Afirmó en conferencia en Múnich
El ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung, calificó a China como la verdadera amenaza a la seguridad del país y acusó a Beijing de actuar de manera hipócrita al afirmar que defiende los principios de paz de la ONU.
La declaración se produjo en respuesta a los comentarios del principal diplomático chino, Wang Yi, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Lin afirmó que “ya sea desde la perspectiva de los hechos históricos, la realidad objetiva o el derecho internacional, la soberanía de Taiwán nunca ha pertenecido a la República Popular China”. El canciller taiwanés acusó a Wang de “alardear” sobre la defensa de los principios de la ONU, mientras culpaba a otros países por las tensiones regionales.
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“De hecho, China llevó a cabo recientemente provocaciones militares en las zonas circundantes y ha violado reiterada y abiertamente los principios de la Carta de las Naciones Unidas sobre la abstención del uso o la amenaza de la fuerza”, declaró Lin. “Esto deja al descubierto una vez más una mentalidad hegemónica que no concuerda con sus palabras y acciones”.
El ministro de Exteriores de China, Wang Yi, advirtió sobre el riesgo de una confrontación directa con Estados Unidos si Washington respalda intentos de separar a China y Taiwán.
En relación con el respaldo internacional a la isla, Wang señaló que Estados Unidos es el principal proveedor de armas a Taiwán y advirtió que, ante una posible escalada militar, las autoridades taiwanesas dependerían en gran medida de ese apoyo estadounidense.
El Ejército chino mantiene operaciones diarias alrededor de Taiwán y realizó su última ronda de ejercicios militares masivos cerca de la isla en diciembre. Los altos funcionarios taiwaneses, como Lin, no fueron invitados a la conferencia de Múnich.
Beijing sostiene que Taiwán fue “devuelto” a China por Japón al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, argumentando que desafiar esa versión es cuestionar el orden internacional de la posguerra y la soberanía china. El gobierno de Taipéi, por su parte, afirma que la isla fue entregada a la República de China, no a la República Popular China, que aún no existía en ese momento, por lo que Pekín no tiene derecho a reclamar la soberanía.




