Señala militante histórico del Partido Aprista, José Luis Delgado Núñez del Arco
Al cumplirse los primeros cien días del gobierno de Keiko Fujimori, José Luis Delgado Núñez del Arco, militante histórico del Partido Aprista Peruano (PAP), consideró prioritario que el gobierno impulse una agenda conjunta en seguridad, El Niño, reactivación económica y salud.
Consideró que determinados sectores de izquierda de la Cámara de Diputados tuvieron una responsabilidad obstruccionista en el debate de las facultades legislativas.
En ese contexto, sostiene que la presidenta Fujimori debió convocar a las principales fuerzas políticas del país para establecer una agenda mínima de gobernabilidad, sustentada en cinco grandes prioridades nacionales.
La primera es la seguridad ciudadana, mediante una estrategia integral que permita enfrentar los asesinatos, la extorsión y el avance de las organizaciones criminales.
La segunda es la prevención y atención del fenómeno de El Niño, con medidas urgentes destinadas a proteger a las poblaciones vulnerables, reducir los riesgos de desastres y evitar mayores pérdidas humanas y económicas.
La tercera prioridad es la reactivación de la inversión pública y privada, indispensable para impulsar la economía, generar empleo formal y crear nuevas oportunidades de desarrollo.
Asimismo, plantea atender la crisis del sistema de salud, mejorando los servicios hospitalarios, el abastecimiento de medicamentos y la atención de millones de peruanos que dependen de los establecimientos públicos. Y la crisis del sistema educativo.
“Todos tenemos que estar de acuerdo con estos temas. Todos los partidos deben deponer sus intereses de agrupación por el interés nacional”, enfatiza.
Para el dirigente aprista, un acuerdo de esta naturaleza permitiría establecer responsabilidades compartidas entre el Gobierno y las fuerzas parlamentarias, sin que ello signifique renunciar a la fiscalización ni a las legítimas diferencias políticas.
Más allá de las dificultades políticas del Gobierno, Delgado Núñez del Arco considera que el principal desafío de la presidenta Fujimori consiste es revertir el abandono histórico de numerosas provincias y regiones del país.
Pone como ejemplo a Puno, donde considera necesario promover políticas de desarrollo productivo, ampliar los mercados para los agricultores y fortalecer la comercialización de los productos del altiplano, sin limitar las oportunidades económicas únicamente a cultivos como la quinua.
Asimismo, plantea impulsar la descontaminación del lago Titicaca, evaluar la creación de una zona de libre comercio que contribuya a dinamizar la economía fronteriza y combatir el contrabando, así como desarrollar mecanismos de formalización progresiva de la actividad minera.
A su juicio, el desarrollo regional no puede depender exclusivamente de transferencias presupuestales o de anuncios de grandes proyectos, sino de políticas sostenidas que generen empleo, infraestructura y oportunidades económicas.
En ese contexto, cuestiona a determinados representantes de izquierda y denuncia lo que considera una contradicción entre su participación en las instituciones democráticas y sus posiciones políticas.
“Hoy vemos en el Parlamento a gente que no es demócrata, pero que se introduce en la democracia para petardearla”, afirma.



