En una nueva manifestación de respaldo a la soberanía marroquí sobre su Sáhara, y en el contexto del compromiso de la comunidad internacional con la defensa de los principios del derecho internacional, Japón ha reiterado su apoyo a la integridad territorial del Reino de Marruecos saludando la adopción, el 31 de octubre de 2025, de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, que reconoce que «una verdadera autonomía bajo soberanía marroquí podría ser una de las soluciones más realizables», comprometiéndose a actuar en consonancia con esta posición en los planos diplomático y económico.
Este nuevo pronunciamiento quedó plasmado en el Comunicado Conjunto suscrito, el 8 de mayo de 2026, por el Ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, y su homólogo nipón, Motegi Toshimitsu, durante la videoconferencia celebrada con motivo del 70 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Rabat y Tokio. En dicho documento, Japón expresa asimismo su respaldo a los esfuerzos del Secretario General de la ONU y de su Enviado Personal para conducir las negociaciones sobre la base del Plan marroquí de Autonomía, instando a las partes a participar en las discusiones sin condiciones previas, con el objetivo de alcanzar una solución política definitiva y mutuamente aceptable.
Tokio subraya que esta posición avanzada se traduce en su disposición a actuar, incluidos los ámbitos diplomático y económico, en función de la evolución de la situación. Al adherirse a este planteamiento, la potencia asiática se suma a la abrumadora mayoría de la comunidad internacional que respalda la autonomía bajo soberanía marroquí como vía privilegiada para resolver este diferendo regional, actuando de manera coherente en los frentes político, diplomático y económico.
En paralelo, el Comunicado destaca la valoración japonesa de las Iniciativas Reales Atlánticas lanzadas por el Rey Mohammed VI, a saber, la Iniciativa de los Estados Africanos Atlánticos, el Gasoducto África-Atlántico y la Iniciativa para el acceso de los países del Sahel al Océano Atlántico, proyectos que contribuyen a la integración africana, al fortalecimiento de la cooperación regional y a la consolidación de la paz y la estabilidad en África. El reconocimiento de una potencia económica global como Japón a estas iniciativas confirma el papel central de Marruecos como actor regional e internacional indispensable en la promoción del desarrollo sostenible en el continente africano.
La videoconferencia, celebrada en un clima de confianza y amistad, permitió también reafirmar la solidez de los vínculos bilaterales sustentados en la mutua estima entre el Rey Mohammed VI y el Emperador Naruhito, y poner de relieve la ambición compartida de convertir el eje Rabat-Tokio en un pilar de estabilidad y crecimiento capaz de responder a los retos globales del siglo XXI. Con este espíritu, ambos ministros firmaron el Comunicado Conjunto como hoja de ruta operativa para la ejecución del Memorando de Cooperación para una Asociación Reforzada suscrito en Tokio en 2024, instrumento que consagra la voluntad de institucionalizar el diálogo estratégico bilateral mediante consultas políticas periódicas y a través del Comité Mixto Marruecos-Japón.
Esta nueva etapa de la relación marroquí-nipona estructura las prioridades comunes en torno a una cooperación diversificada y multidimensional. En materia de desarrollo, los dos ministros han explorado oportunidades de cooperación triangular con países africanos socios y han acordado mantener un ritmo sostenido de visitas de alto nivel para el seguimiento de estos proyectos.
Como broche simbólico de la conmemoración, y en vísperas de la Copa del Mundo 2026 en la que ambas selecciones tomarán parte, Bourita y Toshimitsu intercambiaron las camisetas de sus equipos nacionales de fútbol, portando el emblemático número 70, símbolo de los setenta años de relaciones diplomáticas entre Rabat y Tokio. En este contexto, el Ministro Toshimitsu felicitó a Marruecos por la coorganización de la Copa del Mundo 2030, evento que, a su juicio, podría abrir nuevas oportunidades de inversión en el Reino para las empresas japonesas y estrechar, aún más, los lazos entre ambas naciones.



