Un masivo paro de transportistas en Lima y Callao paralizó ayer la capital en protesta contra la ola de delincuencia que ha puesto en la mira a los conductores de transporte urbano, víctimas de extorsión y sicariato.
Desde las primeras horas del día se observaron aglomeraciones de personas en los paraderos a la espera de poder transportarse a sus centros de trabajo, por ese motivo la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas pusieron a disposición de los ciudadanos 22 buses para mejorar la movilidad.
Asimismo, las estaciones del sistema de buses del Metropolitano y sus corredores complementarios quedaron abarrotadas de pasajeros, ante la paralización de otras líneas de transporte que se sumaron a la protesta, a pesar de que trabajan con el 100 % de su capacidad.
El paro se cumplió casi en su totalidad en las rutas que cubren el cono norte y sur de Lima, así como las líneas que comunican el centro de la capital con la provincia portuaria del Callao.
A pesar del anuncio de la medida de protesta, y del estado de emergencia por la ola de violencia criminal, el conductor de una camioneta de transporte público de la empresa La Colonial fue baleado horas antes en el Callao y evacuado al hospital Alcides Carrión, según informó la emisora RPP.
El titular de la Coordinadora de Transporte Urbano para Lima y Callao, Héctor Vargas, informó que 73 empresas de este gremio, que equivalen a 7.000 buses, se unieron a la protesta y suspendieron sus servicios en el norte, este y centro de Lima, así como en el Callao.
EN CONGRESO
Los transportistas llegaron frente al Congreso, pese a un altercado con la Policía Nacional del Perú (PNP) tras ser impedidos de ingresar por el puente Balta.
En medio de esta situación, se registró algunos empujones entre efectivos y manifestantes, quienes querían seguir su paso hacia el Parlamento.
Pese a los intentos de la PNP, los cuales eran menos en cantidad, los protestantes rompieron la barrera policial y continuaron su camino.
Frente al Legislativo ya estaba un primer grupo, que era liderado por el presidente de la Asociación Nacional de Integración de Transportistas (Anitra), Martín Valeriano.
Valeriano junto a otros dirigentes del gremio fueron recibidos por Eduardo Salhuana, presidente del Poder Legislativo.
FLAGELO
En entrevista con RPP, el presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, declaró que están «en su justo derecho» de hacer un paro y reconoció que el país afronta «una ola de criminalidad que no habíamos visto y que ahora tiene en la mira a los transportistas».
El primer ministro agregó que el Ejecutivo está afrontando este flagelo en la medida de sus posibilidades, pero que hay que reconocer que están haciendo «muchas cosas», como el aumento del patrullaje policial y militar, y la detención de bandas criminales, en el marco del estado de emergencia.
NO PARARÁ A LACRAS
A pesar del rechazo popular para exigir acciones que acaben con la inseguridad ciudadana, extorsiones y sicariato, la presidenta Dina Boluarte aseguró que el paro no trae soluciones, y por el contrario, solo conlleva “a pérdidas”.
“Un día de paro, señores de transporte, no va a evitar que las acciones de esta lacra social no exista”, mencionó la mandataria en su “Cuarto de guerra”.
Boluarte Zegarra agregó que con el paro de transporte —como el de hoy jueves 10 de abril— se traduce en “pérdidas para el transportista empresario, conductor” y también porque “paralizamos el movimiento habitual del trabajo”.
Por ello, garantizó a los transportistas que “trabajan diariamente” darles más seguridad en sus actividades.
La jefa de Estado manifestó en que su gobierno está “día a día desbaratando bandas criminales”, e insistió en que el Ministerio Público y el Poder Judicial “no deben dejar libre a la lacra social”.




