En medio de la ola de asesinatos y extorsiones al sector transporte, gremios mayoritarios decidieron mantener sus rutas activos el martes, argumentando que paralizar el servicio no resolverá la crisis y que continuarán exigiendo acciones urgentes al Estado.
En un hecho que marca una división dentro del transporte urbano, más de 200 empresas de Lima y Callao anunciaron en conferencia de prensa que no se plegarán al paro convocado para el próximo martes 4 de noviembre. Estas compañías aseguraron que, pese al dolor y la indignación por los ataques contra conductores, consideran que suspender el servicio no es la vía adecuada para enfrentar la violencia.
El dirigente Héctor Vargas Egas destacó que en las últimas semanas se ha fortalecido el trabajo conjunto entre los gremios, el Ejecutivo y el Congreso, lo que ha permitido avanzar en la aprobación de una norma con rango de ley que busca reforzar la seguridad y el control en el sector. “Estamos viendo una voluntad política que antes no existía. Sin embargo, eso no significa un cheque en blanco. Vamos a seguir vigilantes para que la ley se reglamente correctamente”, afirmó.
¿Por qué algunos sí convocan el paro?
La convocatoria del paro del 4 de noviembre responde al incremento de agresiones, asesinatos y extorsiones que sufren conductores y cobradores en Lima y Callao. Solo en los últimos días se registraron varios atentados dirigidos a unidades de transporte en Ventanilla y Chorrillos. Los organizadores del paro exigen que el Gobierno declare un estado de emergencia en el transporte y se implementen medidas urgentes de seguridad y control territorial.
División interna y escenarios de tensión
El hecho de que la mayoría de empresas formales no participen en la paralización añade tensión al panorama. Según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, aproximadamente el 95 % de las empresas formales han expresado que no acatarán la medida. Esto podría generar que el paro sea acatado principalmente por rutas informales o por unidades aisladas, lo que restaría impacto práctico pero mantendría el simbolismo de protesta.
¿Qué significa esto para los usuarios y la ciudad?
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Para los usuarios: La decisión de las empresas formales asegura que el servicio de transporte urbano seguirá operando normalmente el martes, lo que reduce el riesgo de bloqueos masivos o desabastecimiento de unidades.
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Para el Gobierno: La fractura dentro del gremio plantea un reto político. Por un lado, los transportistas exigen respuestas concretas; por otro, la mayoría de empresas optan por no interrumpir el servicio urbano.
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Para el sector transporte: La situación muestra una falta de unidad en la estrategia de protesta del sector y la urgencia de generar acuerdos más amplios con el Ejecutivo, no solo medidas de paro. El diálogo parece posicionarse como la vía preferida por las empresas formales.
Según precisaron los organizadores de la conferencia, más de 200 empresas de transporte urbano que forman parte de la Cámara de Transporte Urbano de Lima y Callao, la Corporación Nacional de Empresas de Transporte del Perú (Conet Perú) y otros gremios afines, no acatarán el paro de este 4 de noviembre. Los representantes aseguraron que sus unidades circularán con normalidad para no perjudicar a los usuarios.




