9 de junio de 2026

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Monumental Herrada: dos tardes para entrar en la historia

Monumental Herrada: dos tardes para entrar en la historia

Por: Magaly Zapata

Hay plazas que nacen de un proyecto. Otras nacen de un sueño. La Monumental Herrada nació de ambos. Diez años después de ver aquella maqueta que Williams Moisés Herrada mostraba con ilusión, la realidad terminó por imponerse en una quebrada de Cieneguilla donde hoy late una nueva página de la tauromaquia peruana.

La corrida inaugural de la Feria de Las Tunas reunió a más de cuatro mil aficionados que llegaron para ser testigos de un acontecimiento histórico. Entre aplausos, matracas y emoción contenida, Lima sumó oficialmente un tercer gran escenario taurino junto a Acho y La Esperanza. El ambiente tenía algo de celebración colectiva, de orgullo por una tradición que en el Perú sigue creciendo mientras en otros lugares lucha por sobrevivir. La tarde del estreno no fue sencilla para los toreros.

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El encierro de Los Azahares acusó falta de fuerza y escaso fondo de casta, obligando a la terna a poner más voluntad que lucimiento. Antonio Ferrera dejó momentos de entrega y creatividad; Paco Ureña mostró oficio y profundidad por momentos; pero fue Joaquín Galdós fue quien terminó escribiendo su nombre en la historia al cortar la primera oreja concedida en la Monumental Herrada.

El peruano encontró en su primero el toro con mayores opciones del encierro. Lo llevó templado, convenciendo al animal de abandonar las tablas para quedarse en los medios. Hubo mando, suavidad y ligazón. Los cambios de mano, el toreo de rodillas y una estocada efectiva encendieron los tendidos y le permitieron pasear la primera oreja de la historia del coso.Una semana después, la plaza volvió a vestirse de gala para cerrar su feria inaugural. Y si la primera tarde estuvo marcada por la emoción de la inauguración, la segunda quedó grabada por la bravura. Los toros de Paiján, condicionados en ocasiones por su justa fuerza, fueron creciendo en calidad hasta desembocar en un final memorable.

El Fandi encontró primero un extraordinario pitón izquierdo en su segundo y después construyó una faena de actitud y entrega al quinto, premiada con dos orejas que le permitieron ser el primero en auparse a la foto de la Puerta Grande de la Monumental Herrada. Pero el momento culminante estaba reservado para el último toro de la feria. “Fugitivo” Nº 49, de Paiján, rompió a embestir con clase, nobleza, fijeza y una codicia inagotable. En la muleta de Jesús Enrique Colombo fue derramando bravura en cada viaje hasta conquistar por completo a los tendidos. Los pañuelos aparecieron de inmediato y el palco concedió el indulto. El toro regresó vivo a los corrales mientras el venezolano paseaba simbólicamente las orejas y el rabo.

Así terminó el primer capítulo de la Monumental Herrada: con Joaquín Galdós cortando la primera oreja de su historia, El Fandi inaugurando la Puerta Grande junto con Colombo y el primer rabo -simbólico- que se corta y “Fugitivo” inaugurando el palmarés de los toros indultados. Dos tardes distintas, una marcada por la emoción de abrir las puertas y otra por la bravura de abrirlas a lo grande. Dos tardes para entrar en la historia.

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