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Domingo, Enero 17, 2021

La costurera más longeva cumple 100 años

Este 5 de diciembre Clelia García C. cumplirá 100 años de vida, después de ver la primera luz en 1920. Nació, creció en el Callao y es la tercera de 5 hermanos. A unos días de su onomástico doña Clelia está más lucida que nunca y solo pide a sus familiares que la maquillen para su día.

De pequeña (13 años) pudo aprender el arte de la costura. Luego lo estudió, para que después alcance su sueño de ser una modista profesional muy admirada y valiosa. Asegura que se mantiene bien gracias a la vida sana que ha llevado. Ella nunca se casó, pero si supo criar a sus sobrinos, que la quieren como una verdadera madre y de cariño la llaman “quelita”.

Con una memoria entera, Clelia rememora cada momento de su vida, su infancia, su adolescencia, sus sueños, y sobre todo los sacrificios que pasó para sobrevivir y sacar adelante a sus padres.

Clelia García C. ya no ejerce la costura, pero si extraña usar su máquina de coser, que fue su gran amiga y acompañante durante muchos años. Cuando le preguntan por un tema relacionado de la costura, ella es clara en responder, sin olvidar algunos detalles que una profesional debe de tener.

A unos días de cumplir 100 años, la costurera más longeva, nos enseña su fuerza increíble y en especial que nunca ha dejado de sonreír.

Este 5 de diciembre Clelia García C. cumplirá 100 años de vida, después de ver la primera luz en 1920. Nació, creció en el Callao y es la tercera de 5 hermanos. A unos días de su onomástico doña Clelia está más lucida que nunca y solo pide a sus familiares que la maquillen para su día.

De pequeña (13 años) pudo aprender el arte de la costura. Luego lo estudió, para que después alcance su sueño de ser una modista profesional muy admirada y valiosa. Asegura que se mantiene bien gracias a la vida sana que ha llevado. Ella nunca se casó, pero si supo criar a sus sobrinos, que la quieren como una verdadera madre y de cariño la llaman “quelita”.

Con una memoria entera, Clelia rememora cada momento de su vida, su infancia, su adolescencia, sus sueños, y sobre todo los sacrificios que pasó para sobrevivir y sacar adelante a sus padres.

Clelia García C. ya no ejerce la costura, pero si extraña usar su máquina de coser, que fue su gran amiga y acompañante durante muchos años. Cuando le preguntan por un tema relacionado de la costura, ella es clara en responder, sin olvidar algunos detalles que una profesional debe de tener.

A unos días de cumplir 100 años, la costurera más longeva, nos enseña su fuerza increíble y en especial que nunca ha dejado de sonreír.

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