Las denuncias por extorsión en Piura crecieron nueve veces en seis años, impulsadas por la minería ilegal y la falta de recursos para la seguridad. Estas exotorsiones se han convertido en un grave problema regional.
La región Piura atraviesa una alarmante ola de extorsiones. Entre estas, las exotorsiones se han convertido en una problemática creciente. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), las denuncias por este delito se multiplicaron por nueve entre 2018 y 2024. Esto alcanzó una tasa de 107 casos por cada 100 mil habitantes. Con estas cifras, Piura se ubica como la tercera región con mayor incidencia de extorsiones en el norte del país, solo detrás de Tumbes y La Libertad.
Débil infraestructura policial y penales sobrepoblados
El incremento de estos crímenes coincide con la expansión de la minería ilegal y las deficiencias en la infraestructura policial. Actualmente, apenas el 28% de las comisarías piuranas se encuentra en buen estado. Además, el presupuesto destinado a seguridad pública cayó casi 30% respecto al año pasado. A ello se suma la crítica situación carcelaria: los penales de la región presentan una sobrepoblación del 209%. Esto complica la contención de redes criminales que operan incluso desde dentro, facilitando las exotorsiones.
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En las últimas semanas, la Policía Nacional ha reportado varios casos que reflejan la magnitud del problema. En Sullana, una banda fue desarticulada tras amenazar a comerciantes con explosivos. Mientras tanto, en Piura ciudad, un grupo delictivo exigía pagos a transportistas para permitirles operar con normalidad. Estos episodios de exotorsiones, sumados a otros en Talara y Paita, evidencian un patrón de intimidación que afecta tanto a empresarios como a ciudadanos comunes.
Casos recientes evidencian el avance del crimen organizado
Uno de los casos más recientes ocurrió en septiembre de 2025. La Policía Nacional del Perú detuvo en flagrancia a una mujer de 23 años por extorsionar al director de la institución educativa “Amigo de Jesús”, ubicada en el distrito de La Esperanza.
Ella exigía un pago de S/ 5 000 bajo amenazas. La investigación estableció que el autor intelectual era alias “Dedo Flojo”, presunto integrante de la banda “Los Pulpos de la Cruz Blanca”, quien recibió apoyo desde el penal local. Durante el operativo, se incautaron un teléfono celular y tres chips ocultos, evidenciando que la organización operaba desde el interior de un centro penitenciario. Este modus operandi es típico de las exotorsiones en la región.
Ante este panorama, el IPE propone promover proyectos bajo la modalidad de Obras por Impuestos (OxI) para mejorar la infraestructura policial y penitenciaria. Además, recomienda reforzar la presencia de agentes en zonas críticas. También sugiere fortalecer la inteligencia criminal para frenar la expansión de las organizaciones dedicadas a la extorsión, incluida la modalidad de exotorsiones.





