ONU pone contra la pared a Argelia y al Polisario

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Ricardo Sánchez Serra

Argelia y su polichinela, el Frente Polisario, están experimentando sucesivas derrotas diplomáticas en todos los frentes.

La última estocada la dio el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria, sobre el caso de un activista saharaui en pro de los derechos humanos, El Fadel Breica, que luego de haber ejercido su libertad de expresión fue apresado -en los campamentos de Tinduf en Argelia- por cuatro meses, sin juicio y sin posibilidad de defenderse, que configuró un arresto arbitrario.

Más claro: el defensor de los derechos humanos fue prácticamente secuestrado por secuaces del Frente Polisario y los servicios de seguridad de Argelia y tienen que responder por ello.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU fue enfático en señalar que “Argelia tiene su parte de responsabilidad ya que El Fadel Breica estaba en Tinduf, en territorio argelino y, por lo tanto, bajo la jurisdicción territorial de Argelia”.

El gobierno de Argel no ha dado respuesta a la comunicación de la ONU, a pesar que es parte del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
El organismo internacional pide a los argelinos que abran una investigación independiente sobre la detención y le insta a tomar las medidas necesarias contra los responsables de la violación de los derechos humanos.

Este revés diplomático para Argelia es significativo, porque su postura, ante cualquier hecho, pedido o solicitud de cualquiera organización onusina, durante años ha sido pregúntele a ellos, es decir, al Frente Polisario, la marioneta que tiene secuestrada a miles de saharauis en Tinduf para usarlos como carne de cañón y tratar de lograr su salida al océano Atlántico.

Argelia ya no podrá lavarse las manos como Pilatos y tendrá que enfrentar los cuestionamientos y solicitudes de los diversos organismos internacionales, como el pedido de que se cense a la población saharaui de Tinduf, que durante años la ONU ha requerido. No podrá esconderse como el avestruz, ni negar cualquier irregularidad y violación de los derechos humanos que ocurra en su territorio, como sucede actualmente en Tinduf, cuya población vive en condiciones infrahumanas desde hace 45 años.
Otro descalabro diplomático, el más grave, fue que las Naciones Unidas lo incluyeron en las conversaciones sobre la cuestión saharaui, ya no como un observador, sino como parte del rompecabezas. Dice un viejo aforismo que “no hay mentira que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista”, dicho de otra manera, Argelia no es un simple observador, es el problema.

También la marioneta

Leí con jocosidad que un activista comunista chileno proargelino –y que se encuentra en shock por la decisión del presidente Piñera de cerrar la Embajada de su país en Argel- afirmó recientemente que “la diplomacia saharaui ha ganado batallas diplomáticas importantes”.

No sé en qué dimensión vive, porque todos son reveses para el Frente Polisario, como por ejemplo, el desconocimiento de la seudo-RASD -está claro que de acuerdo al derecho internacional no reconoce gobiernos en el exilio-, el cierre de casi todas sus representaciones en América.

Y si a ello, añadimos que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas considera la iniciativa de autonomía, presentada por Marruecos, como seria y creíble para encontrar una solución política al conflicto artificial creado por Argelia, no hay más que hablar.

Reiteramos que si el asunto del Sahara está en la IV Comisión de la ONU como territorio no autónomo, es porque el mismo Marruecos lo pidió, debido a que ese territorio estaba colonizado por España, por lo que ahora reclama su soberanía, su integridad territorial.

Todos los países del mundo han dejado el asunto en manos de las Naciones Unidas, incluso la Unión Africana –que antes quería intervenir en el problema- ha decidido apoyar a ese organismo en la búsqueda de la solución. Otra derrota del Polisario.

Asimismo, en las reuniones bilaterales de la Unión Africana (UA) con otros países, como por ejemplo, la última con China y antes con Rusia, el Polisario y su seudo país fue impedido de participar, lo que hace, cada vez más evidente, que es una piedra en el zapato en las relaciones internacionales y el desarrollo de la UA.

Todo lo relatado son victorias diplomáticas del derecho internacional, de la justicia y de la verdad.

(*) Analista internacional