Los peruanos de mi Generación, años 1980, años 1990 vivimos el Perú del miedo.
Vivimos los apagones que sumían a ciudades enteras en un silencio oscuro y denso, el estruendo de los coches bomba que sacudían no solo edificios, sino que desgarraban familias enteras, vivimos también la incertidumbre de no saber si un compañero, un amigo o un ser querido volvería con vida, mientras que en el Campo las Organizaciones Terroristas, ante la falta de presencia del Estado ocuparon ese vacío organizando a la Población por temor o ignorancia en contra del mismo Estado, desatando una orgia de sangre por su demencial ideología asesinando a la Población Civil que no se sometía a Ellos, asesinando también a Militares, Policías, Clérigos, Campesinos y Población en general.
Los que vestimos el glorioso uniforme de la Patria dejamos nuestros hogares por largos periodos de tiempo dejando a cargo de nuestras Esposas la crianza de nuestros hijos, mientras nosotros caminábamos entre la vida y la muerte.
Participe en muchas operaciones altamente sensibles, fui herido, vi caer a muchos Compañeros de Armas en Combate, implorándome por sus Familias mientras agonizaban; no pedían por ellos, sino por sus Familias; Hombres y Mujeres que no dudaron en ponerse al frente cuando el país más los necesitaba, peruanos que, desde las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Población Civil organizada en Comités de Autodefensa (CAD’s), enfrentaron a un enemigo cruel que no respetaba ni la vida ni la dignidad humana, ese fue el costo que pago la generación a la cual pertenezco.
Ese Perú existió, y no podemos permitir que se olvide, Hoy, después de casi cuatro décadas, veo con preocupación cómo se intenta distorsionar lo que vivimos, cómo se construyen relatos que confunden a las nuevas generaciones y pretenden poner en el mismo nivel a quienes defendieron al país y a quienes lo atacaron con violencia, no se trata de ideologías, se trata de la “Verdad Histórica”, porque un país que no conoce su Historia puede volver a vivirla, perdiendo también su capacidad de defender su democracia.
Los jóvenes de hoy no vivieron esa época no escucharon las explosiones en la noche ni sintieron el miedo de un toque de queda, no tuvieron que estudiar con velas ni despedirse de sus padres sin saber si regresarían.
Gracias a Dios que no lo vivieron, pero deben de conocer que la Paz que hoy tenemos no es casualidad, nos costos Sangre, Sudor y Lágrimas, así como la Vida de miles de peruanos con o sin Uniforme; Otros llevamos las cicatrices, visibles o invisibles, de una lucha que marcó nuestras vidas para siempre.
Por eso, cuando hoy nos acercamos a un proceso electoral, no puedo quedarme en silencio, Votar No es un trámite, No es una obligación más, es un acto de responsabilidad con la historia del Perú, es la forma más concreta de honrar a quienes dieron su vida para que hoy podamos vivir en esta democracia, que, aunque “Boba” nos permite vivir en libertad.
No votar, votar sin informarse o hacerlo con indiferencia, es renunciar a esa responsabilidad, es darle la espalda a ese sacrificio.
El Perú enfrenta hoy nuevos desafíos, ya no son coches bomba ni apagones, pero sí son la desinformación, la manipulación y el desconocimiento de la “Verdadera Historia” esa narrativa edulcorada que presenta a la Delincuencia Terrorista como “Luchadores Sociales” cuando fueron simplemente vulgares Delincuentes Terroristas, esos desafíos que tenemos que enfrentar también debilitan a una nación.
Por eso, como Veterano de la Pacificación Nacional, no puedo quedarme callado y hago un llamado claro y directo: No olvidemos, No dejemos que otros nos cuenten una historia que nosotros vivimos, tampoco permitamos que el sacrificio de decenas de miles de peruanos quede reducido al silencio, a la indiferencia o haya sido en vano.
Hoy más que nunca, el país necesita ciudadanos conscientes, ciudadanos que entiendan que su voto tiene consecuencias que asuman que el futuro del Perú también depende de ellos, No desaprovechemos nuestra posición Geoestratégica privilegiada en el Continente, las riquezas Naturales, Nuestro Mar el potencial de nuestros Minerales, la Agroindustria entre otras ventajas y posibilidades futuras.
Hemos pagado demasiado caro el precio de la indiferencia, nuestra generación no dudó en dar la vida cuando la patria se desmoronaba, seamos dignos del sacrificio de estos peruanos votando responsablemente.
Si ignoramos la Historia, si relativizamos los hechos, si dejamos de asumir nuestra responsabilidad, si somos indiferentes ante este desafío, su sacrificio habrá sido en vano.
Terrorismo nunca más.
¡Viva el Perú!
(*) Contralmirante AP en retiro y veterano de la Pacificación Nacional




