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    Las expectativas que genera Salvador del Solar

    Juan Sotomayor

    La noticia política de la semana fue la designación de Salvador del Solar como Presidente del Consejo de Ministros luego de la renuncia de Martín Villanueva. Como suele ocurrir en estas circunstancias, las evaluaciones y comentarios no se hicieron esperar. Ante ello y como primera reflexión considero que resulta absurdo pretender descalificar de antemano al Premier sólo por su condición de actor, desconociendo los pergaminos académicos que posee.

    Estamos en tiempos en que las nuevas figuras políticas no obedecen al molde tradicional que tenemos de ellos. El caso del alcalde Forsyth resulta emblemático. Todos lo miraban con desconfianza y hoy cuenta con una aprobación casi unánime que supera con facilidad a cualquiera de sus colegas alcaldes a nivel nacional. Del Solar tiene las cualidades necesarias para seguir similar camino en la PCM.

    Más que títulos, maestrías o doctorados (que Del Solar los tiene), la labor de un Premier requiere mucho sentido común, sintonía con los intereses de la ciudadanía, liderazgo y gran capacidad de concertación. El tiempo se encargará de darle o no la razón al Presidente de la República, pero desde mi modesta opinión, considero que una vez más Martín Vizcarra ha demostrado tener buen olfato político, dejando en “off side” a sus opositores con esta interesante designación.

    Está claro que el éxito del Premier dependerá también del equipo que lo acompaña y para ello será vital que los demás ministros demuestren efectividad en sus gestiones. La igualdad numérica de varones y mujeres en el gabinete es un gesto que suma puntos a favor, los mismos que deberán ser ratificados con resultados concretos en cada sector.

    Con Villanueva, a Martín Vizcarra se le veía muy solo políticamente. En la práctica era él quien sostenía al gabinete, cuando debería ser al revés. La presencia política de los ministros era ínfima y la sobre exposición también le pasó factura al presidente en las últimas semanas.

    Un reto para él y Del Solar será compartir roles sin opacarse uno al otro y más bien dando la imagen de un trabajo planificado y ejecutado en equipo. Es cierto que la presencia de Del Solar le da frescura y mejor manejo comunicativo a la gestión de Vizcarra, pero confiamos en que sus aportes irán mucho más allá de eso.

    Juan Sotomayor

    La noticia política de la semana fue la designación de Salvador del Solar como Presidente del Consejo de Ministros luego de la renuncia de Martín Villanueva. Como suele ocurrir en estas circunstancias, las evaluaciones y comentarios no se hicieron esperar. Ante ello y como primera reflexión considero que resulta absurdo pretender descalificar de antemano al Premier sólo por su condición de actor, desconociendo los pergaminos académicos que posee.

    Estamos en tiempos en que las nuevas figuras políticas no obedecen al molde tradicional que tenemos de ellos. El caso del alcalde Forsyth resulta emblemático. Todos lo miraban con desconfianza y hoy cuenta con una aprobación casi unánime que supera con facilidad a cualquiera de sus colegas alcaldes a nivel nacional. Del Solar tiene las cualidades necesarias para seguir similar camino en la PCM.

    Más que títulos, maestrías o doctorados (que Del Solar los tiene), la labor de un Premier requiere mucho sentido común, sintonía con los intereses de la ciudadanía, liderazgo y gran capacidad de concertación. El tiempo se encargará de darle o no la razón al Presidente de la República, pero desde mi modesta opinión, considero que una vez más Martín Vizcarra ha demostrado tener buen olfato político, dejando en “off side” a sus opositores con esta interesante designación.

    Está claro que el éxito del Premier dependerá también del equipo que lo acompaña y para ello será vital que los demás ministros demuestren efectividad en sus gestiones. La igualdad numérica de varones y mujeres en el gabinete es un gesto que suma puntos a favor, los mismos que deberán ser ratificados con resultados concretos en cada sector.

    Con Villanueva, a Martín Vizcarra se le veía muy solo políticamente. En la práctica era él quien sostenía al gabinete, cuando debería ser al revés. La presencia política de los ministros era ínfima y la sobre exposición también le pasó factura al presidente en las últimas semanas.

    Un reto para él y Del Solar será compartir roles sin opacarse uno al otro y más bien dando la imagen de un trabajo planificado y ejecutado en equipo. Es cierto que la presencia de Del Solar le da frescura y mejor manejo comunicativo a la gestión de Vizcarra, pero confiamos en que sus aportes irán mucho más allá de eso.

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