Martha Chávez, Petrozzi, y el Coyicidio

0
1762
Phillip Butters en La Razón
Phillip Butters en La Razón

Por: Phillip Butters

Burbujeante, amanerado, rosado, pausado, sinuoso, siempre coqueto, frívolo, llamativo, libélula andante, siempre con caderas trajinadas y con muslos genoflexos, siempre pensando y adorando a Fujimori, así se presentaba Francesco Petrozzi (Se llama Francisco, pero qué vamos a hacer, así es la hauchafería italiana) ante su ídolo, Martha Chávez.

Sí, señores, Petrozzi era absolutamente entregado a la causa de Alberto Fujimori. Tal es así que le rogaba a la número uno de Fuerza Popular en las próximas elecciones congresales (Congreso al que pidió que se disuelva), el señor tenor del Perú, don Pancho Petrozzi.

Porque él es así, como dice la ópera “Così fan tutte”. Así son todas, así son todas las estrellas, como las que por supuesto están en el pecho tatuado de Pancho Petrozzi.

Porque él es así, temperamental, ido, siempre solícito. Será bufón, será paje, o una minina. Ahora el mundo lo entiende como Vizcarrista, pero antes pasó de ser “Albertista” a ser “Kenyista” y, como le gusta la ópera japonesa, se disfrazaba de geisha naranja dispuesta a hacer el kabuki para Keiko, porque también era ayayero de Keiko y de Kenyi. Pero al darse cuenta que ni con Keiko ni con Kenyi tenía futuro político, decidió ser “Vizcarrista”. El Perú le vio juramentar mordiéndose los labios ante el Presidente.

Así que, señores, este tipejo traidor se lo debemos a Martha Chávez, que lo presentó al mundo como fujimorista.

Ahora, como ha botado al señor Coya, veo a mucha gente que se rasga las vestiduras por este “coyicidio”, y otros que piden que le corten la cabeza a este afrancesado, racista detestador de la choledad, de los toros y de la música de Chabuca Granda o el Indio Mayta, porque así es Petrozzi, un tipo que detesta ser peruano por todo lo que conlleva.

Pero digamos las cosas claras, a Coya lo botó siendo éste un mastín del régimen. No me digan que Coya daba un periodismo plural, si fuese así hubiera renunciado una vez que se dio el golpe de Estado, porque no es cualquier cosa ser el presidente de Canal 7 y de Radio Nacional. Coya fue servidor de este régimen hasta que Vizcarra le cortaron la cabeza, o sino fue “Panchito” Petrozzi, que fue a Palacio de Gobierno como una sarta de cuetecillos reventando, diciendo que él iba a asumir la responsabilidad del “coyicidio”. Pues que la asuma. Ya le renunció gente en el Canal 7, y calculo que le renunciará gente en el Ministerio de Cultura, que ciertamente le ha quedado grande al tipo que detesta todo lo concerniente a la cultura peruana. Tampoco cree en Dios, por eso cree en el aborto, en la ideología de género y en el matrimonio tan gay, que a él le hubiera encantado. Pero así es la vida de los traidores, Petrozzi vive su propia ópera en donde se dará cuenta dentro de pocas horas que su cabeza estará en una fuente de plata y ahí él pensará que es más Dalila que Sansón. Pero así es la vida de los traidores. Yo no me rasgo las vestiduras por el “coyicidio”, a Coya lo apuñalaron por ser servil al régimen, al cual ha debido haber renunciado. Hugo Coya en Canal 7 sirvió al régimen hasta que éste dejó de servirle a él, sea por Petrozzi o sea por “Martincito”. Así son las cosas.