6 de julio de 2026

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Keiko anuncia mano dura contra el crimen

Detalla medidas inmediatas para acabar con organizaciones criminales

 

En sus primeras declaraciones tras confirmarse su victoria electoral, la presidenta electa del Perú, Keiko Fujimori, anunció un paquete de medidas drásticas e inmediatas orientadas a desarticular las redes del crimen organizado que operan en el país.

Bajo una estrategia de mano dura, la líder de Fuerza Popular delineó un plan de choque para los primeros días de su gestión, el cual contempla el despliegue de las Fuerzas Armadas y la inserción de la nación en una fuerte alianza de seguridad hemisférica liderada por los Estados Unidos.

Fujimori confirmó, en diálogo con el diario ecuatoriano El Universo, que el principal compromiso de su administración será recuperar el orden, para lo cual recurrirá de inmediato al Poder Legislativo con el fin de obtener las herramientas normativas necesarias.

 

FACULTADES

La mandataria electa adelantó que solicitará facultades delegadas para implementar acciones desde el inicio de su mandato, asegurando que tomará todas las decisiones necesarias dentro del marco de la Ley y de la Constitución.

La estrategia principal para los primeros cien días de gestión incluye una convocatoria abierta a las Fuerzas Armadas para actuar en frentes críticos junto a las fuerzas policiales y civiles, enfocándose prioritariamente en la custodia de las fronteras y en el control penitenciario, donde los militares trabajarán de la mano con el personal del Instituto Nacional Penitenciario.

Con miras a respaldar estas acciones, Fujimori justificó la firmeza del Estado al trazar un paralelo entre las bandas criminales modernas y la amenaza subversiva que enfrentó el Perú en la década de los noventa. Aunque aclaró que la naturaleza de ambas amenazas es distinta, debido a que los grupos actuales carecen de ideología política y buscan sembrar el terror con el único fin de captar espacios para el narcotráfico y la minería ilegal, advirtió de manera categórica que el mal hace el mismo daño y, por ende, la respuesta estatal debe ser implacable.

 

ALIANZA

En el plano internacional, la próxima jefa de Estado adelantó un giro estratégico en la política exterior y de defensa, apuntando a un alineamiento directo con la administración del presidente estadounidense Donald Trump.

Fujimori manifestó su firme intención de integrar al Perú en el ‘Escudo de las Américas’, una iniciativa regional impulsada desde Washington para combatir de manera coordinada al narcotráfico y a las mafias transnacionales. Al respecto, reveló que ya sostuvo conversaciones con el mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, a quien le transmitió el gran interés del Perú de participar en las próximas reuniones de este bloque de seguridad.

Este acercamiento coincide con lo que Fujimori define como el nacimiento de un nuevo eje andino, propiciado por la sintonía ideológica que compartirá con el propio Noboa en Ecuador y con el recientemente elegido Abelardo de la Espriella en Colombia.

Para la líder de Fuerza Popular, la coincidencia de gobernantes jóvenes con un ánimo similar de devolverle la paz a sus países abre una oportunidad histórica para fortalecer la cooperación bilateral, el intercambio de información y el blindaje de las fronteras compartidas, emulando además proyectos de infraestructura vigentes desde los acuerdos de paz de fines de los noventa.

 

URGENCIA SOCIAL

Pese al ambicioso despliegue de seguridad, Fujimori descartó que su gobierno vaya a priorizar reformas constitucionales profundas en el corto plazo, afirmando que la urgencia social demanda que el Estado vuelva a funcionar mediante la construcción de colegios, pistas y el abastecimiento de medicamentos, además de mitigar el impacto del fenómeno de El Niño.

Consciente de que Fuerza Popular no contará con mayoría absoluta en el nuevo Congreso bicameral, donde estima una representación de apenas el treinta por ciento en ambas cámaras, la presidenta electa anunció que su primer ministro convocará a un gabinete amplio. Este equipo ministerial priorizará la capacidad técnica y la experiencia por encima de las afiliaciones partidarias, extendiendo la mano a otras fuerzas políticas para consolidar la gobernabilidad y ganarse la confianza de las regiones que mostraron mayor desconfianza en las urnas.

 

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