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    La cruda realidad del sector salud

    La cruda realidad del sector salud

    Por: Juan Sotomayor

    Una de las realidades más duras que nos toca sufrir, es la relacionada a los servicios que brindan los hospitales públicos. Miles de personas que han acudido a ellos en los últimos años, como pacientes o visitantes, son testigos de esta terrible situación que parece no tener visos de solución. La reciente muerte de bebes prematuros por falta de incubadoras, es sólo una de las tantas consecuencias fatales que se derivan de un gran cúmulo de deficiencias.

    En muchos hospitales no hay guantes ni mascarillas; otros no cuentan con ambulancia propia o la que tienen carece de equipamiento; equipos obsoletos y falta de medicinas son quejas permanentes de los pacientes. Menos notoria pero igual de preocupante es la carencia de grupos electrógenos y el hecho que sólo el 1% del presupuesto total del Sector Salud se haya destinado a mantenimiento de equipos.

    Debido al déficit de camas, los pasillos de emergencia suelen estar atiborrados de personas con diversas enfermedades, todos juntos, en espera de atención. Se estima que la cantidad de pacientes en los pasadizos duplica al numero de pacientes internados en emergencia.

    Es insuficiente la cantidad de profesionales de la salud y no sólo hablamos de médicos generales y especialistas. El problema también se presenta en la falta de enfermeros, anestesiólogos y tecnólogos médicos, entre otros.

    Bajo esta cruda realidad, el anuncio presidencial de brindar acceso universal al Seguro Integral de Salud, es decir la incorporación de cuatro millones de pacientes más, debe ir acompañado de una inmediata mejora en la dotación de recursos humanos, infraestructura, equipamiento e insumos a nivel nacional. De lo contrario, solo será un buen deseo carente de contenido.

    La descentralización y el proceso de regionalización en el rubro salud ha sido un rotundo fracaso. Si es difícil que el propio Ministerio de Salud tenga la capacidad suficiente para administrar un servicio tan delicado, al descentralizar esta labor en los gobiernos regionales solo hemos multiplicado el problema y también la burocracia. Por ello, debemos pensar seriamente en el retorno de la administración de los hospitales públicos al Ministerio de Salud, bajo una misma política integral de salud. Los futuros candidatos tienen aquí bastante para pensar y trabajar.

    La cruda realidad del sector salud

    Por: Juan Sotomayor

    La cruda realidad del sector salud

    Por: Juan Sotomayor

    Una de las realidades más duras que nos toca sufrir, es la relacionada a los servicios que brindan los hospitales públicos. Miles de personas que han acudido a ellos en los últimos años, como pacientes o visitantes, son testigos de esta terrible situación que parece no tener visos de solución. La reciente muerte de bebes prematuros por falta de incubadoras, es sólo una de las tantas consecuencias fatales que se derivan de un gran cúmulo de deficiencias.

    En muchos hospitales no hay guantes ni mascarillas; otros no cuentan con ambulancia propia o la que tienen carece de equipamiento; equipos obsoletos y falta de medicinas son quejas permanentes de los pacientes. Menos notoria pero igual de preocupante es la carencia de grupos electrógenos y el hecho que sólo el 1% del presupuesto total del Sector Salud se haya destinado a mantenimiento de equipos.

    Debido al déficit de camas, los pasillos de emergencia suelen estar atiborrados de personas con diversas enfermedades, todos juntos, en espera de atención. Se estima que la cantidad de pacientes en los pasadizos duplica al numero de pacientes internados en emergencia.

    Es insuficiente la cantidad de profesionales de la salud y no sólo hablamos de médicos generales y especialistas. El problema también se presenta en la falta de enfermeros, anestesiólogos y tecnólogos médicos, entre otros.

    Bajo esta cruda realidad, el anuncio presidencial de brindar acceso universal al Seguro Integral de Salud, es decir la incorporación de cuatro millones de pacientes más, debe ir acompañado de una inmediata mejora en la dotación de recursos humanos, infraestructura, equipamiento e insumos a nivel nacional. De lo contrario, solo será un buen deseo carente de contenido.

    La descentralización y el proceso de regionalización en el rubro salud ha sido un rotundo fracaso. Si es difícil que el propio Ministerio de Salud tenga la capacidad suficiente para administrar un servicio tan delicado, al descentralizar esta labor en los gobiernos regionales solo hemos multiplicado el problema y también la burocracia. Por ello, debemos pensar seriamente en el retorno de la administración de los hospitales públicos al Ministerio de Salud, bajo una misma política integral de salud. Los futuros candidatos tienen aquí bastante para pensar y trabajar.

    La cruda realidad del sector salud

    Por: Juan Sotomayor

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