La salud y la educación  en el Perú no pueden ser un lujo

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Por: Omar Chehade 
Por: Omar Chehade 

Por: Omar Chehade

Lamentablemente en las últimas décadas la salud  y la educación en el Perú, se han convertido en todo un lujo para los ciudadanos, cuando en realidad deberían ser un derecho inalienable para todos los peruanos.

En el rubro salud, penosamente quien está seriamente enfermo y no cuenta con dinero, literalmente se muere, porque no tiene la menor posibilidad de acceder a hospitales, clínicas, seguros y mucho menos medicinas, que para colmo cuestan cantidades inalcanzables para el común denominador del pueblo.

Hizo bien el gobierno de Vizcarra en anunciar hace poco que se controlará a las farmacias que no ofrezcan al usuario, al mismo tiempo, además de los medicamentos de marca, los genéricos que cuestan menos del 10% de lo que valen los de marca, incluso multando fuertemente a aquellos establecimientos de salud que desobedezcan la norma.

Solo para mencionar dos casos trágicos en nuestro país, la ampolleta que sirve para mejorar la situación de los que lamentablemente son portadores del VIH, cuesta, si es de marca, alrededor de 4,500 soles, pero si fuera el genérico el precio se reduce significativamente a 400 soles. Diez veces menos.

Es un crimen someter a precios infames a los enfermos de Sida, y si queremos un ejemplo más común, los que sufren dolores de cabeza o jaqueca, si solicitan en boticas la pastilla de marca llamada Panadol, cada una cuesta dos soles, mientras que el medicamento genérico llamado paracetamol, la tira donde vienen varias pastillas, alrededor de un sol.

Ambos medicamentos, de marca o genérico tienen el mismo efecto, no hay mayores diferencias de calidad. Asimismo, no es lo mismo atenderse en una clínica privada, que en un hospital, donde la capacidad administrativa no se da abasto para tanta demanda.

Los seguros de salud son caros y elitistas, y no llegan a la mayoría de peruanos, con excepción de los seguros estatales con todo el riesgo administrativo que conlleva.

En el sector educación tan importante como la salud, anda por el mismo camino, es decir, si tienes recursos, tus hijos se educarán bien, sino lo tienes, salvo errores estadísticos, tus pequeños marcharán cuesta arriba sobre cumbres borrascosas.

El principal problema del Perú, como decía hace más de un siglo, en la Argentina, el presidente Domingo Faustino Sarmiento, es educación, más educación. La educación lo es todo, es el futuro de los jóvenes, es el futuro de las familias, y es el futuro del país.

Cuanto más elevado sea el nivel educativo, mejor marchará la patria, al derrotar la ignorancia y fomentar sabiduría, tendremos una sociedad menos corrupta, con más valores, con menos violencia, con propensión al deporte, alejado de las drogas, y aprovechando sus recursos naturales y sus riquezas.

Es verdad que se ha avanzado con la nueva ley y la Sunedu a nivel universitario, pero: ¿Qué pasa con los colegios privados y nacionales donde no existe el mismo nivel de fiscalización? Conciudadanos hay mucho por reformar todavía. Hagámoslo todos unidos.

(*) ExVicepresidente de la República del Perú.