La Organización Meteorológica Mundial prevé que el calentamiento de las aguas del Pacífico tropical llegue a 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una advertencia sobre la posible intensidad que alcanzaría el fenómeno El Niño hacia finales de 2026. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), este episodio climático podría situarse fuera de los parámetros habituales de seguimiento, debido al excepcional calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico.
Las proyecciones difundidas el miércoles 21 de octubre indican que las temperaturas marinas podrían ubicarse hasta 3,8 grados Celsius por encima de la media entre noviembre de 2026 y enero de 2027. La máxima intensidad del fenómeno se espera alrededor de diciembre, aunque sus repercusiones podrían prolongarse durante los primeros meses del próximo año.
Los registros recientes muestran una aceleración del calentamiento oceánico. La anomalía de temperatura pasó de 1,6 °C en junio a 2,5 °C en agosto, una evolución que refuerza las previsiones de un episodio particularmente intenso.
La principal preocupación de los organismos internacionales se centra en las alteraciones que El Niño puede provocar en los patrones de lluvia y temperatura. Dependiendo de la región, sus efectos podrían manifestarse mediante precipitaciones extremas, inundaciones, sequías prolongadas y episodios de calor intenso, con consecuencias para la agricultura, el abastecimiento de agua y la seguridad alimentaria.
Las poblaciones más vulnerables podrían afrontar mayores dificultades para acceder a alimentos y recursos básicos si las condiciones meteorológicas afectan las cosechas y la producción ganadera. Por ello, las agencias humanitarias insisten en la importancia de anticipar los riesgos y fortalecer los mecanismos de prevención.
En el Perú, la advertencia adquiere especial relevancia por la exposición de diversas zonas a lluvias intensas e inundaciones asociadas con El Niño. La preparación de las autoridades y la vigilancia meteorológica serán fundamentales para reducir los posibles daños.
La OMM continuará actualizando sus pronósticos para orientar las decisiones de los gobiernos y facilitar la adopción de medidas preventivas frente a este escenario climático.



