Hallaron fósil de monstruo depredador de los mares que vivió hace millones de años

Y también descubren en argentina restos de las aves voladoras mas gigantescas de todos los tiempos

por | Sep 9, 2021 | Especiales

Y también descubren en argentina restos de las aves voladoras mas gigantescas de todos los tiempos

Un equipo de paleontólogos del Museo Real de Ontario (ROM) ha descubierto en las rocosas canadienses los restos de un fósil de una nueva especie ya extinguida que vivió en el Cámbrico, hace medio billón de años de antigüedad.

El fósil, excavado en el Parque Nacional de Kootenay (Canadá), pertenece a una nueva especie bautizada Titanokorys gainesi, que destaca por su gran tamaño.

Los detalles del hallazgo se publican el pasado 08 de setiembre en la revista Royal Society Open Science.

Con una longitud estimada de medio metro, Titanokorys era un gigante en comparación con la mayoría de los animales que vivían en los mares en esa época, la mayoría de los cuales apenas alcanzaba el tamaño de un dedo meñique.

”El tamaño de este animal es absolutamente alucinante, se trata de uno de los mayores animales del período Cámbrico jamás encontrados”, afirma Jean-Bernard Caron, conservador de paleontología de invertebrados Richard M. Ivey del ROM.

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Descripción

Desde el punto de vista evolutivo, Titanokorys pertenece a un grupo de artrópodos primitivos llamados radiodontos, cuyo representante más emblemático es el depredador aerodinámico Anomalocaris, que pudo haber alcanzado el metro de longitud.

Como todos los radiodontos, el Titanokorys tenía ojos multifacéticos (común en insectos y crustáceos actuales), una boca forrada de dientes en forma de rodaja de piña, un par de garras espinosas bajo la cabeza para capturar presas y un cuerpo con aletas para nadar.

El ”Titanokorys forma parte de un subgrupo de radiodontos, los húrdidos, caracterizados por una cabeza increíblemente larga cubierta por un caparazón de tres partes que adoptaba innumerables formas.

La cabeza es tan larga en relación con el cuerpo que estos animales son en realidad poco más que cabezas nadadoras”, apunta Joe Moysiuk, coautor del estudio y estudiante de doctorado en Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Toronto.

Animales marinos

Todavía no se sabe muy bien por qué algunos radiodontos evolucionaron en una variedad tan desconcertante de formas y tamaños de caparazón, pero la forma amplia y aplanada del caparazón de Titanokorys sugiere que esta especie estaba adaptada a la vida cerca del fondo marino, apuntan los autores.

”Estos enigmáticos animales tuvieron sin duda un gran impacto en los ecosistemas del fondo marino del Cámbrico. Sus extremidades en la parte delantera parecían múltiples rastrillos apilados y habrían sido muy eficientes a la hora de llevar hacia la boca cualquier cosa que capturaran con sus pequeñas espinas. El enorme caparazón dorsal podría haber funcionado como un arado”, apunta Caron.

Los fósiles de este estudio fueron recogidos en los alrededores del Cañón de Mármol, en el norte del Parque Nacional de Kootenay, en distintas expediciones de la ROM.

Descubierta hace menos de una década, esta zona ha producido una gran variedad de animales del período Cámbrico, incluido un pariente más pequeño y abundante de Titanokorys llamado Cambroraster falcatus que debe su nombre al famoso Halcón Milenario de Star Wars.

Según los autores, las dos especies podrían haber competido por presas similares del fondo marino.

Ave gigante

Las aves voladoras más gigantescas de todos los tiempos vuelven a ser noticia, gracias a un sorprendente hallazgo paleontológico en la Argentina. Un equipo de investigadores pertenecientes a la Fundación Azara y CONICET, entre otros organismos nacionales, descubrieron en la región pampeana los fósiles de los últimos teratornos sudamericanos.

Los teratornos fueron aves voladoras gigantescas de hábitos carroñeros y predadores que habitaron el continente americano durante casi 25 millones de años hasta su extinción hace unos 12 mil años. Sus restos fueron encontrados ahora en Santa Fe, Pehuen Co y en las inmediaciones de Miramar.

Se han reconocido unas siete especies de teratornos, entre ellos Argentavis magnificens, hallado en la década de 1970 en La Pampa. Con un peso estimado en 70 kilogramos y una envergadura alar de hasta 7 metros, Argentavis es el ave voladora de mayor tamaño conocida hasta el momento.

Los primeros restos de teratornos fueron descubiertos en 1909 en los célebres pozos asfálticos de Rancho La Brea, California. Allí se recuperaron centenares de ejemplares pertenecientes a la especie que da nombre a esta familia de aves extintas: Teratornis merriami (“ave monstruosa de Merriam”, como refiere su nombre científico). A pesar de que se conocen restos de estas aves desde hace más de un siglo, sus vinculaciones con otras aves permanecen aún inciertas, postulándose relaciones con los cóndores, los pelícanos y las cigüeñas.

Especie americana

“Se cree que los teratornítidos se originaron en América del Sur ya que sus restos más antiguos fueron hallados en yacimientos con edades de entre 25 y 5 millones de años ubicados en Brasil y Argentina.

Luego de este periodo de tiempo los teratornos desaparecen del registro fósil sudamericano, pero se vuelven notablemente abundantes y diversos en América del Norte hasta su extinción al final del Pleistoceno, unos 12 mil años atrás.

La ausencia de estas gigantescas aves durante los últimos 5 millones en América del Sur de años, era hasta el momento un misterio”, señaló Marcos Cenizo, de la Fundación de Historia Natural Felix de Azara, de la Universidad Maimónides.

Primer ejemplar

Los investigadores pertenecientes a la Fundación Azara, el CICYTTP-CONICET Diamante, la Facultad de Ciencia y Tecnología-UADER y el Museo Municipal de Ciencias Naturales Pachamama, señalaron que el primer ejemplar fue hallado en los 80 en Playa del Barco, un yacimiento próximo a Pehuén Có.

Luego el equipo halló dos nuevos restos, uno dentro de la proyectada Reserva Natural Centinela del Mar, próxima a Mar del Sud y Miramar, que en los próximos meses ha inaugurado la Estación Científica en esta localidad; y el otro en el río Salado de Santa Fe, cerca de Manucho.