera. Las mesas y sillas, en su mayoría, son restos descartados de otras escuelas en Nueva Requena o Pucallpa. Ante la falta de recursos, los propios comuneros realizaron trabajos de limpieza y reparación para acondicionar el colegio antes del inicio de clases.

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A pesar de estas dificultades, los habitantes han buscado soluciones por su cuenta. Gracias a la gestión comunal, lograron instalar internet de alta velocidad, un recurso esencial que no habría llegado por iniciativa estatal. “Nosotros hacemos reuniones y actas. Si pedimos algo a la municipalidad, entra en un proceso y no llega. En cambio, con la empresa privada todo es más rápido”, explicó Melita Mucushua, integrante de la junta directiva.

La empresa Ocho Sur, que opera un proyecto de palma aceitera en la región desde 2017, ha asumido funciones que deberían corresponder al Estado. Además de facilitar la conectividad, ha instalado un centro de salud y próximamente construirá dos aulas para mejorar las condiciones de estudio en la comunidad.

Mientras tanto, las promesas gubernamentales siguen sin cumplirse, y las organizaciones que abogan por la defensa de los pueblos indígenas se limitan a discursos internacionales sin soluciones concretas. Santa Clara de Uchunya enfrenta dos caminos: esperar la lenta intervención estatal o seguir dependiendo del apoyo privado para ofrecer a sus niños un entorno educativo digno.

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