28 de agosto de 2026

|

Lima: Cargando...

Palmicultores anuncia que votarán por Keiko

«Fue su padre quien sentó las bases de nuestra industria», señala Ledgar Arévalo Díaz, presidente de PerúPalmas

 

Valeria Ponce

 

Ledgard Arévalo Díaz, presidente de la Asociación Peruana de Productores de Palma Aceitera Sostenible (Perupalmas), y uno de los impulsores de la Ley N° 32276 que busca consolidar el biodiésel de palma en la matriz energética nacional. En esta entrevista traza la historia de un sector que nació bajo el gobierno de Alberto Fujimori y advierte que un gobierno de izquierda pondría en riesgo las inversiones de miles de familias en la Amazonía.

 

– ¿Cuál es la importancia de la palma aceitera como generadora de oleaginosas en el Perú y cuánto empleo genera el sector hoy?

La palma aceitera es prácticamente la principal oleaginosa en el Perú. Produce el 99,9 % de la producción de oleaginosas del país, porque ya desaparecieron el aceite de algodón y otros tipos de aceites que antes se producían. Actualmente tenemos aproximadamente 145 000 hectáreas de palma distribuidas en cuatro regiones, San Martín, Ucayali, Huánuco y Loreto. Dentro de todo ello hay más de 8 500 familias dedicadas directamente al cultivo, y muchas más familias lo están indirectamente, puesto que el cultivo de la palma aceitera también permite la intervención de otras actividades económicas. Además, durante el apoyo de las Naciones Unidas, cuando se crearon áreas para desarrollar la palma y contrarrestar el cultivo ilícito de la hoja de coca y la actividad del narcotráfico, se logró arrebatar más de 50 000 hectáreas donde antes se sembraba coca y que ahora son plantaciones de palma aceitera.

 

– ¿Qué gobiernos han fallado a los palmicultores y cuáles los han apoyado?

Durante toda la trayectoria del desarrollo de la palma aceitera en la Amazonía, tomamos conciencia desde que la gestión del presidente Alberto Fujimori comenzó a resaltar este cultivo al declararlo de interés nacional en el año 2000. A partir de ahí, los agricultores que nos dedicábamos a la palma aceitera pudimos tener una motivación y mayores expectativas. Luego, ya con un marco promotor, se fue fortaleciendo el sector. En el gobierno de Toledo se dio la Ley N° 28054 sobre biocombustibles, que para nosotros era una gran esperanza para seguir fortaleciendo la palma en la Amazonía. […] En la década entre 1991 y 2012 logramos llegar a 50 000 hectáreas instaladas en toda la Amazonía. Sin embargo, esa ley, prácticamente favoreció las importaciones de biodiésel de soja y no nos ha beneficiado hasta el día de hoy. Entre todos estos gobiernos hemos ido creciendo sin mayores beneficios ni incentivos por parte del Estado.

Este último gobierno es en el que más estamos luchando para darle al cultivo de la palma aceitera un mercado seguro en nuestro país, a través del tema de los biocombustibles. No es posible que, habiéndose dado la Ley N° 32276, que modifica la N° 28054 actualizando muchos aspectos, esta no se haya reglamentado hasta el día de hoy. En líneas generales, este último gobierno es el que más trabas nos está poniendo para que se consolide no solamente el cultivo de la palma aceitera, sino la agroindustria en el tema de los biocombustibles.

 

– Alberto Fujimori no solo declaró de interés nacional la palma aceitera, sino que con la junta liquidadora dio origen a los primeros palmicultores. ¿Puede decirse entonces que sin ese gobierno el sector no existiría como lo conocemos hoy?

Prácticamente sí. Y no solamente lo declaró de interés nacional, ante la quiebra de la empresa estatal de Palmas, fue el gobierno de don Alberto Fujimori quien conformó la junta liquidadora de la empresa para que, a través de ella, los trabajadores que no habían cobrado sus beneficios sociales pudieran recibirlos en parte de pago en forma de plantaciones de palma. Ahí nacen los palmicultores, con una parcela propia para desarrollar. Pero hubo que luchar para encontrar dónde vender la fruta. No fue tan fácil. Aquí en el distrito de Uchiza estaba la empresa privada del Grupo Palmas, pero ellos no podían adquirir la fruta porque no tenían habilitadas las rampas ni la capacidad de planta suficiente. Entonces fueron los mismos agricultores, quienes recibieron una plantación según el monto de la deuda de sus beneficios sociales, los que comenzaron también a dedicarse al cultivo de la palma aceitera. Podemos decir que no solamente fue declararla de interés nacional, con la junta liquidadora nació un agricultor con campo propio.

 

– ¿Por qué no hubo un segundo plan nacional de desarrollo sostenible para la palma y qué pasó con el avance del sector en los últimos años?

En el gobierno de Toledo tuvimos esas expectativas, y una vez que el presidente Alberto Fujimori sentó las bases para el primer plan nacional, al año 2010 cumplimos con la meta de llegar a 50 000 hectáreas. […] En el gobierno de don Pedro Pablo Kuczynski tampoco se logró, porque las ONG ambientalistas asustaron a las comunidades nativas para impedir que se diera ese segundo plan. Hubo oposición por el tema ambiental, argumentando que la palma aceitera es el impulsor de la deforestación y que amenaza la biodiversidad de la Amazonía, lo cual no es cierto. […] Acá la palma se siembra en zonas planas, con un máximo del 15 % de inclinación o pendiente. A pesar de toda esa oposición, hemos avanzado paso a paso hasta llegar en 2025 a 145 000 hectáreas en toda la Amazonía. Esta cantidad, frente a las 8 o 10 millones de hectáreas de deforestación existentes en el país, no permite echarle la culpa a la palma. Los cafetales, los arrozales y los cacaotales tienen mucha más área cultivada que nosotros. […] No sé por qué la palma ha sido satanizada de esa manera. Pero gracias a Dios lo estamos superando, y ahora tenemos la certeza de que vamos a seguir avanzando porque la palma aceitera ha demostrado ser un cultivo rentable, sostenible y amigable con el medio ambiente.

 

– ¿Existe hoy un plan nacional vigente para el desarrollo sostenible de la palma?

No hay un plan nacional para el desarrollo sostenible de la palma. Se ha tramitado un instrumento de lineamientos de gestión, pero en verdad todavía falta sentarnos con el gobierno. Esperamos que sea el gobierno de la señora Keiko, porque ella ya conoce de cerca la problemática de la palma y cuáles son nuestras expectativas para un mejor desarrollo agropecuario y agroindustrial, con lo cual se generará mayor empleo directo e indirecto, no solo en la Amazonía sino también en los lugares donde están asentadas algunas empresas para el proceso industrial, a fin de que también formemos parte activa del mercado nacional de biocombustibles.

 

– ¿Han tenido respaldo concreto de congresistas de Fuerza Popular en la aprobación de la Ley N° 32276?

Sí. Doy gracias al congresista Arturo Alegría, de San Martín, quien nos ayudó primeramente a que nuestro proyecto de ley fuera aprobado en la Comisión Agraria y, posteriormente, a que fuera considerado dentro de la agenda de la Mesa Directiva y luego debatido en pleno. Se ganó en primera instancia, se envió la autógrafa de ley al Ejecutivo, fue observada, y luego de allanarnos a las observaciones del Ejecutivo, volvió al pleno, donde se aprobó y fue promulgada como Ley N° 32276. Lamentablemente, a pesar de que la ley establece un plazo de 90 días para ser reglamentada, ha pasado más de un año y todavía no se reglamenta. Pero ahí queda cuán importante fue la labor no solo del congresista Arturo Alegría, con quien hemos coordinado continuamente, sino también de otros congresistas de la misma bancada que apoyaron todo el desarrollo del proyecto hasta convertirlo en ley.

 

– Usted ha mencionado el respaldo de Fuerza Popular, ¿Qué diferencia ve entre ambas candidaturas en materia de política agroindustrial para la Amazonía?

Primero, porque tenemos congresistas de Fuerza Popular que ya conocen el tema. Segundo, porque la candidata presidencial también ya tiene conocimiento de lo que existe y de lo que hizo su padre. Cuando se le habla de la palma aceitera, le traerá recuerdos de la Amazonía y sobre todo de aquí, en la cuna de la palma aceitera, en Tocache. Porque fue su padre quien la impulsó. En una oportunidad yo también conversé con ella sobre el tema y dijo que, cuando estuvieran en el gobierno, brindarían todas las facilidades del caso. […] En cuanto al señor Roberto Sánchez no he podido leer nada en él sobre la Amazonía. ¿Qué compromiso o promesa hace para sacar adelante a la Amazonía, teniendo en cuenta que el cultivo de la palma aceitera es la única industria oleaginosa que tenemos en el país, que está en la Amazonía y que genera el mayor impacto positivo? Con decir solamente que comunidades nativas, habiendo abierto los ojos, ahora están sembrando palma. Con sinceridad, hoy no conozco nada del proyecto del señor Roberto Sánchez que vaya a beneficiar este cultivo.

 

– De cara a la segunda vuelta, ¿qué riesgos identifican para el sector palmicultor el candidato izquierdista, y qué mensaje le daría al agricultor que aún no se decide?

Nos vamos a preocupar. Hay una ley que modifica la Ley Forestal y de Fauna Silvestre. En esa modificación se exceptúa a agricultores que ya cuentan incluso con título de propiedad en zonas de aptitud forestal y que han invertido para sembrar palma aceitera. La modificación de la ley forestal los favorece porque esa inversión no se puede dejar abandonada para que se convierta en bosque. Eso es imposible, incluso porque el Estado ha invertido ahí […]. Pero si don Roberto Sánchez llegara al poder y revirtiera la modificación de la ley forestal, ahí sí tendríamos problemas. Nadie en su sano juicio va a abandonar las inversiones realizadas en un suelo que, si bien es de aptitud forestal, con la tecnología adecuada produce frutos del cultivo de la palma aceitera, del cacao y del café. Por eso exhorto y respeto a ambos candidatos, pero considera que la señora Keiko va a promover el desarrollo agropecuario y agroindustrial; va a poder tener una planificación territorial y ambiental a través de la norma que modifica la ley forestal, con una zonificación adecuada para evitar la deforestación de bosques primarios. Consideramos que en su gobierno se puede brindar acceso a financiamiento con líneas de crédito más flexibles ya largo plazo para que la palma aceitera pueda expandir su frontera agrícola.

 

 

Scroll al inicio