More

    Marruecos establece cordón de seguridad para poner fin al bloqueo de milicias del Polisario en Guerguarat

    Desde la intrusión de las milicias del Polisario en la zona del Guerguarat, el 21 de octubre de 2020, justo en vísperas de la adopción de la última resolución del Consejo de Seguridad sobre la cuestión del Sáhara, Marruecos ha hecho gala de una máxima contención, serenidad y sentido de responsabilidad hasta que la situación insostenible le exigió tomar las medidas oportunas.

    Estas milicias separatistas del Polisario, llevan un buen tiempo perpetuando sistemáticas violaciones de los Acuerdos Militares del alto-el-fuego, acosando a los observadores militares y a los Cascos Azules de la MINURSO, y desde unas semanas bloqueando la circulación de las personas y bienes en la zona de amortiguación del Guerguarat, perturbando así el suministro de los mercados de Mauritania, que dependen en gran medida de las importaciones de Marruecos.

    Los actos desesperados de provocación y de bandidaje de este grupo armado, acogido, tutelado, financiado y armado por Argelia, y a la vez, relacionado en muchas ocasiones con grupos terroristas, han hecho que Marruecos intervenga de manera decidida y firme, en virtud de sus deberes y en perfecta conformidad con la legalidad internacional, para poner fin al bloqueo que amenaza la sostenibilidad del alto el fuego.

    En este contexto, las Fuerzas Armadas marroquíes procedieron a establecer un cordón de seguridad para asegurar el flujo de bienes y personas en la zona tampón, declarando que se trata de una operación no ofensiva, sin ninguna intención bélica, y llevada a cabo según claras reglas de compromiso, que estipulan que debe evitarse todo contacto con personas civiles y que el uso de las armas debe ser únicamente en caso de legítima defensa.

    Sin embargo, sorprende mucho ver como las milicias del Polisario, cuya propaganda mediática se basa en la desinformación y en la difusión de mentiras usando incluso videos y fotos de conflictos pasados entre la India y el Pakistán, prenda fuego a sus 22 carpas que escondían armas, para salir, justo después, huyendo de la zona tampón tras la intervención de las Fuerzas Armadas marroquíes.

    En la estrategia de victimización de la autoproclamada Rasd y de sus milicias, y teniendo en cuenta sus múltiples llamados a la guerra, así como sus flagrantes violaciones de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, de los acuerdos militares del alto el fuego y su constante desafío al Secretario General de Naciones Unidas, se afirma una vez más, que las verdaderas intenciones del polisario son desestabilizar la paz y la seguridad en la región y socavar las posibilidades de cualquier relanzamiento del proceso político deseado por la comunidad internacional.

    Para ello, usan a unos cien civiles, incluyendo mujeres y niños, como escudos humanos, formados y guiados por militares argelinos y del polisario, que según fuentes seguras les pagaban 50 euros por cada día que pasaban bloqueando la libre circulación de las personas y de bienes en dicha zona.

    Cabe mencionar, que estos “civiles” estaban armados y dotados de vehículos equipados con puertas de ametralladoras y medios antiaéreos. La pregunta es ¿Quién financia la compra de estos armamentos?

    La respuesta es fácil: Argelia, el país que, en su visión hegemónica, persiste en financiar el armamento de estas milicias separatistas y darles cobijo, para provocar tensiones con Marruecos y así desviar la atención de sus problemas internos.
    Otra fuente de ingresos, son los fondos de ayuda humanitaria destinados a los secuestrados de los campamentos de Tinduf, en Argelia, pero que llevan años siendo desviados y repartidos entre la compra de armas y el enriquecimiento de los grandes dirigentes del polisario, que llevan vidas lujosas, mientras que las poblaciones de estos campamentos viven en condiciones infrahumanas, en absoluta y grave ausencia de los mínimos derechos fundamentales básicos.

    En definitiva, esta intervención de Marruecos, para poner fin al bloqueo del paso fronterizo y restaurar la seguridad, está completamente legitimada ante la comunidad internacional, quién no debería caer en la campaña mediática, basada en mentiras y falacias comprobadas, orquestada por los medios estatales argelinos y los troles afines al polisario.
    Marruecos como actor relevante y serio, que goza de una credibilidad efectiva en la escena internacional, seguirá obrando por la paz y la seguridad en la región sur del mediterráneo y la zona del Sahel, así como seguirá defendiendo su integridad territorial bajo las pautas de la legalidad internacional y los auspicios del Consejo de Seguridad de la ONU.

    Desde la intrusión de las milicias del Polisario en la zona del Guerguarat, el 21 de octubre de 2020, justo en vísperas de la adopción de la última resolución del Consejo de Seguridad sobre la cuestión del Sáhara, Marruecos ha hecho gala de una máxima contención, serenidad y sentido de responsabilidad hasta que la situación insostenible le exigió tomar las medidas oportunas.

    Estas milicias separatistas del Polisario, llevan un buen tiempo perpetuando sistemáticas violaciones de los Acuerdos Militares del alto-el-fuego, acosando a los observadores militares y a los Cascos Azules de la MINURSO, y desde unas semanas bloqueando la circulación de las personas y bienes en la zona de amortiguación del Guerguarat, perturbando así el suministro de los mercados de Mauritania, que dependen en gran medida de las importaciones de Marruecos.

    Los actos desesperados de provocación y de bandidaje de este grupo armado, acogido, tutelado, financiado y armado por Argelia, y a la vez, relacionado en muchas ocasiones con grupos terroristas, han hecho que Marruecos intervenga de manera decidida y firme, en virtud de sus deberes y en perfecta conformidad con la legalidad internacional, para poner fin al bloqueo que amenaza la sostenibilidad del alto el fuego.

    En este contexto, las Fuerzas Armadas marroquíes procedieron a establecer un cordón de seguridad para asegurar el flujo de bienes y personas en la zona tampón, declarando que se trata de una operación no ofensiva, sin ninguna intención bélica, y llevada a cabo según claras reglas de compromiso, que estipulan que debe evitarse todo contacto con personas civiles y que el uso de las armas debe ser únicamente en caso de legítima defensa.

    Sin embargo, sorprende mucho ver como las milicias del Polisario, cuya propaganda mediática se basa en la desinformación y en la difusión de mentiras usando incluso videos y fotos de conflictos pasados entre la India y el Pakistán, prenda fuego a sus 22 carpas que escondían armas, para salir, justo después, huyendo de la zona tampón tras la intervención de las Fuerzas Armadas marroquíes.

    En la estrategia de victimización de la autoproclamada Rasd y de sus milicias, y teniendo en cuenta sus múltiples llamados a la guerra, así como sus flagrantes violaciones de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, de los acuerdos militares del alto el fuego y su constante desafío al Secretario General de Naciones Unidas, se afirma una vez más, que las verdaderas intenciones del polisario son desestabilizar la paz y la seguridad en la región y socavar las posibilidades de cualquier relanzamiento del proceso político deseado por la comunidad internacional.

    Para ello, usan a unos cien civiles, incluyendo mujeres y niños, como escudos humanos, formados y guiados por militares argelinos y del polisario, que según fuentes seguras les pagaban 50 euros por cada día que pasaban bloqueando la libre circulación de las personas y de bienes en dicha zona.

    Cabe mencionar, que estos “civiles” estaban armados y dotados de vehículos equipados con puertas de ametralladoras y medios antiaéreos. La pregunta es ¿Quién financia la compra de estos armamentos?

    La respuesta es fácil: Argelia, el país que, en su visión hegemónica, persiste en financiar el armamento de estas milicias separatistas y darles cobijo, para provocar tensiones con Marruecos y así desviar la atención de sus problemas internos.
    Otra fuente de ingresos, son los fondos de ayuda humanitaria destinados a los secuestrados de los campamentos de Tinduf, en Argelia, pero que llevan años siendo desviados y repartidos entre la compra de armas y el enriquecimiento de los grandes dirigentes del polisario, que llevan vidas lujosas, mientras que las poblaciones de estos campamentos viven en condiciones infrahumanas, en absoluta y grave ausencia de los mínimos derechos fundamentales básicos.

    En definitiva, esta intervención de Marruecos, para poner fin al bloqueo del paso fronterizo y restaurar la seguridad, está completamente legitimada ante la comunidad internacional, quién no debería caer en la campaña mediática, basada en mentiras y falacias comprobadas, orquestada por los medios estatales argelinos y los troles afines al polisario.
    Marruecos como actor relevante y serio, que goza de una credibilidad efectiva en la escena internacional, seguirá obrando por la paz y la seguridad en la región sur del mediterráneo y la zona del Sahel, así como seguirá defendiendo su integridad territorial bajo las pautas de la legalidad internacional y los auspicios del Consejo de Seguridad de la ONU.

    Más recientes