Organismos internacionales aclaran la verdad sobre el mercurio en las vacunas y desmontan afirmaciones antivacunas.
Desde 2001, el uso del timerosal, compuesto que contiene etilmercurio y que funcionaba como conservante, se redujo casi por completo. Hoy solo aparece en dosis mínimas en algunas vacunas multidosis. Estas cantidades son muy inferiores a los niveles tóxicos y están avaladas por la Organización Mundial de la Salud, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, y autoridades sanitarias. En comparación, una lata de atún puede contener más mercurio que una vacuna.
Vacunas y mercurio: diferencias entre tipos de compuestos
El mercurio puede presentarse en formas químicas distintas. El metilmercurio, presente en algunos pescados y alimentos enlatados, se acumula en tejidos durante meses. El etilmercurio del timerosal, en cambio, es hidrófilo y se elimina del organismo en cerca de una semana.
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¿Es peligroso consumir alimentos con mercurio?
El metilmercurio puede acumularse en exceso y causar problemas de salud, pero en la población general basta con evitar el consumo excesivo de pescados grandes y mantener una dieta equilibrada. La fibra presente en vegetales puede reducir su absorción.
¿Qué es el movimienoto «antivacunas»?
La comunidad antivacunas suele afirmar que las vacunas contienen “altas cantidades de mercurio”, argumento presente en campañas que desincentivan la vacunación contra enfermedades como la tifoidea, la influenza o la hepatitis B. Sin embargo, estas afirmaciones no cuentan con respaldo científico actual.
Según la evidencia científica, las vacunas son seguras. El etilmercurio utilizado como conservante, cuando está presente, se administra en niveles no tóxicos y regulados internacionalmente. No existe evidencia de que el timerosal represente un riesgo para la salud pública.





